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Fracasa la reunión sobre una moratoria a la caza de ballenas

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Las conversaciones para sustituir una moratoria sobre la caza de ballenas con una cuota controlada se rompieron y permanecerán suspendidas durante un año, informaron el miércoles delegados en la reunión de la Comisión Internacional sobre Caza de Ballenas (IWC, en sus siglas en inglés).

Los negociadores reunidos en la localidad marroquí de Agadir dijeron que la propuesta, cuyo objetivo es poner fin a una larga paralización en el delicado asunto de la caza de ballenas, había fracasado porque los países partidarios de las capturas y los detractores no pudieron hallar un punto de entendimiento.

La moratoria se introdujo hace 24 años para frenar el fuerte declive del número de cetáceos, pero Japón, Noruega e Islandia han capturado miles de ejemplares desde los años 80, argumentando que no están vinculados por una prohibición total pese a la condena internacional.

El compromiso planteado por el presidente chileno de la CBI y su vicepresidente hubiera levantado la moratoria durante diez años, pero impuesto estrictos controles al número de cazas permitidas. La iniciativa estaba considerada como la mejor oportunidad desde hace años para reincorporar a las naciones balleneras a la línea de la agenda de la CBI.

"Esto implica que las conversaciones han acabado", declaró Sue Lieberman, que encabezaba la delegación antiballenera Pew Environment Group en las conversaciones. "Ahora existe el riesgo de que podría haber un incremento en la caza de ballenas por parte de Japón".

Algunos delegados dijeron que las conversaciones fracasaron porque Japón había accedido a reducir su cuota anual pero se negó a dejar de hacerlo en el océano Antártico, donde acuden cuatro quintas partes de las ballenas a alimentarse.

Sin embargo, muchas naciones contrarias a la caza de estos grandes mamíferos se negaron a tener en consideración un acuerdo que terminara con la moratoria.

"Estoy encantado de que esta mañana quedara claro y confirmado que la comisión no abriría la posibilidad de la caza comercial en el futuro", dijo el ministro australiano de Medio Ambiente, Peter Garrett.

Un delegado japonés dijo a Reuters que el fracaso en llegar a un acuerdo sobre el santuario ballenero en el océano Antártico había causado el estancamiento de las conversaciones, pero dijo que Japón no era culpable.

tenemos que tener un paquete", dijo Hideki Moronuki, director adjunto de la Agencia de Pesca de Japón. "No estamos hablando sólo del tema del océano Glacial Antártico. Estamos hablando del futuro de esta organización".

AL BORDE DE LA EXTINCIÓN

Las capturas colocaron algunas especies como la ballena azul, la ballena jorobada y la ballena franca austral al borde de la extinción y su número se recupera gracias a la moratoria, dicen los grupos ecologistas.

Los países antiballeneros que estaban de acuerdo en abordar la propuesta dijeron que Japón debe respetar el santuario austral para que ellos acuerden levantar la moratoria y permitir un sacrificio controlado en otros lugares.

Algunos grupos ecologistas han dado un apoyo cualificado a la iniciativa, alegando que si por ahora no era posible frenar toda la caza de ballenas, al menos debería limitarse. Pero la propuesta se topó con la oposición de los defensores de la caza, que dijeron que era una prohibición encubierta, y de los detractores, que la describieron como una cesión al 'lobby' ballenero.

"La comunidad internacional condena la caza comercial", dijo Niki Entrup, de la organización Whale and Dolphin Conservation Society. "Los países contrarios a la caza deberían estar orgullosos de lo que han conseguido porque siguen sus principios".

Algunos delegados dijeron que las conversaciones sobre los cambios propuestos habían quedado en suspenso hasta la próxima sesión de la CBI.

"Parece que eso significa que va a haber un paréntesis de un año en las negociaciones", dijo el delegado uruguayo, Gaston Lasarte.

La toma de decisiones en la CBI se ha vuelto más engorrosa al duplicarse con creces el número de miembros desde 2001 a 88 naciones. Las naciones balleneras y antiballeneras se acusan mutuamente de agasajar a los países más pequeños para que voten lo que ellos defienden.