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La pasarela 080 Barcelona Fashion ya es más que una promesa

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Barcelona 17 mar (EFE).- Buen diseño, ideas nuevas, muchos jóvenes y un aire internacional se han apoderado de la tercera edición del 080 Barcelona Fashion, que parece algo más que una promesa y que si continua así puede llenar, por fin, parte del hueco dejado por la Pasarela Gaudí y el Bread&Butter.

El cambio de "look" de la organización es visible. Todo muy urbano y práctico, incluida la altísima carpa transparente por la que se accede a la sala de desfiles, que es de los mejores montajes que se han hecho en el pabellón italiano de la Fira, en el que se han aplicado técnicas de consumo de mercado para que todo el mundo vea de cerca, al acceder a la sala de desfiles, las colecciones de los que concurren en esta edición.

En este "showroom" están, además de los 28 diseñadores que suben a la pasarela, las propuestas de otros seis creadores, el Delgado Buil, Gemma Degara, Les Mains, Monika Harbort, Manolita Watlin y el diseñador de complementos portugués Valentim Quaresma.

Entre los programados para hoy, la catalana Txell Miras, encargada de cerrar el día y una de las favoritas del salón, no ha defraudado con su colección "Marcos", toda oscura, como siempre, y con alusiones a los marcos de fotos como elementos que limitan el espacio de un mensaje, y que dentro de las prendas se han transformado en cinturones, detalles y en eje central de algunas piezas.

Miras, que dice haber aumentado las ventas en un año en el que solo se habla de crisis económica, tiene dos "showroom" nuevos en París y en Amberes, y se consolida como una diseñadora cotizada en el exterior con ropa de volúmenes sutiles, detalles estructurados y deformaciones por la caída de los tejidos, en un estilo muy personal pero más depurado y contundente que nunca.

Este año, en el que se respira un aire muy años 80, la selección de calendario ha sido rigurosa y los candidatos han pasado un duro examen del jurado para garantizar que detrás de los bocetos hay un concepto y una confección de calidad, según han explicado los modistos Xavier Zazo y Clara Brull, de Zazo&Brull, creadores de una colección inspirada en los insectos y de aire futurista, pero con el toque comercial que se necesita para vender.

En el encuentro casual en París con un taxista aficionado a la taxidermia, que les enseñó los seres imaginarios que creaba con partes de distintos animales, está el origen se su colección, llena de patrones y detalles, confeccionada como siempre en rojo, negro y blanco, y con alusiones a los caparazones, los nervios y a los huevos de los insectos.

En la ropa de hombre de la catalana Georgina Vendrell, comercial y llena de pantalones estrechos, pitillos con pinzas huecas, y toques de pelo en chaquetas y abrigos, la huella de los 80 es evidente, pero con una visión renovada que es 'ponible' y con un toque muy personal.

Muy distinta la colección de otoño invierno 2009-2010 del alemán Raphale Hauber, de la firma Postweiler Hauber, compuesta básicamente por estampados serigrafiados en las propuestas de hombre y mujer, que, de forma repetitiva, han aparecido en la pasarela.

Martín Lamothe ha colgado estampados de seda que reproducen el líneas de color los señales y las luces de una carretera americana, con los que ha hecho camisas, trajes y faldas, vaporosas y muy agradables, completamente distintos de las prendas en piel, con repujados de cabezas de caballo y otros animales en las mangas, que quieren ser un recuerdo de un viaje por el desierto americano.

Hoy han desfilado también Andrea Llosa, recordada por las piernas acharoladas con las que ha vestido a las modelos, Pelican Avenue, que ha reconvertido las tiras taloneras de las mallas por lazos para atar en la pierna y Aminaka Wilmont, la firma sueco japonesa que está de moda entre músicos y artistas vanguardistas y que ha combinado prendas de piel lavada con estampados luminosos de seda, muy coordinadas con los moños de estilo Marge Simpson con los que ha peinado a las modelos.

Esta edición ha empezado a programar actos paralelos promovidos por patrocinadores del 080 Barcelona Fashion, como el Oulet Shopping la Roca Village, que inicia una etapa de apoyo a los eventos de moda en la ciudad por su vinculación con las cien marcas que se ubican en su recinto, y que ha traído a la cantante Beth a ver de cerca las colecciones, una de las pocas caras conocidas que han pisado el recinto, junto con el político Xavier Trías, un incondicional de la moda.

La firma de cosméticos canadienses MAC, el hotel Me de Barcelona, Volkswagen, el Grupo Juliá y Nespreso también apoyan esta apuesta por la moda independiente, que parece estar "más que encarrilada".