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Cultura cuestiona la Ley de la Música

El director del Inaem, Félix Palomero, duda de que el sector necesite una ley y estudia otras opciones. Los profesionales denuncian que el proyecto está parado y no es prioritario

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¿Se han preguntado alguna vez por qué el IVA de un libro es del 4% y el de un CD del 16%? ¿No les parece sospechoso que en la radio suenen siempre las mismas canciones? ¿Sabían que numerosas salas de conciertos de Madrid y Barcelona han sufrido una persecución obsesiva por parte de las autoridades que ha terminado con clausuras temporales o cierres definitivos? Estos son algunos de los aspectos que pretendía regular la Ley de la Música, una norma que el Gobierno prometió para esta legislatura. Según coinciden varias fuentes del sector, la ley ha sido descartada. Cultura, a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), lo niega y asegura que se sigue estudiando.

Desde el pasado mes de agosto, el Ministerio de Cultura ha mantenido una serie de reuniones con agentes del sector musical para escuchar sus demandas. 'Nos han dicho que en esta legislatura no va a haber Ley de la Música', explica a Público Miguel Ángel Sancho, representante de la Unión Fonográfica Independiente (Ufi), asociación que edita el 80% de las novedades musicales que se publican en España. 'El proyecto está parado' fue la respuesta que obtuvo Antonio Guisasola, presidente de Promusicae (sociedad que engloba a 90 compañías). 'No es una prioridad', le dijeron a Julio Muñoz, presidente de la Unión Independiente de Promotores de Música (Uniprom).

'El avance se ha producido en estos meses', dice el director del Inaem

Los motivos que esgrimió Cultura no convencieron al sector. Eran básicamente dos: por un lado, que existen problemas de compatibilidad entre comunidades autónomas, 'ya que la mitad de las competencias de promoción de cultura están transferidas', indica Guisasola; por el otro, que el Gobierno no tiene mayoría en el Congreso y sería difícil sacar la ley adelante. 'Esto no es cierto. No creo que haya ningún partido político que no quiera regular la música de este país. A mí me parece que los motivos son excusas', sostiene Julio Muñoz.

El director del Inaem, Félix Palomero, negó a Público que la Ley de la Música esté parada: 'La Ley de la Música es una reivindicación del sector sobre la que no tenemos una posición negativa. Se exigen medidas de carácter normativo y transversal que se plasmarán en una ley o en un conjunto de normas. No desechamos la ley, pero no queremos que se convierta en una declaración de grandes principios sin medidas concretas'.

'Ahora lo único importante es el cine', se queja Julio Muñoz

Por su parte, voces del sector musical afirman que el cambio del equipo ministerial a principios de abril, cuando Ángeles González-Sinde sustituyó a César Antonio Molina, ha provocado que la Ley de la Música ya no sea una prioridad. 'El anterior equipo de Cultura estaba por la labor. Ahora lo único importante es el cine. No hay nadie dentro del ministerio que sepa de música popular. Cuando la música popular no se considera cultura, es difícil sacar algo adelante', lamenta el presidente de Uniprom.

Por su parte, el director del Inaem defiende todo lo contrario: 'El avance significativo se ha producido en estos meses. Acabamos de aprobar una partida de 500.000 euros, ya asegurados en el presupuesto del próximo año y con posibilidad de aumentar, que impulsará un Circuito Estatal de Giras para mejorar la movilidad de los artistas. Es la primera vez que esto se hace'.

Pese a las bondades de este tipo de medidas, las necesidades del sector son bastante más profundas. Así se recoge en el documento Por una Ley de la Música, un estudio que recoge una batería de propuestas para una regularización cultural de la música popular. Detrás de este trabajo están ocho importantes asociaciones del sector musical que representan a técnicos del espectáculo, managers, promotores, salas de conciertos, artistas, intérpretes y sellos discográficos.

Sus reivindicaciones son ambiciosas: ayudas a la promoción y difusión, medidas de excepcionalidad para la música independiente, creación y mantenimiento de infraestructuras, profesionalización del sector (Estatuto del Músico, seguridad social, exenciones fiscales, colegiación...), dignificación de los profesionales de la enseñanza, reducción del IVA, consideración de la música popular como cultura... 'Es un hecho que la música está peor tratada que el cine y los libros. Tenemos el ejemplo del IVA del 16%... El problema es que la música se ha desarrollado con independencia de lo público y no ha necesitado subvenciones. Esto ha provocado que haya vacíos en la regulación que ahora son difíciles de llenar', subraya el presidente de Promusicae, Antonio Guisasola.

Respecto a la situación de indefensión laboral de algunos músicos, Félix Palomero aclara que 'la seguridad social tiene un régimen de artistas. El problema es que se hacen contrataciones ilegales. Por eso, el ministerio, con iniciativas como el Circuito Estatal de Giras, va a exigir que se contrate a los artistas dentro de la legalidad. Muchos de los objetivos de la Ley de la Música los podemos resolver con este tipo de intervención'.

'Exigimos que se regulen las entidades de gestión, porque sociedades como Sgae marginan a la pequeña industria'

Un problema añadido es la diversidad de intereses existentes dentro del sector. El ministerio, al dejar en manos del Inaem el estudio de la Ley de la Música, ya deja claro que su objetivo es regular el área del directo. 'La industria discográfica a nosotros se nos escapa', indica Félix Palomero.

Incluso dentro de la industria del disco, que vive en estos momentos una honda transformación hacia el mundo digital, los intereses de las multinacionales no se corresponden con los de las independientes. 'Nosotros somos pymes', explica Miguel Ángel Sancho, de la Ufi, 'y deberíamos recibir una política favorable como cualquier otra pyme. Además, exigimos que se regulen las entidades de gestión, porque sociedades como Sgae marginan a la pequeña industria'.

El sector musical reivindica, de fondo, que la música popular sea considerada como cultura, y no tan sólo como una actividad de ocio. 'Tenemos demasiado pegada la etiqueta de ocio', se queja Miguel Ángel Sancho, 'y para denunciar nuestras necesidades no podemos salir a cortar carreteras. Por otro lado, no tenemos ni la fuerza ni el bagaje cultural de los editores de libros'. Por ahora, el sector se muestra cada vez más unido, lo que no es poco.

Música popular: cultura y de interés general
La primera reivindicación del sector de la música popular o músicas actuales es que se las considere bienes culturales y de interés general, con el objetivo de concienciar a la ciudadanía de la importancia del trabajo de los creadores. Según ellos, la música es para todos los públicos, incluidos los menores de edad, que en muchas ocasiones se quedan a las puertas de las salas, pese a que estas cumplen la normativa respecto a la Ley del Tabaco y la ley sobre el consumo de alcohol.

Cuotas de programación en medios
Una de las fórmulas que se debería adoptar es la obligación de los medios de comunicación a cumplir unos porcentajes o cuotas de programación de música producida en España. Además, esta cuota también tiene que hacer un hueco a la música independiente, en oposición a la que producen las cuatro grandes multinacionales, que controlan gran parte de las radios comerciales del país.

Creación del Estatuto del Músico
La elaboración de un Estatuto del Músico que contemple un sistema de cotización adaptado al artista: declaración y pago a posteriori, así como que se beneficie de la ventanilla única para la gestión de actividades musicales. Además, debería recoger la creación e interpretación musical como una profesión.

Circuitos estables para el directo
Los profesionales del sector exigen la creación de un circuito estable de conciertos más allá de la temporada alta veraniega, con las fiestas de los pueblos a la cabeza. Se necesitan centros culturales, redes de teatros y auditorios donde los músicos puedan mostrar sus creaciones. Además, creen indispensable que se garantice que las salas de música en vivo, “de donde deben salir los nuevos valores”, estén reguladas culturalmente. Se pretende evitar casos como los ocurridos en Madrid en los últimos meses, donde se produjo un cierre indiscriminado de salas.

Oficina para su exportación como bien cultural
El sector cree necesaria la creación de una oficina para la exportación de la música popular como bien cultural. Asimismo, exige el apoyo en los intercambios musicales entre distintos países y que se garantice la diversidad y pluralidad musicales.

Defensa en la educación
Se pretende que toda la comunidad escolar se implique en la defensa de la música en las enseñanzas de régimen general, con una asignatura de música obligatoria en educación Primaria y accesible en Secundaria. Asimismo, se hace hincapié en la aplicación de las últimas tendencias pedagógicas y la regulación laboral del sector de la enseñanza musical, empezando por la contratación obligatoria del personal educativo.

Subvenciones y ayudas
El sector musical exige también ser equiparado a otros sectores culturales en todas sus vertientes, por lo que exigen un programa de ayudas, subvenciones y presupuestos para que el planteamiento comercial o de la industria no ahogue el planteamiento cultural. Se piden ayudas específicas a la creación y mantenimiento de circuitos y ciclos, sobre todo, aquellos que programen estilos de música minoritarios.

Gestores profesionales
Mientras en países como Francia, para ser director de un centro cultural es requisito imprescindible tener una carrera específica de cinco años de duración, en España esa figura no existe como tal. “Yo tengo que registrarme en la Seguridad Social en la categoría de ‘Otros profesionales’”, dice Julio Múñoz, que lleva años organizando certámenes musicales. El sector pide que se regularice su actividad y se creen estudios universitarios específicos.