Público
Público

Sony pide el divorcio a Ericsson en su fábrica de móviles

El acuerdo podría suponer un pago de 975 millones si se salva el escollo de las patentes

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Un divorcio con niños. La japonesa Sony y la sueca Ericsson tienen que decidir este mes si renuevan el matrimonio que sellaron hace diez años para fabricar unidos teléfonos móviles; y las informaciones que circularon ayer parecen indicar que no. Sony quiere comprar a Ericsson su parte en la compañía que se reparten al 50%, según una fuente citada por Reuters, y la Bolsa dio ayer un buen motivo a la sueca para aceptar. Ericsson subió en el mercado. Sony cayó.

El movimiento podría ayudar a Sony a recuperar terreno en la batalla contra Apple y Samsung, perdido en parte por una estrategia de Sony Ericsson que optó por separar los terminales móviles de los contenidos. Además, las tabletas, consolas y resto de electrodomésticos los ofrece Sony, mientras que los teléfonos lo hace Sony Ericsson, situación que cambiaría de salir adelante la operación.

El problema está en los hijos comunes, esto es, en las patentes que ha ido desarrollando durante una década la aventura conjunta (joint venture) de Sony Ericsson.

Según Yoshiharu Izumi, analista de JP Morgan en Tokio, el acuerdo puede alcanzar los 1.300 millones de dólares (975 millones de euros), cifra que dependerá precisamente del acuerdo que se alcance sobre el uso de las patentes por parte de Ericsson. La sueca es una de las mayores tenedoras de patentes de la industria móvil a nivel mundial, lo que tenía protegida de demandas de otros fabricantes a la compañía que comparte con Sony.

Si el acuerdo sigue adelante, Sony tendrá que buscar el modo de protegerse de futuras demandas.

El sector de la telefonía móvil se ha convertido en el más beligerante en lo que a guerra de patentes se refiere, con duras guerras como la que mantuvo Nokia con Apple (hasta que logró cerrar un acuerdo con la primera para recibir una cantidad por cada iPhone vendido) o la propia Apple con Samsung.