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Patty sale por la puerta de atrás de ‘OT’

El programa se renueva y apuesta por la participación de los espectadores

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Fue la crónica de una salida anunciada. Patricia García Méndez prefirió no esperar a la gala de anoche y precipitó su salida de la academia. Las ganas no le fueron suficientes: hasta seis veces lo había intentado esta catalana de 26 años, que hizo casting para entrar a la Academia desde el minuto uno.

Ahora, se ha convertido en la primera participante de Operación Triunfo que abandona voluntariamente la academia en las seis ediciones del concurso.

Conocida en los primeros días por ser la única concursante que es madre –tiene un bebé de ocho meses–, Patty había acordado con Ángel Llàcer, director de la academia, continuar en la misma hasta anoche. Finalmente, no quiso esperar por no verse capaz de continuar en el show televisivo debido a que su abuela murió la semana pasada.

Patty se perdió la nueva etapa del programa, en la que los telespectadores estarán más mezclados que nunca con los concursantes a través de secciones como La urna del chat, El baúl de Risto, Viste como ellos y La caja súper fuerte.

Por primera vez y a través del espacio La urna del chat, un telespectador podrá entrar en la academia y compartir una hora con los alumnos. El autor del mensaje más original, de entre todos los recibidos a lo largo de la semana, podrá presenciar en directo el El chat de OT desde un enclave privilegiado: dentro de una urna de metacrilato completamente insonorizada.

La sección El baúl de Risto servirá para que los participantes de OT 2008 puedan vengarse del miembro más polémico del jurado, ya que tendrán acceso a la llave de un baúl que guarda el material más comprometedor de cada uno.

En Viste como ellos, los seguidores del programa pueden decidir quién es el mejor vestido de la gala. Y La caja súper fuerte, una caja de seguridad ubicada en la misma sala del chat, albergará las preguntas más indiscretas planteadas durante la semana sobre el profesorado y alumnado de la Academia. En su cita semanal, la audiencia decidirá cuándo y a quién hacer sonrojar.