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Pou augura que será este año cuando la crisis se cebe en el sector del teatro

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Está comprobado que en épocas de vacas flacas el teatro y otros espectáculos hacen mejor caja, quizá por la necesidad de evasión de la gente, aunque el actor y director José María Pou augura que este año la crisis también comenzará a cebarse en su sector a pesar de las buenas cifras de público.

La razón, según explica Pou en una entrevista con Efe con motivo del estreno en Madrid de "Llama un inspector", es que una gran parte de la contratación de funciones en España la realizaban los ayuntamientos como "empresarios" de los teatros municipales, y el primer "tijeretazo" lo darán "en lo que ellos consideran superfluo, las representaciones teatrales".

"Durante los primeros años de la crisis el número de espectadores y representaciones ha crecido en Madrid, Barcelona y toda España, pero este año sí se notará. En los últimos 30 años los teatros han ido pasando a los ayuntamientos, que ahora están intervenidos por Hacienda, no tienen un duro, no pueden pagar a sus empleados y dejan de contratar muchísimos espectáculos que hasta ahora tenían una larga vida", argumenta.

A ello se suma que los que contratan "no pagan y deben mucho dinero, hay compañías que están ahogadas porque siguen sin cobrar después de un año y medio", explica Pou, director de los teatros Goya (Barcelona) y La Latina (Madrid).

"El teatro está pagando la crisis, no de su propio sector, sino de otros que no hacen bien sus cuentas, ese es el gran problema del teatro en este momento", señala.

Por fortuna, la obra que ahora le ocupa no ha sido víctima de la crisis y sí de una excelente acogida de crítica y público. Se trata de "Llama un inspector", de J.B. Priestley, un clásico del siglo pasado que Pou ha revisitado para recuperar su dimensión de denuncia social por encima de su aparente argumento policíaco.

Desde su estreno en 1945 esta obra nunca se ha dejado de representar en todo el mundo -a España llegó en 1951- y, aunque Pou pensaba llevarla a escena dentro de un par de años, tras releerla decidió que debía hacerlo "ipso facto", dada la rabiosa actualidad de su mensaje.

"Su título puede despistar, la obra siempre se ha hecho desde el punto de vista policíaco, pero tiene muchísimo más, en este momento se convierte en un manifiesto político social en favor de las clases más desfavorecidas, disfrazado de comedia policíaca para no asustar al público bienpensante de Londres en 1945", refiere el actor y director.

La inteligencia de Priestley fue también un arma de doble filo, porque el camuflaje del mensaje "hizo que la obra se convirtiera en una obra maestra del teatro policiaco y muchas veces la gente sólo ve eso", apunta.

Para actualizar la obra, Pou ha reducido el texto a lo esencial, porque "ya no hace falta repetir las cosas cinco veces para que la gente las entienda", aunque, en contra del minimalismo escénico que predomina hoy en día, ha optado por una escenografía clásica, a la inglesa, de ricos decorados, lámparas maravillosas y fastuosas vajillas.

"Llama un inspector" narra la irrupción del enigmático e inquietante inspector Goole en una celebración de la rica familia Birling para interrogar a sus miembros sobre el suicidio de una joven de clase inferior.

"Hay que buscar al responsable de haberla llevado al suicidio, y los responsables directos son las clases pudientes que explotan a los trabajadores, los más favorecidos, y eso por desgracia en este momento lo estamos viviendo, los pringaos somos nosotros y los maravillosos y fantásticos son los banqueros, que ni la notan ni la notarán", sostiene el director.

Pou descartó asimismo trasladar la acción desde 1912, donde la situó el autor, al momento actual.

Primero, porque sería dárselo al público demasiado mascado, "demasiado obvio", y segundo por lo impensable de "imaginar a la policía presentándose en casa de un potentado durante una celebración y haciendo preguntas: no les habrían dejado ni entrar e inmediatamente habrían llamado a sus abogados y no habrían dicho ni palabra", ironiza el actor.

"Llama un inspector", interpretada junto a Pou por Carles Canut y Victoria Pagés, entre otros, se estrenó en el teatro Goya de Barcelona a principios de este año, y permanecerá en el de La Latina un mes, para después comenzar una gira por Cataluña.