Publicado: 24.10.2009 08:00 |Actualizado: 24.10.2009 08:00

El tortuoso trámite de lograr una carta de invitación

Los turistas denuncian las numerosas trabas para visitar a sus familiares

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Escritura de la propiedad, certificado de nacimiento y hasta declaración de la renta. Invitar a casa a un amigo o familiar extranjero puede resultar una odisea. Los ciudadanos no comunitarios que quieran entrar en España como turistas sin realizar una reserva hotelera necesitan una carta de invitación. Se trata de un trámite para demostrar que el invitado cuenta con un lugar en el que hospedarse cuando llegue al país.

Tanto el huésped como el anfitrión han de cumplir una serie de requisitos que demuestren que existe una relación entre ellos, el objeto de la visita y el lugar de la estancia en España, que no podrá superar los tres meses de duración. Estas condiciones implican realizar multitud de papeleos, lo que se traduce en más tiempo de espera, más gastos y retrasos en el viaje.

Este trámite supone tiempo de espera, más gastos y retrasar el viaje

La obtención de una carta de invitación, que se solicita en las comisarías de Policía, puede demorarse hasta un mes y medio. Su coste oscila entre 104 y 108 euros. Antes de que la norma entrase en vigor, en 2007, sólo era necesario que la persona dispuesta a acoger en su casa a un invitado manifestara a un notario su interés y su capacidad de acogida. Costaba 60 euros y suponía menos de una semana de espera.

El objetivo de esta carta, según confirman fuentes policiales, es evitar que falsos turistas entren en España a buscar trabajo y acaben quedándose a vivir de forma ilegal bajo el pretexto del ansiado reencuentro con su familia o amigos.

El portavoz de la asociación de inmigrantes latinos Rumiñaui, Raúl Jiménez, denuncia por contra que la carta "se utiliza en ocasiones como excusa para evitar la reagrupación familiar".

Mujeres desempleadas, niños y abuelos son los más rechazados

Uno de los principales obstáculos para conseguir este visado simulado es cumplir los requisitos económicos. Tal y como establecen los requisitos, se presupone que el turista ha de contar con un mínimo de entre 30 y 60 euros por cada día que quiera pasar en España; es decir, al menos entre 1.200 y 1.800 euros al mes. Esta cantidad es difícilmente alcanzable para muchas personas que viven en países en vías de desarrollo.

Los servicios jurídicos de esta asociación subrayan que la carta no es el salvoconducto para entrar en España. Aún teniendo aceptada la solicitud, los futuros turistas han de pasar la prueba de la entrevista personal, en la que prima el criterio subjetivo del funcionario. "La clave está en tener un trabajo en el país de origen y tener dinero", explica una abogada de la asociación.

Por este motivo, muchos de los inadmitidos son mujeres desempleadas, niños y abuelos, ya que no pueden cumplir con las exigencias económicas y laborales que demuestren que sólo vienen a España de paso.

"Las personas de la tercera edad sufren muy a menudo este rechazo, porque, aunque vienen con el seguro médico exigido por las autoridades españolas, se piensan que quieren quedarse con sus familiares y que van a utilizar los recursos sanitarios que hay en España", protesta el portavoz de la organización.