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Empleados de una operadora británica vendieron datos de clientes

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Una operadora móvil británica ha admitido que miembros de su personal vendieron datos personales de miles de clientes a empresas rivales en un supuesto caso de violación de las leyes de protección de datos, según el organismo encargado de su supervisión en Reino Unido.

El comisario de Información, Christopher Graham, señaló el martes que los empleados de la empresa vendieron los datos por "cantidades considerables de dinero" a agentes que trabajaban para otras operadoras.

La Oficina del Comisario de Información, que no dio los nombres de las empresas o individuos bajo investigación, indicó que llevará el caso a los tribunales y pedirá penas de cárcel para todos los implicados.

La operadora en cuestión, descrita por Graham como una de las grandes empresas de telefonía móvil del país, indicó que algunos empleados habían vendido detalles relacionados con los contratos telefónicos de sus clientes, incluyendo sus nombres, direcciones y fechas de fin de contrato.

Así, las empresas rivales compraron la información la utilizaron para hacer llamadas a los clientes ofreciéndoles otro contrato con una nueva operadora, según la Oficina.

"Mucha gente se habrá preguntado por qué y cómo está contactando con ellos alguien a quien no conocen justo antes de que expire su contrato de telefonía", apuntó Graham en un comunicado.

"Estamos estudiando las pruebas con vistas a procesar a los responsables y estoy deseando ir mucho más allá y acabar con toda la industria ilegal de datos personales", añadió el Comisario.

propiedad de France Telecom - y O2 - propiedad de la española Telefónica - afirmaron que las acusaciones no implicaban a sus empresas.

Un portavoz de 3 Reino Unido, propiedad de la hongkonesa Hutchison Whampoa, dijo estar comprobando la noticia. Virgin Media declinó hacer comentarios y no había nadie inmediatamente disponible en T-Mobile UK, parte de Deutsche Telekom.

Este organismo de supervisión ha registrado varios inmuebles tras obtener órdenes judiciales y está preparando la demanda judicial. Un portavoz de la Oficina dijo que no daría el nombre de la operadora afectada porque aún se está trabajando en el caso, y sólo pudo conformar que se trata de una empresa británica.

Los datos de varios miles de clientes cambiaron de manos de forma ilegal en este caso, según dijo la firma a la oficina de supervisión. Graham señaló que la práctica era muy rentable, pero ilegal según la Sección 55 de la Ley británica de Protección de Datos.

"Las miserables multas existentes para los delitos contra la sección 55 simplemente no bastan para disuadir a la gente de caer en esta lucrativa actividad delictiva", indicó. "La amenaza de cárcel, y no multas, se mostrará como un elemento de disuasión más fuerte".