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Obama espera que se apruebe el plan de estímulo económico para mediados de febrero

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El presidente de EE.UU., Barack Obama, espera conseguir la aprobación del plan de estímulo económico que defiende para antes del 16 de febrero, según afirmó ayer tras una reunión con los líderes del Congreso en la Casa Blanca.

El mandatario dedicó ayer la jornada a la economía tras centrarse en la política exterior y la reforma ética en sus dos primeros días de mandato.

En declaraciones a la prensa, sostuvo que tanto republicanos como demócratas están de acuerdo en que están "experimentando una crisis económica quizás sin precedentes y es necesario hacerle frente rápidamente".

Obama y la mayoría de los legisladores demócratas defienden un plan que, según el diseño que se maneja en la Cámara de Representantes, prevé inyectar 825.000 millones de dólares en la economía durante dos años.

En concreto, el director de la Oficina de Administración y Presupuesto, Peter Orszag, calcula que el 75 por ciento de los fondos se desembolsarán en los primeros 18 meses.

Con ello, el presidente pretende crear o evitar la pérdida de entre tres y cuatro millones de empleos.

Hasta el momento, los republicanos han criticado diversos aspectos del plan, que prevé dedicar cerca de 275.000 millones de dólares a recortes de impuestos y el resto a inversiones en infraestructuras y nuevas tecnologías, entre otros fines.

Los republicanos reclaman mayores recortes impositivos y consideran que los proyectos de gasto no podrían llevarse a cabo lo suficientemente rápido para que tenga un efecto positivo en la economía.

El mandatario estadounidense tiene un gran interés en granjearse el apoyo republicano para demostrar que, como prometió durante su campaña, gobernará tratando de superar las divisiones partidistas.

Obama reconoció que "sigue habiendo algunas diferencias" sobre "ciertos detalles" del plan entre demócratas y republicanos, y entre los legisladores y la Casa Blanca.

Pero indicó que todos están de acuerdo en la necesidad de tomar medidas, dadas las noticias económicas alarmantes que llegan casi cada día.

Las cifras facilitadas por el Departamento de Trabajo indicaron que la semana pasada el número de personas que solicitaron el subsidio de desempleo aumentó en 62.000 personas.

Además, el gigante informático Microsoft anunció el despido de 5.000 trabajadores, el mayor de su historia.

Obama declaró que el Congreso está "en el buen camino" para aprobar el plan de estímulo antes del 16 de febrero, la fecha que se había marcado como meta antes de su investidura.

En un sentido similar se pronunció la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, quien ha prometido presentar a debate el plan de estímulo antes del día 28.

"Si no (se aprueba para el 16 de febrero) no habrá receso" en la Cámara, declaró la líder demócrata.

Además de Pelosi, participaron también en la reunión de la Sala Roosevelt de la Casa Blanca el líder demócrata del Senado, Harry Reid, así como los republicanos John Boehner y Mitch McConnell.

En declaraciones posteriores, McConnell indicó que cree que el plan estará aprobado para la fecha que se ha fijado el presidente.

Boehner expresó por su parte un mayor escepticismo a la salida de la reunión: "Nos preocupa el tamaño del plan".

"Gastar casi un billón de dólares" es demasiado, señaló Boehner .

Tras el encuentro con los legisladores, Obama tiene previsto continuar centrado en la economía, que ha prometido que será la gran prioridad en el inicio de su mandato.

El nuevo presidente, que asumió el poder el pasado martes, se reunió ayer con su equipo económico para tratar sobre los presupuestos.

También recibió la sesión informativa diaria que ha pedido sobre la evolución de la crisis.

Más tarde, Obama celebró una reunión a puerta cerrada con su candidato a secretario del Tesoro, Timothy Geithner, asimismo para tratar sobre la situación económica.

Este sábado, el presidente, que antes de su investidura pidió al Congreso que trabajara sin descanso para sacar adelante el plan, celebrará una nueva reunión de contenido económico, cuyos participantes aún no ha revelado la Casa Blanca.