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La zona del euro prepara una cumbre para cerrar la crisis

El viernes tendrá lugar una reunión urgente. Los ministros de Economía ya se plantean un impago parcial de Grecia pese a la oposición del BCE

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La sensación de que el euro asiste a una nueva crisis de supervivencia recorrió ayer el continente como un sudor frío. En Madrid, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió con el del Consejo, Herman van Rompuy, que preside los encuentros de jefes de Gobierno. 'Nos veremos en Bruselas en breve', avanzó Van Rompuy. Distintas fuentes oficiales dieron por hecho que este viernes se celebrará una cumbre de líderes del euro para pasar de una vez a limpio el contenido de las maratonianas reuniones de ministros y cientos de contactos entre capitales.

Según fuentes comunitarias, la reunión tratará de enviar un mensaje político fuerte a los mercados adelantando las líneas del segundo rescate de Grecia. Ayer, un diplomático comunitario aseguraba que 'con mucha probabilidad', los 17 países del euro se sentarán a negociarlas el viernes por la tarde, una vez vencidas las reticencias actuales de Alemania y Holanda, que no ven urgente el cónclave.

El encuentro tratará de mandar un mensaje político fuerte a los mercados

En las últimas semanas, la zona del euro ha discutido el segundo rescate de Grecia dejándose por el camino la unidad y la capacidad de reacción ante una presión que crecía hasta asfixiar a Italia, España y los países rescatados. El bloqueo es tal que cobra fuerza la opción de dejar que Atenas no devuelva parte de lo que el sector financiero le prestó en forma de compra de bonos de deuda, un acontecimiento sin precedentes en el euro. La moneda única reconocería así su insuficiencia para resolver los problemas de sus miembros más débiles. Es lo que se conoce como un impago parcial o selective default, en inglés.

'Los 17 ministros ya no lo excluyen, de manera que tenemos más opciones y un alcance más amplio sobre el que avanzar', confesó Jan Kees de Jager, el ministro de Economía holandés. Frente a esa tesis se ha plantado el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, que en el comunicado de la reunión de ministros del euro dejó escrito que 'confirma su posición de que un evento de crédito o un impago parcial debe ser evitado'. Según Trichet o su sucesor en el cargo, Mario Draghi, que las agencias de calificación declaren un impago podría ser el golpe de gracia del euro, porque provocaría una estampida de inversores, sin fe en las cuentas públicas griegas, pero también españolas, italianas o belgas. Para Draghi, la UE estaría ante una versión de la caída de Lehman Brothers.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, se mostró ayer confiado en que los 17 miembros del euro lograrán una solución 'a tiempo'. En su reunión del lunes, que acabó al filo de la medianoche, la zona del euro ensayó con un acuerdo de mínimos que incluyó la 'flexibilidad' del fondo de rescate en vigor, 'el alargamiento de la madurez de los préstamos y la rebaja en los tipos de interés' que los países rescatados pagan ya por sus rescates.

Para Draghi, un impago parcial supondría un nuevo Lehman Brothers

La decisión se refiere a los programas financieros en marcha, pero también a los futuros. Es el caso del segundo rescate de Grecia, que ascenderá a unos 90.000 millones. Como parte del plan, el fondo de rescate podría comprar directamente bonos de deuda a los bancos para evitar a Atenas la misión imposible de devolver lo que debe en un momento en el que ningún inversor está dispuesto a prestarle más. La propuesta, aún por cristalizar, supondría pérdidas para los bancos franceses o alemanes, ya que por la ausencia de demanda su valor en el mercado es ahora más bajo que cuando se hicieron con ellos. Desde Washington, la líder del FMI, Christine Lagarde, pidió 'la pronta implementación de las importantes medidas' acordadas el lunes.

Fuentes del Ejecutivo comunitario aseguraron ayer que en la fórmula final deberían incluirse la extensión de los plazos de devolución de los bonos de deuda que sigan en posesión del sector privado o su canje por otros nuevos que den a Grecia más tiempo para devolverlos. Según la Comisión, el objetivo es reducir la deuda desde el 166,1% del PIB que se prevé que alcance en 2012 (el doble de la media actual de la zona euro), hasta el 140%.

Para Sony Kapoor, director del centro de estudios europeo Re-Define, 'es alentador que la zona del euro finalmente se dé cuenta de lo importante de reducir la deuda griega', ya que simplemente prestar dinero a Atenas sólo retrasa el problema. Pero, según él, la solución debería ser más radical y Grecia debería dejar de pagar directamente a parte de sus acreedores. Según Commerzbank, el segundo banco de Alemania, es necesaria una reestructuración que alcance los 50.000 millones de euros, alrededor de la mitad de lo que necesita en total Grecia, préstamos de dinero público incluidos. Según Martin Blessing, su presidente, Italia y España 'están en peligro de verse contagiadas'. Si eso se produce, 'ningún paraguas [o fondo de rescate] sería suficiente'. Para el magnate George Soros, 'una suspensión de pagos de Grecia puede ser inevitable, pero es necesario que no sea desordenada' para evitar el contagio. También Pimco, el mayor fondo inversor de bonos, con sede en EEUU, pidió una 'reestructuración ordenada'.

Por su parte, Joaquín Almunia, el comisario de Competencia, reclamó 'decisiones políticas' de carácter 'urgente' e invitó a los líderes del euro a que no se 'escondan' tras las agencias de calificación, a pesar de que han contribuido a generar más inestabilidad con sus análisis. El comisario de Mercado Interior, Michel Barnier, que pidió nuevas y 'rigurosas' reglas para controlarlas, sugirió un frente común de empresas de calificación contra las tres agencias que dominan el mercado.