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Kάθαρσις

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Dice Wikipedia: 'κάθαρσις (del griego kátharsis, purificación) es una palabra descrita en la definición de tragedia en la Poética de Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y religiosa. Mediante la experiencia de la compasión y el miedo (eleos y phobos), los espectadores de la tragedia experimentarían la purificación del alma de esas pasiones'.

Eso, pues, Papandreu ha desencadenado con su propia catarsis política, la verdadera catarsis del euro, aquella que la reciente cumbre a través de una solución cosmética quiso evitar. Ya el pasado 19 de septiembre, Papandreu declaró que el pueblo griego tenía que pronunciarse en referéndum sobre los planes de ajuste. Nadie prestó atención.

La pregunta es: ¿qué le ha llevado finalmente a plantearse esta partida de póker definitiva, a muerte, con la moción de confianza primero y el referéndum después?

Por supuesto que Papandreu no ha descubierto de la noche a la mañana el valor de la consulta democrática. A partir de su victoria de octubre de 2009, se convirtió, él y el Pasok, en un instrumento de los mercados y de las instituciones que velan por su funcionamiento: el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Durante dos largos años ha aplicado en todo lo que ha podido los planes de austeridad que han dejado a Grecia todavía más al pie de los caballos de lo que ya estaba al ganar las elecciones a la derecha conservadora de Nueva Democracia.

Pero han ocurrido dos cosas que explican la situación actual. La primera tiene que ver con la resistencia interna, con el salto en número y cohesión de las movilizaciones contra los planes de austeridad del Gobierno. La huelga general de octubre pasado supuso precisamente ese salto, con medio millón de trabajadores, estudiantes, amas de casa, en la plaza Syntagma de Atenas, los días 19 y 20 de octubre, mientras el Parlamento votaba la rebaja de los salarios y de las pensiones. Estamos en una evolución similar a la de Argentina en diciembre de 2001, cuando los planes de austeridad del FMI llevaron a la suspensión unilateral del pago de la deuda exterior.

Y el segundo hecho ha sido el acuerdo de la Unión Europea. Es decir, con una quita más sustancial (se dice 50% pero en realidad se quedaría, según la base de cálculo, en un 28%) de la que hasta entonces se había pactado (21%).

Con estas dos cartas en la mano, Papandreu ha decidido jugar al todo o nada. Pero, si quiere llegar al referéndum, tendrá primero que salvar la moción de confianza, de aquí al viernes, que no será una batalla menos titánica. Y, además, si consiguiera por ventura una victoria como la que consiguió Felipe González en el referéndum de la OTAN, en 1986, tampoco ello supondría borrar del mapa de Grecia las movilizaciones contra los planes de austeridad más duros que se avecinan.

La catarsis de Papandreu ha dejado al aire la hybris de sus mediocres interlocutores. Su arrogancia, su orgullo desmedido, su capacidad de chantaje, todo ello, ha quedado una vez más en evidencia.

Y que al mismo tiempo el Gobierno griego decidiera llevar la purificación/depuración a las Fuerzas Armadas, pasando a retiro a su alto mando, ha retrotraído a aquella época que Jorge Semprún y Costa Gavras tan bien pintaron en la película Z, que en griego antiguo, ya saben, quiere decir 'estoy vivo'.