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Millet desvió 35,1 millones de euros del Palau, según la auditoría definitiva

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Fèlix Millet y Jordi Montull desviaron 35,1 millones de euros del Palau de la Música, de los que 8,3 millones ya han podido ser recuperados, según desvela la auditoría definitiva, aunque con limitaciones, elaborada por Deloitte por encargo de los actuales responsables de la institución.

En concreto, la auditoría, presentada en rueda de prensa por los actuales rectores del Palau, detalla que, de todo el dinero desviado por Millet y Montull en los últimos diez años, 17,5 millones de euros corresponden a la Fundació Palau de la Música, 13 al Orfeó Català y 4,6 al Consorcio -del que forman parte el Ministerio de Cultura, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona-.

La auditoría final de Deloitte ha sido dada a conocer hoy, justo en el día en el que se cumple el primer aniversario de la entrada y registro de los Mossos d'Esquadra en el Palau de la Música, lo que destapó un expolio que desde entonces ha tenido en vilo a la política y sociedad catalanas.

El director del Consorcio, Joan Llinares, ha advertido que la cifra final del expolio podría ser superior, porque pese a que se trata de la auditoría definitiva, se han encontrado con varias "limitaciones" a la hora de chequear la sangría sufrida en la última década. "Es el informe que hemos podido hacer", ha precisado Llinares.

Como ejemplo de estas limitaciones, ha apuntado que han tenido acceso "parcial" a los documentos incautados por los Mossos d'Esquadra, que ya están en manos de los peritos judiciales -que presentarán su informe final en principio antes de acabar este mes de julio-, o que desconocen los archivos que Millet y Montull pudieron ocultar entre que se destapó el escándalo y la entrada de la nueva dirección.

Por ello, su principal fuente de información han sido los archivos hallados -que estaban desorganizados-, y la información que les han facilitado bancos y cajas, si bien una entidad bancaria, Banesto, se resiste a colaborar pese a tener un mandato judicial, según ha indicado Llinares.

La auditoría detalla las seis vías distintas que Millet y Montull utilizaron para desviar fondos del Palau, a través de transacciones irregulares entre las entidades de la institución, salidas irregulares de efectivo, pagos por servicios que no se realizaban o retribuciones sin justificación.

En concreto, según los datos de la auditoría, Millet y Montull lograron "volatizar" -en palabras de Llinares- 16,9 millones de euros con transacciones falsas entre el Orfeó, la Fundación o el Consorcio: sacaban fondos de una de estas entidades para ingresarla en otra pero el dinero desaparecía en el camino.

Con este sistema, lograron orillar 11,2 millones de la Fundació, 2,9 millones del Consorcio y 2,8 millones del Orfeó.

También lograron desviar 9,3 millones de euros con salidas irregulares de efectivo, a través de cheques al portador, especialmente del Orfeó (8,9 millones), pero también de la Fundación (0,3 millones).

La tercera vía, con la que Millet y Montull lograron distraer 1,2 millones de euros (0,4 del Orfeó y 0,8 de la Fundació), fue a través de transacciones comerciales irregulares con sociedades vinculadas directamente a ellos, que cobraban al Palau "servicios imaginarios" que luego no se llevaban a cabo.

Los saqueadores confesos del Palau también lograron desviar 1,1 millones de euros (0,1 del Orfeó y 0,9 de la Fundación) a través de facturas falsas, ya que emitían pagos a empresas existentes por unos servicios que nunca se llevaron a cabo en el Palau de la Música y que sirvieron para pagar obras en sus casas u otros servicios que aún se están investigando.

A estas empresas que cobraron "facturas ficticias", según Llinares, se les ha exigido que justifiquen los gastos, aunque muchas de ellas -especialmente algunas que también trabajaban para CDC- como Letter Grafic, New Letter o Hispat, no han respondido a su petición, por lo que se ha recurrido a la vía judicial.

Los responsables del expolio también lograron desviar 0,8 millones para gastos de carácter personal, facturando al Palau viajes familiares, la boda de la hija de Millet en el edificio modernista, así como facturas de tintorería o multas de tráfico, entre otras.

El millón de euros restante del agujero contable que Millet y Montull dejaron en el Palau lo lograron distraer de la Fundación adjudicándose el pago de 'bonus' por su gestión en virtud de un artículo inexistente de los Estatutos -ahora reformados- de la institución.