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El G-20 se enfrenta sin armas a la guerra de las divisas

Los ministros de Finanzas preparan en Corea la cumbre del próximo noviembre

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Los ministros de Finanzas de los países del G-20 (e invitados como Bélgica, por la presidencia de turno de la UE) se reúnen hoy en Gyeongju (Corea del Sur) para preparar la cumbre de alto nivel de los próximos 11 y 12 de noviembre. En las carteras de los ministros, incluida la vicepresidenta Elena Salgado, que se fue ayer sin poder asistir a la toma de posesión de los nuevos miembros del Gobierno, aparece como objetivo principal se se y frenar la guerra de divisas que mantienen los países en desarrollo frente a las potencias occidentales.

Sin embargo, antes del inicio oficial de la reunión (los técnicos, como el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, llevan allí desde el pasado martes), varias fuentes consultadas por Reuters dan por baldía la cita, ya que los países emergentes, especialmente China, Brasil e India, se han negado a dejar fluctuar libremente sus monedas.

La disputa se disparó en los últimos meses y llegó a su máxima expresión en la Asamblea anual del FMI y el Banco Mundial en Washington. Tras un rifirrafe entre el secretario de Estado del Tesoro de EEUU, Tim Geithner, y los representantes chinos sobre la necesidad de que su divisa, el yuan, se apreciara, el FMI encargó al G-20 acordar una política cambiaria común. Aunque ese mandato parecía satisfacer a las partes, las disensiones han aumentado hasta el punto de que el ministro brasileño, el polémico Guido Mantega, ha excusado su asistencia a la reunión preparatoria, como forma de eludir lo que India califica de 'estéril debate'. Anteayer, Geithner aseguró al Wall Street Journal que trabajará durante el fin de semana para implantar 'normas' sobre cambio de divisas y limitar los superávit por cuenta corriente de los países exportadores.

Otro asunto en la agenda del encuentro es la conveniencia de aprobar una tasa internacional sobre las transacciones financieras, a la que Bélgica se ha mostrado favorable. Aunque España no la defendió abiertamente en el último G-20, sí tuvo el respaldo de Zapatero en la Asamblea General de la ONU.