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Los líderes europeos tiran de nuevo el Muro de Berlín

El ex líder de Solidaridad y Nobel de la Paz, Lech Walesa, derriba la primera pieza de un dominó gigante de mil fichas. Obama envía un mensaje de vídeo elogiando la "lucha contra la tiranía"

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Decenas de miles de personas se concentraron durante el lunes bajo una lluvia torrencial frente a la Puerta de Brandeburgo para conmemorar el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. Tras un grandioso espectáculo de música y luces, el líder opositor anticomunista polaco Lech Walesa, fundador del sindicato Solidaridad, de Gdansk, dio el primer empujón a las mil grandes piezas de dominó, pintadas por alumnos de escuelas de todo el mundo, que cayeron simbólicamente en dos kilómetros del antiguo trazado.

Treinta líderes europeos de entonces y ahora asistieron al evento. Ningún orador pudo acercarse sin paraguas al centro de la parte oeste del histórico lugar para pronunciar su discurso. El primero fue el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Consciente de que la 'grandeza' de Francia ya no se traduce hoy en poder político real sin Alemania, Sarkozy destacó que ambos países, ferozmente enfrentados en el siglo XX, tienen ahora 'la enorme responsabilidad' de garantizar la paz en Europa.

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, destacó que el 9 de noviembre de 1989 fue 'un punto de inflexión para el destino de toda la Humanidad', y subrayó la importancia del fin de la Guerra Fría y el paso a un mundo multipolar. El último mandatario soviético, Mijaíl Gorbachov, hizo un llamamiento a 'luchar contra la opresión'.

La lucha por un mundo sin armas nucleares y el desafío del cambio climático fueron las tareas pendientes de la comunidad internacional que citó en su discurso el primer ministro británico, Gordon Brown.

El presidente ruso, Medvédev, habla de 'punto de inflexión para la Humanidad'

Tras recordar 'el nuevo amanecer en la oscuridad de la Historia' que supuso la caída del Muro, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, transmitió un mensaje grabado en vídeo del presidente Barack Obama, a quien su gira asiática impidió aceptar la invitación de Merkel. 'La libertad es invisible. Mientras un ser humano no sea libre, no podemos sentirnos todos libres', dijo. Obama elogió 'la dura lucha contra la tiranía' que derrumbó el Muro. En ese sentido, Merkel también destacó que 'la libertad no es algo que esté ahí sin más, sino que hay que luchar por ella'.

En la parte musical, la gran sorpresa no fue la canción de Jon Bon Jovi ni el himno techno de Paul van Dyk, sino el tenor Plácido Domingo, quien entonó el clásico popular berlinés Berliner Luft (Aire berlinés), del compositor Paul Lincke, como colofón del concierto de Daniel Barenboim con la orquesta Staatskapelle Berlin.

Como Merkel, Barenboim recordó que el 9 de noviembre también es el aniversario de la 'Noche de los cristales rotos' de 1938, cuando ardieron las sinagogas de todo el país y cientos de judíos fueron asesinados. Este tema estuvo representado en el concierto por A survivor from Warsaw de Arnold Schönberg, obra para coro y orquesta en la que el actor Klaus Maria Brandauer actuó como rapsoda.

El programa musical de Barenboim comenzó con un preludio de Lohengrin, de Richard Wagner, y siguió con un movimiento de la Séptima sinfonía de Beethoven, primera obra interpretada en la Filarmonía tras la caída del Muro.


Dirigentes de casi todos los países europeos y la secretaria de estado de EEUU, Hillary Clinton, en la Puerta de Brandeburgo. - AFP

El programa oficial, antes de la sorpresa de Domingo, terminó con el fragmento de una obra de Friedrich Goldmann, compositor de la RDA fallecido en julio pasado. La jornada de celebraciones había comenzado a las 9.30 con una misa ecuménica en la iglesia de Getsematí, en el barrio de Prenzlauer Berg, que en los años ochenta se convirtió en uno de los principales puntos de reunión de los disidentes.

A las tres de la tarde, Angela Merkel revivió su experiencia de 20 años atrás al cruzar de este a oeste el puente de Bornholmer Strasse, primer paso fronterizo que se abrió. En 1989, el milagro sucedió sobre las 21.30, cuando las autoridades orientales se decidieron por la 'solución válvula de escape'. La República Democrática Alemana (RDA) pretendía deshacerse así de los ciudadanos apelotonados frente a los pasos fronterizos. Algunos alemanes del este pasaron al otro lado sólo para dar un paseo, y cuando quisieron volver, en un primer momento las autoridades les impidieron regresar a su país.

Merkel, Gorbachov y Walesa cruzan el antiguo control de Bornholmer Strasse

Merkel volvió a pasar el puente, esta vez en compañía de Gorbachov y Walesa, además de otras 200 personalidades, muchas de ellas antiguos disidentes que participaron activamente en el derrocamiento del régimen oriental. La canciller repartió autógrafos y se hizo fotos con ciudadanos. Con estas palabras se dirigió Merkel a Gorbachov: 'Usted demostró valentía al dejar que los acontecimientos tomaran su curso. Eso es mucho más de lo que podíamos esperar'.

Para Walesa, la canciller tuvo unas palabras de elogio por el 'increíble acicate' que supuso para los polacos la 'valiente rebelión' del sindicato Solidarnosc en los astilleros Lenin de Gdansk.

Pero el Nobel de la Paz polaco no desperdició la ocasión de polemizar con el ex mandatario soviético. 'Es mentira que Gorbachov tirase el Muro. Me pone triste que hoy se considere héroes a quienes no lo fueron. Gorbachov no quería derrocar ni el comunismo ni el Muro de Berlín El Muro lo tiró en un 50% el papa Juan Pablo II, en un 30% Solidarnosc y sólo en un 20% el resto del mundo', declaró a la televisión polaca TVN24.