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Historia del miedo que se apoderó de Talavera los primeros días de diciembre de 1808

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Los primeros días de diciembre de 1808, Talavera vivió entre el miedo, la agitación y la huida de sus vecinos ante la llegada de 7.000 soldados españoles derrotados en Somosierra (Madrid) y, días más tarde, otros 8.000 soldados y 2.000 jinetes de Napoleón que ocuparon la ciudad.

Estos primeros días de diciembre y el 2 y 3 de mayo de 1808 fueron los más destacados en la ciudad durante la Guerra de la Independencia a excepción de la Batalla de Talavera en julio de 1809, que fue la primera victoria de los ejércitos español y británico a las tropas de Napoleón en la Península Ibérica además de la batalla más importante ganada a Napoleón en Castilla-La Mancha.

El profesor Francisco Peñalver ha explicado a EFE la importancia que durante estos días de diciembre tuvo la guerra para los apenas siete mil vecinos que tenía Talavera de la Reina, muchos de los cuales escaparon a municipios, campos y labranzas cercanos huyendo de la violencia y saqueos de los soldados.

Peñalver es el coordinador de una unidad didáctica -que llegará a 1.500 estudiantes de cuarto de ESO- y un libro -que aún no se ha presentado- sobre el bicentenario de la Batalla de Talavera en el que han trabajado durante dos años profesores, investigadores y estudiantes y que es una iniciativa del Ayuntamiento y el Centro de Profesores.

Había aspectos de 1808 que se conocían por las referencias históricas pero este equipo de investigación ha incorporado situaciones y datos inéditos haciendo hincapié en cómo vivió la población durante la Guerra de la Independencia.

El ejército español mandado por el general Benito San Juan había sido derrotado el 30 de noviembre en Somosierra, y días más tarde se concentraron en Talavera unos 7.000 soldados y el propio San Juan que fue acusado de traición por sus propias tropas y acribillado a balazos en la mañana del 7 de diciembre.

El general se había refugiado en el convento de los agustinos recoletos (el actual Teatro Palenque) y cuando oyó que los soldados pretendían forzar la puerta de su habitación se arrojó por la ventana y allí fue fusilado.

El cadáver de Benito San Juan fue arrastrado por las calles hasta los Jardines del Prado en uno de cuyos álamos fue colgado y su cuerpo vilipendiado hasta que los frailes del convento de San Francisco recogieron los restos y dieron sepultura en la hoy desparecida parroquia de Santa Leocadia.

La sociedad talaverana -agrícola y ligada al comercio y los oficios tradicionales- no participó en este violento suceso que sirvió, no obstante, para aumentar su "sensación de miedo y de agitación", explica el profesor Peñalver.

La Junta Suprema Central -el conde de Floridablanca y Gaspar de Jovellanos, entre ellos- también se detuvo en Talavera de la Reina los días 4, 5 y 6 antes de seguir viaje hacia Extremadura y aún después de partir permanecieron en la ciudad dos diputados con la misión de reorganizar el ejércicio disperso derrotado en Somosierra.

El objetivo de Napoleón era invadir Portugal y Talavera era una de las ciudades más importantes hacia Extremadura, lo que determinará la ocupación de la ciudad a primera hora de la mañana del domingo 11 de diciembre con 2.000 jinetes y 8.000 soldados.

Ya la noche del 9 al 10 de diciembre los talaveranos habían visto una vanguardia del ejército francés por el paraje de Sotocochinos, a unos 15 kilómetros al este del núcleo urbano y cerca del río Tajo.

El día 18 nuevas tropas francesas llegaron y se alojaron en conventos y casas, saquearon y rompieron bodegas y lagares de tal forma que el vino y el aceite "corrían por las calles hasta incorporarse a las corrientes del Tajo", según relata el memorial conservado en el Archivo Municipal de Talavera de la Reina.

Esta agitación en la ciudad los primeros días de diciembre ya la conocían los talaveranos de meses atrás aunque con otras connotaciones: el 2 y el 3 de mayo de 1808 habían vivido un impresionante movimiento patriótico de ciudadanos y de tropas que apoyaban a los madrileños alzados contra los franceses.

Francisco Peñalver resalta que durante esos días de diciembre el número de soldados era muy superior al de vecinos, y apunta que los disturbios y altercados que provocaban las tropas junto al asesinato de Benito de San Juan acrecentó entre los habitantes el temor "a lo francés" y provocó unas secuelas de las que tardarían años en recuperarse.