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La milla de la fe

Entre los años 1998 y 2008, se han registrado 1.368 entidades no católicas en España

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Cuando Elder Goldheart, un estadounidense veinteañero, recibió el encargo de ser misionero de su religión en España se quedó blanco y pensó en 'tinieblas'. Elder, camisa blanca impecable y pantalón y corbata negras, llegó a Madrid hace 11 meses y hasta el año que viene tendrá que predicar en la ciudad los principios de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Elder Goldheart acude todos los días a un templo en la calle de Pablo Iglesias, en el distrito de Tetuán (Madrid). Es sábado por la mañana y toca seminario para jóvenes. Él y otro misionero, que también se llama Elder, predican en este local situado en uno de los distritos de Madrid con más población inmigrante (un 22%), sobre todo ecuatoriana y magrebí. El local es enorme, blanco y aséptico. Una sala sirve de Centro de Documentación Histórico para la gente que quiera 'descubrir sus orígenes'. En otra hay una chica filipina ensayando al piano con unas amigas.

En España, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se nutre principalmente de inmigrantes. Y no es la única, en el distrito de Tetuán, que le hace competencia directa a las iglesias católicas. En un radio de unos 500 metros, tomando como referencia la glorieta de Cuatro Caminos, hay templos de hasta seis religiones distintas: la Iglesia Coreana Somang de Madrid, el Salón del Reino de los Testigos Cristianos de Jehová, iglesias evangélicas Hay protestantes, mormones, budistas. Además, un poco al note de este conglomerado religioso, se encuentra el templo de la séptima congregación del barrio: la mezquita más antigua de Madrid.

Manuel Muñoz es el párroco de la iglesia católica de San Antonio, en la calle de Bravo Murillo, y resiste como un junco la avalancha de nuevos templos en la zona. En la fachada del templo cuelgan unos enormes carteles para animar a entrar a los fieles y para anunciar la catequesis para adultos. Muñoz conoce la proliferación de iglesias que hay alrededor de la suya pero no teme por una desbandada en su parroquia.

Asegura que al templo acude una buena base de jóvenes latinoamericanos. 'Me preocupa más que este barrio es de paso y, después de unos meses, muchos se van a otras zonas de Madrid o incluso fuera y ya no vienen al templo', afirma.

Los carteles publicitarios en la fachada son algo 'habitual' en esta iglesia, a la que entra continuamente mucha gente mayor. 'Pero una vez los quemaron y otra tiraron aceite en el suelo de la entrada para que la gente que quería entrar a rezar resbalara', confiesa Muñoz en tono misterioso. Este párroco no conoce a los imanes, pastores y obispos de las otras religiones del distrito. 'Pero no tengo prejuicios, simplemente no se ha dado el momento para que nos presenten', agrega.

La competencia es dura. Muchos inmigrantes prefieren acogerse a cultos cristianos diferentes al católico, sobre todo el evangélico.

Entre los años 1998 y 2008 se han creado 1.368 entidades no católicas, según datos del Ministerio de Justicia. De este organismo depende el Registro de Entidades Religiosas, que es público y al que puede tener acceso cualquier ciudadano. Tiene tres secciones: la Especial, donde se inscriben las confesiones que tengan un acuerdo de cooperación con el Estado; la General, donde se inscriben las que no gozan de ningún acuerdo, y la de Fundaciones, para las Fundaciones Canónicas de la Iglesia Católica.

Uno de los casos más polémicos lo protagonizó la Iglesia de la Cienciología (con unos 10.000 fieles en España) que en enero de 2008 consiguió que se la dejase de catalogar como secta. El Ministerio de Justicia le denegó durante años el permiso para ser una confesión religiosa legal, pero finalmente tuvo que inscribirla en el Registro de Entidades por orden de la Audiencia Nacional.

'El hecho de estar inscrito en este registro significa tener una personalidad jurídica', explica un portavoz del Ministerio de Justicia. Las entidades inscritas, según el artículo 6 de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa, tienen plena autonomía y pueden establecer sus propias normas de organización, régimen interno y régimen de su personal; pueden nombrar los dirigentes religiosos que quieran y mantener relaciones con otras organizaciones religiosas, nacionales o extranjeras.

Luego, ya depende del Ayuntamiento de la ciudad la concesión de la licencia para abrir un local, que tienen que cumplir una serie de requisitos. En muchos casos, las iglesias no cumplen las condiciones de salubridad necesarias. Por ejemplo, en la calle de Topete, también en Tetuán, está la iglesia de Cristo Mi-El. El supuesto templo es, en realidad, un garaje muy oscuro al que se accede a través de una puerta corredera de color azul.

La religión de Cristo Mi-El surgió en Guatemala, curiosamente también en un garaje, a partir de la reunión de tres familias. 'El Ayuntamiento de Madrid no nos deja estar aquí, no quieren que prediquemos a Cristo, porque teníamos niños y les podía pasar algo, y ahora damos el culto en otro lado porque este local nos lo han cerrado', se justifica Sara, una dominicana que abre con recelo la puerta.

Pero a los pocos minutos, en el templo supuestamente cerrado entra un inmigrante, y luego otro. Sara enseña el sótano, en unas condiciones pésimas y, aunque no hay actividad, se pueden ver varias sillas y carteles, como si estuviesen a punto de preparar algo. 'Es que si el otro local está lleno pues a veces venimos aquí', sigue explicando Sara, que augura 'cosas muy malas' para los que persiguen al cristianismo y una plaga 'para los no creyentes' que, según ella, va a ser 'el alzheimer'.

¿Qué tienen los cultos diferentes al católico para atraer tanto a los inmigrantes? Cristian, argentino y seguidor del rito evangélico, cree que en tiempos de crisis, la Iglesia Evangélica ofrece un consuelo mucho más positivo que la católica. 'Nuestros ritos son alegres, cantamos, nos reímos, no hay culpas ni queremos ver a Cristo en la cruz', sostiene este hombre, cuyo fin último es ser pastor. 'Me estoy preparando para ello y asisto al culto todos los miércoles y domingos con mi mujer y mis tres hijos', afirma.

Irene Silva, una ecuatoriana asidua de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, defiende que su iglesia es la 'verdadera, basada en Jesucristo y los Doce Apóstoles' y el resto es una 'invención'. Y se suelta a explicar los orígenes de esta religión minoritaria en España: en el siglo XIX, un tal John Smith tiene una revelación en Nueva York. Luego vinieron más revelaciones y se puso a predicar A su lado, el misionero estadounidense Elder asiente con la cabeza. Este chico estuvo meses recogiendo pelotas en un campo de golf de Utah (Estados Unidos) para poder pagarse su estancia en España. 'La iglesia no nos da dinero, si queremos venir como misioneros tenemos que pagárnoslo de nuestro bolsillo', explica Elder, que vive en un piso deTetuán con otros misioneros.

Las mujeres misioneras comparten otra vivienda. 'Nosotras podemos ser misioneras, pero no podemos ejercer el sacerdocio. Cristo les ha dado a los hombres el poder del sacerdocio y a nosotras la virtud de ser madres', aclara Irene.

A Elder le cuesta sudores predicar en español, pero lo intenta. Mira fijamente a los ojos y habla de 'expiación', 'conocer la verdad' y cita versículos de la Biblia de carrerilla. Cuando se le pregunta cuántas personas siguen en España esta religión, se encoge de hombros y dice: 'No sé, muchos'. ¿Y en Madrid? 'Muchos también'. Entonces interviene Irene: 'Sólo a este templo vienen todos los días unas 200 personas'.

Es la hora de comer. Irene se marcha a casa con su hijo pequeño. Tiene nueve años y a los ocho le bautizaron y tomó la confirmación. 'A los niños se les bautiza cuando ya tienen una edad para ser responsables y decir lo que quieren', concluye esta mujer antes de abandonar el templo con su familia.