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Francia y Bélgica nacionalizan Dexia y se quedan su nuevo banco malo

Los activos tóxicos que quedarán en la nueva entidad ascenderán a unos 90.000 millones, que garantizarán ambos estados y Luxemburgo

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Los gobiernos de Francia, Bélgica y Luxemburgo llegaron ayer a un acuerdo para salvar Dexia, el banco que comparte sendas nacionalidades. Es el primero en caer en este nuevo recrudecimiento de la crisis financiera, que está poniendo en jaque a todo el sector financiero europeo y que llevará previsiblemente a la zona del euro a recapitalizar de forma coordinada a todos los grandes bancos de la región, de forma similar a lo ejecutado (aunque entonces de forma individualizada) tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008.

Dexia, que ya entonces recibió una ayuda de 6.400 millones de euros, tiene entre sus principales problemas una amplia cartera de deuda soberana, que está dañando su credibilidad y haciendo imposible el acceso a la liquidez necesaria para seguir operando. Y la falta de fondos es más dañina en su caso, si cabe, dado que se financiaba a corto plazo para cubrir sus vencimientos a largo plazo. Según los últimos test de estrés, en sus bodegas hay casi 57.500 millones de euros de deuda soberana, de los que 26.000 millones se concentran en los países de la zona del euro considerados ahora con más riesgo. Además tiene una cartera crediticia enorme, de 500.000 millones de euros, una cifra que en España sólo supera Banco Santander.

El Estado belga avalará el 60% de los activos dañados del banco

El plan de los gobiernos para Dexia, que al cierre de esta edición seguía intentando aprobar el Consejo de Administración del banco, consiste en nacionalizar por un lado la parte belga del negocio (con una inyección de 4.000 millones por parte de ese Estado) y por otra la francesa, en la que se inyectarían 700 millones. Además, las arcas públicas de ambos países garantizarán al nuevo banco malo que creará Dexia y que tendría unos activos tóxicos (principalmente deuda pública y créditos) de unos 90.000 millones de euros.

El pacto cerrado entre el primer ministro belga en funciones, Yves Leterme, el primer ministro francés, François Fillon, y el ministro de Finanzas luxemburgués, Luc Frieden, contempla que Bélgica garantizaría en torno al 60%, mientras que Francia asumiría el 36,5% y Luxemburgo un 3,5%, según datos de la prensa local recabados por Efe.

El viceprimer ministro belga y titular de Finanzas, Didier Reynders, declaró anoche que la cantidad que pagará el Estado belga es 'razonable'. Previamente, el primer ministro se había mostrado convencido de que el acuerdo salvará a Dexia sin elevar demasiado el nivel de deuda del país, precisamente una de las cuestiones que más preocupan ahora a los países. Y más a Bélgica, que desde hace meses está también en el disparadero de los especuladores, al igual que España e Italia.

La preocupación es cuánto afectará esta ayuda a la deuda de los países

El acuerdo prevé que, en una segunda fase de la nacionalización en Bélgica, las tres regiones de este país (Flandes, Valonia y Bruselas) puedan entrar en el accionariado del banco.

Mientras, en Francia, se está contemplando la opción de que la parte francesa del banco, o una parte, acabe fusionada con el banco público Caisse des Depots.

Para las diez de la noche estaba pendiente ayer una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros de Bélgica, pero la extensa reunión del Consejo de Administración, que empezó a las tres de la tarde, hizo que se retrasara este encuentro.

La intención era llegar a la apertura de hoy de los mercados con un acuerdo cerrado, con el objetivo de que Dexia pudiera volver a cotizar, ya que lleva suspendida desde el jueves dada su alta volatilidad y el fuerte castigo que estaban sufriendo sus acciones ante los grandes rumores. En sólo seis sesiones, desde el pasado 28 de septiembre, ha perdido el 44,5% de su valor y actualmente su capitalización asciende únicamente a 1.646 millones de euros.

Los problemas de Dexia son un ejemplo muy gráfico de las dificultades que está pasando la banca europea y que están protagonizando reuniones como la que ayer mantuvieron Angela Merkel y Nicolas Sarkozy (ver información adjunta). El Servicio de Estudios de BBVA (BBVA Research) alerta de que el nivel de tensión financiera en Europa ya ha superado el que se alcanzó en septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. Y entonces todos los bancos estuvieron a punto de caer como piezas de dominó.