Publicado: 22.11.2013 13:12 |Actualizado: 22.11.2013 13:12

Interior no contempla "en absoluto" la posibilidad de retirar las cuchillas en Melilla

El Ministerio quiere reponer "exactamente la misma alambrada armada con cuchillas" que se instaló coronando la valla en la zona melillense en 2005

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El Ministerio del Interior ha remitido al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, "un extenso informe" que "no contempla en absoluto la posibilidad" de quitar las cuchillas de la valla de Melilla que marca la frontera con Marruecos, tal y como reclaman organizaciones sociales y gran parte de la oposición.

Así lo han confirmado fuentes del departamento que dirige Jorge Fernández Díaz, en relación al informe que Rajoy habría encargado para conocer si las cuchillas que se están instalando en la parte superior de la valla pueden tener "efecto sobre las personas". Este informe ya estaría sobre su mesa.

Según explican en Interior, el plan del Gobierno es reponer "exactamente la misma" alambrada armada con cuchillas que se instaló coronando la valla en la zona melillense en 2005 y que fue retirada dos años después por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero y "no hay ninguna intención" de paralizar el proceso.

Este tipo de alambre, al que se refieren como concertina, ya está presente en la parte baja de la valla melillense, de donde no llegó a retirarse, y en todo el perímetro entre Ceuta y Marruecos, donde la frontera, también vallada y alambrada con cuchillas, se ha mantenido "sin ninguna alteración" todo estos años.

El proceso de instalación de la nueva alambrada, que arrancó el pasado mes de octubre y se prevé culminará en las próximas semanas, se está llevando a cabo en "tres zonas" concretas de la valla, consideradas "sensibles" desde el punto de vista de la inmigración en torno a Melilla, conforme apuntan las mismas fuentes.

Las cuchillas se colocarán en "tres zonas" de la valla, consideradas "sensibles" En total, la ciudad autónoma está separada de Marruecos por 12 kilómetros de doble valla de unos seis metros de altura. Las barreras, separadas por una sirga tridimensional compuesta por cables y estacas de diferentes alturas para dificultar el paso, están equipadas con otro tipo de dispositivos pasivos, como sensores de movimiento o cámaras de visión nocturna; y activos, como un sistema de aerosoles de líquido irritante que no ha llegado a utilizarse.

El presidente del Gobierno dijo este jueves que aún no había una decisión tomada sobre la retirada de las cuchillas. "No sé si pueden producir efectos que afecten a las personas, no hemos tomado una decisión sobre este asunto pero está en estudio", señaló, tras afirmar que había pedido un informe a Interior al respecto.

El Pleno del Congreso rechazó con los votos en contra del Grupo Parlamentario Popular y Unión del Pueblo Navarro una moción firmada por la mayor parte de la oposición que instaba al Gobierno a "revocar con carácter inmediato la decisión de instalar concertinas de alambre con cuchillas en la frontera de Melilla, retirando las ya instaladas".

Por su parte, el Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, dijo ante la Comisión de Justicia que había ordenado investigar este asunto. "He dado instrucciones para abrir una investigación porque no es un proceder ajustado a Derecho o por cuestiones de estricta humanidad", afirmó, ante todos los grupos del arco parlamentario.

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Jose María Gil Tamayo, ha exclamado, sobre la instalación de las cuchillas en la valla de Melilla, que "esa no es la manera" de regular la inmigración y ha subrayado que "el inmigrante no es un peligro"."Yo soy hijo de inmigrante en Alemania, tengo una especial sensibilidad en esas cuestiones.

Yo creo que esa no es la manera, y no se puede atentar a la vida y, sobre todo, a la de personas desvalidas que buscan mejores condiciones de vida como un derecho humano también que es el de la libre movilidad. Sí habrá que regular pero regular desde el respeto básico y esencial a la vida. El inmigrante no es un peligro", ha subrayado.

En este sentido, ha indicado que el inmigrante desde la doctrina social de la Iglesia "es alguien con una riqueza que aporta a la construcción social de un país" y, por ello, ha pedido a las autoridades: "No podemos estar en las claves de la cultura del descarte".