Publicado: 30.07.2014 09:36 |Actualizado: 30.07.2014 09:36

¿Quiere Obama frenar a Netanyahu?

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La catástrofe de Gaza entra hoy en su jornada vigésimotercera con un balance de más de 1.200 palestinos muertos y cerca de 7.000 heridos, que se incrementa día a día y hora a hora sin que se vea ningún horizonte esperanzador. Los intensos bombardeos de la aviación israelí fueron ayer más indiscriminados que nunca y, como es habitual, contra objetivos civiles en su mayor parte, aunque el ejército se refiere a ellos como "objetivos terroristas", entre los que se encuentran la única planta eléctrica de Gaza, el ministerio de Finanzas, mezquitas y un sinfín de viviendas particulares.

En este contexto de bombas incesantes, la emisora La Voz de Israel dijo a media tarde que había obtenido de un "alto funcionario americano" información fidedigna sobre la conversación telefónica que el domingo mantuvieron el presidente Barack Obama y el primer ministro Benjamín Netanyahu. Esta información la concretó un poco después, en el informativo de la noche, el Canal 1 de la televisión hebrea, que también es público.

El contenido de la conversación puede condensarse de la siguiente manera: duró 35 minutos y fue "tensa" e "inamistosa". Obama pidió a Netanyahu un alto el fuego inmediato sin condiciones previas. El alto el fuego debería basarse en el acuerdo de alto el fuego de 2012, con un levantamiento del bloqueo de Gaza. E Israel debería suspender inmediatamente los ataques contra la Franja, especialmente los bombardeos aéreos.

Esta conversación "tensa" e "inamistosa" llegó unas horas después de que el Gobierno de Netanyahu y el entorno del primer ministro expresaran duras críticas contra John Kerry, quien en los últimos días ha tratado sin éxito de lograr una tregua "humanitaria". En Israel no perdonan al secretario de Estado que haya conversado con Catar y Turquía pues consideran que estos dos países defienden los intereses de Hamás.

La respuesta de Netanyahu a la petición de Obama no se hizo esperar y ayer intensificó los bombardeos sobre Gaza como nunca, dejando claro que ni Obama ni nadie es capaz de frenar las decisiones del gobierno israelí. Esto no es ninguna novedad. Siempre ha sido así en la historia de Israel, tal vez con la excepción de algún caso puntual, como la retirada del Sinaí en los años 50 o la no deseada participación en la Conferencia de Madrid en 1991.

Ciertamente la primera pregunta que procede en estas circunstancias es si Obama es serio, si realmente quiso decir lo que dijo a Netanyahu según el "alto funcionario americano", o si lo dijo porque tenía que guardar las apariencias ante la matanza de Gaza, y filtrar después a la prensa su imagen como la de alguien que se preocupa sinceramente por lo que está sucediendo estas últimas semanas en la Franja.

El conflicto palestino-israelí se ha deteriorado aun más durante el mandato de Obama

Lo que ha hecho hasta ahora Obama en Oriente Próximo puede observarse si se pasa la vista en un mapa de un país a otro. El panorama difícilmente puede ser más desolador. Y si nos referimos en concreto al conflicto palestino-israelí, la situación no sólo no ha mejorado sino que se ha deteriorado significativamente durante el mandato de Obama.

Se ha deteriorado de tal manera que es legítimo pensar que el presidente americano no se ha planteado seriamente resolver el conflicto. Al contrario, si nos atenemos a los hechos ocurridos durante los pasados cinco años vemos que el principal obstáculo en el camino a la resolución del conflicto, la construcción en las colonias judías, se ha disparado con un Netanyahu crecido que está impulsando la construcción en la Cisjordania ocupada a un nivel sin precedentes.

Naturalmente, es muy posible que si Obama hubiera querido frenar tanta construcción lo habría hecho. Aunque tal vez no lo haya hecho porque sencillamente no ha podido. Obama se debe ante todo a los grupos de presión en Estados Unidos, esos lobbies que deciden la política de Washington en innumerables asuntos, entre ellos los de Israel. El Congreso se ha definido en alguna ocasión como una cámara israelí. En el Senado las votaciones relativas al Estado judío acostumbran a resolverse con un resultado bastante más apabullante que el modesto resultado que acaba de obtener en las urnas sirias Bashar al Assad.

Obama podría elegir enfrentarse a Netanyahu para solucionar el conflicto, pero a estas alturas está claro que ha hecho lo contrario, es decir contribuir tácitamente, como la Unión Europea, a la expansión judía en los territorios ocupados. Esta es la realidad incontestable que tienen que afrontar los palestinos y que unos —con el presidente Mahmud Abás a la cabeza— consienten con los brazos cruzados, mientras que otros —con Hamás a la cabeza— prefieren combatir.