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"La gente alucinaba, el autobús iba dando bandazos como si fuese una barca"

Algunos cuerpos quedaron destrozados y serán necesarias pruebas de ADN

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M. L. era una de las viajeras que volvía de Marruecos, de pasar unas vacaciones. Sus amigos le esperaban en Barcelona, hablaron con ella por teléfono a las tres de la tarde, pero su autobús nunca llegó a su destino. Desde la ciudad condal, sus vecinos se desplazaron hasta Castellón para identificar el cadáver. 'Está irreconocible, hemos podido saber que era ella por un tatuaje, pero le tienen que hacer la prueba del ADN'. Su historia trágica es una de las ocho vidas que se vieron rotas por el accidente de tráfico del pasado domingo en Oropesa del Mar (Castellón).

Uno de los dramas más duros lo está viviendo la familia de una mujer marroquí que falleció en el accidente. Ella viajaba con sus dos hijos y en el momento del impacto salió despedida del autobús perdiendo la vida y la de su niño de ocho meses que mantenía en sus brazos. Su otro hijo permanece en el Hospital Provincial de Castellón con heridas de diversa consideración.

Su primo, Toufik Chapar, explicó que no sabe cómo ni cuándo le van a decir al niño que su hermano y su madre ya no están. Cuando se enteró de la tragedia, el padre y marido de los fallecidos se acercó hasta el hospital donde ayer permanecía ingresado tras sufrir un ataque de ansiedad.

Despertó con el impacto

La hermana de la mujer fallecida, que viajaba junto a ella en el autobús, sufre heridas en las manos y en la cabeza. En el momento del accidente, estaba dormida y despertó con el impacto. Ella es marroquí, aunque vive en Holanda ,y está destrozada tras conocer la muerte de su hermana y uno de sus sobrinos. Ahora todo lo que está viviendo le parece una pesadilla. Sólo unas horas antes estaba de vacaciones con su familia en Marruecos y ahora se encuentra en la habitación de un hospital dolorida y con un drama familiar a sus espaldas.

Estas declaraciones son sólo algunas de las tragedias con nombre propio y rostro que se encuentran detrás del desgraciado accidente. Estas historias se suman a las de los supervivientes que aseguran que el suceso 'se presentía'. 'La gente alucinaba, el autobús iba dando bandazos como si fuera una barca; la verdad es que se veía venir', señala uno de los accidentados, que apunta al 'exceso de velocidad y de carga' como una de las posibles causas del reventón de la rueda.

Psicólogos de apoyo

Hasta el hospital castellonense, se desplazó ayer un equipo de nueve psicólogos para prestar ayuda a los heridos y a los familiares de las víctimas. 'Ahora lo único que se puede hacer es acompañarles para que vayan asumiendo el hecho', indica José Miguel Rebollo, vicepresidente de Cruz Roja en la Comunitat Valenciana.

La consigna más repetida ayer en los hospitales era que 'la vida sigue, hay que seguir hacia adelante', pero lo que sí es cierto es que la vida no volverá a ser la misma para familiares, amigos y víctimas del accidente de
autobús de Oropesa.