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La "mina" del Real Murcia se queda sin diamantes

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La sociedad propietaria del Real Murcia, club que acaba de cumplir cien años, y que ha generado en los últimos años centenares de millones de euros, podría anunciar mañana que se acoge a la Ley de Procedimiento Concursal para hacer frente a la delicada situación que atraviesa en los últimos meses.

El optimismo generado por las cinco últimas victorias consecutivas del equipo, que han coincidido con el relevo de Juan Guillamón a Jesús Samper en la presidencia, y del también murciano José Miguel Campos a Javier Clemente en el banquillo, parece haberse esfumado ahora.

El cambio de entrenador generó alegría en la afición, por cuanto Clemente era el centro de las iras ante la mala situación deportiva; la salida de Samper del consejo, cierta zozobra por la situación económica que podría dejar tras su marcha.

Aunque Guillamón había asegurado en su estreno presidencial que los dueños de la entidad garantizaban su supervivencia, ayer declaró a la prensa que se siente "hundido" ante la negativa que aparentemente había recibido por parte del verdadero 'hombre fuerte' de la entidad, Juan Manuel Trujillo.

El presidente de Desarrollos Nueva Condomina, propietaria de más del 98% de las acciones del club, pondría dificultades para aportar los tres millones de euros necesarios para hacer frente a los salarios de jugadores, técnicos, empleados y demás personal hasta final de temporada.

En total, la deuda a corto, medio y largo plazo es de unos 30 millones de euros, cifra que no confirman oficialmente desde el club, aunque sí de forma extraoficial.

Participada al 54% por Juan Manuel Trujillo y al 46% por Jesús Samper, esa empresa que ahora aboca al Real Murcia al concurso de acreedores, es la misma que ha liderado en los últimos años la construcción de un nuevo estadio, vinculado al centro comercial más grande de todo el arco mediterráneo así como a viviendas y campos de golf en su entorno.

Trujillo y Samper son también los dueños de Trusam (las tres primeras letras de sus dos apellidos), sociedad que vendió junto al Grupo Eroski a finales de 2006 el citado centro comercial a los fondos de inversión "British Land" y "PREF", por 350 millones de euros.

Muchos son ahora los que acusan a Samper, hasta hace poco considerado como el salvador del equipo grana, y a su cuñado Trujillo, de abandonar a su suerte a la entidad, una vez que ha finalizado el 'boom' económico vivido en Murcia, que ha coincidido con los diez años que han permanecido en la entidad.

Otros simplemente recuerdan que Samper aterrizó en Murcia pocas horas antes de que un juez decretase la disolución de la más emblemática entidad deportiva de la Región de Murcia, por no hacer frente a la quita y espera a la que estaba sometida.

En estos diez años, el club ascendió desde Tercera División hasta alcanzar la 'Liga de las Estrellas' en 2003, quince años después de su última comparecencia, aunque los malos resultados le devolvieron a Segunda hasta que el año pasado, coincidiendo con su centenario, regresó a la máxima categoría, aunque repitiendo fracaso deportivo.

El madrileño se encontró con una institución en la que no había ni un libro de balances. Hoy funciona como una empresa moderna en unas flamantes instalaciones en Nueva Condomina. En materia administrativa, cualquier parecido entre el Murcia que Samper se encontró y el actual son mera coincidencia.

Lo que se teme es que ahora el "bucle" vuelva a comenzar. Parecer que la mina que ha sido el Real Murcia se ha quedado sin diamantes.