Público
Público

El Defensor de Sevilla: "Pido que no se me satanice"

PSOE e IU dan plantón a José Barranca por su respaldo público a las ideas facciosas del general Mena

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Con todos los focos puestos en él tras salir a la luz que en 2006 apoyó públicamente al general José Mena en su idea de actuar militarmente contra el Estatuto de Autonomía de Catalunya, el nuevo Defensor del Ciudadano de Sevilla, José Barranca, dio ayer la cara ante los medios. El tema central era la carta de Barranca que ABC publicó en 2006 defendiendo las ideas facciosas del general Mena. 'Pido que no se me satanice', dijo Barranca, al ser preguntado por la cuestión.

El nuevo Defensor del sevillano declaró a Público que a lo largo de su vida ha hecho 'algo más que escribir una carta' y defendió que 'llegará un momento en que los que polemizan ahora tendrán que bajarse del caballo, porque la razón acabará ganando'.

'Estoy aquí para resolver los problemas de Sevilla y voy a trabajar en atención a la confianza del alcade [Juan Ignacio Zoido, del PP] y no lo voy a defraudar, ni a él, ni a los sevillanos. Lo único que os pido es respeto y no satanizar a nadie, hay que conocer a las personas primero', concluyó el Defensor del Ciudadano, que no pidió perdón ni se retractó expresamente de su apoyo a Mena. En 2006, tras un discurso de Mena mentando la posibilidad de actuar militarmente contra el Estatut, Barranca publicó lo siguiente: 'Hacía tiempo que me preguntaba que cómo era posible que nadie dijera nada y mirase hacia otra parte ante la ruina moral en que este Gobierno ha sumido a nuestra nación'.

Barranca presidió ayer la primera reunión de la comisión acompañado sólo por los tres vocales propuestos por el PP. Los tres de PSOE e IU -dos y uno- acordaron no participar hasta que el alcalde de la ciudad, el conservador Juan Ignacio Zoido, 'dé las explicaciones suficientes en cuanto a la figura del presidente'.

Tras conocer la decisión de PSOE e IU, los miembros presentados por el PP se negaron a suspender la reunión, que duró cerca de tres horas y estuvo, lógicamente, monopolizada por los conservadores.