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"La mejor forma de explicar un país es a través de la gastronomía"

El actor Juan Echanove está atrapado en su cruel papel de 'Desaparecer', pero recupera la pasión por la gastronomía al hablar de 'Un país para comérselo'. 

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Juan Echanove habla con intensidad, con pasión. Da miedo: 'Convivo con un gato. No es negro, es pardo. Y cuando empezaba a memorizar los textos de Edgar Alan Poe y a expresar con infinito odio cómo le hago saltar un ojo a un gato o cómo lo ahorco de un árbol, me miraba con horror y se escondía debajo de la cama. Y seguro que pensaba: '¡Dios mío, que vuelva a ensayar Cuéntame!'.

El actor está atrapado en su personaje de Desaparecer, que representa en Barcelona hasta el día 7 junto con la cantante Maika Makovski y que lo tendrá de gira por medio mundo. Pero está feliz: 'Es un exorcismo y se lo debo a Calixto Bieito', proclama, orgulloso, feliz de haber dado con el teatro que buscaba: 'Él me ha llevado a sentir el vértigo de la perversidad hasta el punto de que cuando salgo de cada función me siento mucho más positivo que la noche anterior'. Cuando acabe con estas funciones (calcula que no antes de un año y medio), deberá resetearse: 'Necesitaré un tiempo para que se recompongan los jirones de mi ropa', dice.

'Me veo como un cocinero asando pollos y sudando como ellos'

Sin embargo, mientras tanto, Juan sigue siendo Juan. El 'tío sencillo al que no le estorba el cariño de la gente' y que de pequeño quería ser cocinero. 'Siempre he sabido que si no hubiese sido actor habría sido cocinero, seguro que no como mi amigo Martín Berasategui, sino más bien como un pobre cocinero de pollos a l'ast, sudando como los pollos y haciendo bocadillos para llevar'. Y tan feliz. Seguramente eso ha hecho que la gastronomía sea una de sus pasiones.

Y también por eso el programa Un país para comérselo (y el libro, editado por Grijalbo), que ha parido y presenta junto con su 'hermano' Imanol Arias en TVE, ha cuajado del todo: 'Nos hemos basado más en las enseñanzas de Vázquez Montalbán o de Néstor Luján que en el puro arte de hacer televisión', explica. Casi tres millones de personas ven el programa, 'algo que no pasaba desde Crónicas Marcianas'. Gente que luego cuelga auténticos piropos en la redes sociales: 'Nos han dicho: Sois un par de cabrones, acabo de cenar y antes de irme a la cama le he metido un saque a la nevera que la he dejado temblando'. Y dices olé, olé, olé'.

Es probable que el secreto del éxito esté en que es un documental tan gastronómico como social. 'La mejor manera de explicar un país es a través de la gastronomía', dice. Y va más allá: 'A mí la geografía política de mi país no me cuenta nada. Es profundamente restrictiva, aislacionista, enormemente fronterista. No me satisface. No veo ningún placer al definir geográficamente y políticamente mi país. Pero si lo tengo que hacer gastronómicamente encuentro ríos de fusión y voy pasando comunidades y comunidades, y lenguas y lenguas, y ninguna me es ingrata'. Se queda tan ancho y satisfecho: 'Todas tienen un objetivo común: potenciar lo que ocurre en torno a una mesa, que es donde las personas que no encuentran acuerdos en sus vidas los van a encontrar por cojones, porque el placer fomenta encuentros'.

'¿Vacaciones? Tengo el privilegio de no tener vacaciones'

Con el estómago lleno tras rodar la segunda temporada del programa, sigue contando en Cuéntame, otro éxito televisivo. 'A veces decimos que seremos una serie futurista en la que acabaremos adelantando al calendario'. De momento, ya han superado la primera meta que se propusieron: la muerte de Franco. 'El éxito está en que despierta nuestra memoria emocional y nos recuerda lo importante que fue la lucha por la democracia en España, por eso me siento tremendamente abrumado y maravillado y emocionado por lo que ocurre en las calles de este país desde el 15-M'.

Estos son los proyectos de Echanove. ¿Vacaciones? Se ríe: 'Tengo el privilegio de no tener vacaciones. Eso de solazarme en la playa la última vez que lo recuerdo fue cuando aprobé la selectividad y nos fuimos unos amigos un mes por esos pueblos de Dios. Creo que fuimos a Benidorm. ¡Qué horterada! Así que como para no repetirlo'.