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¿Es un asteroide, es un cometa? Las dos cosas

Un objeto único y muy joven se añade al zoo de cuerpos celestes

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Representación artística del asteroide binario-cometa 288P./ESA/STScI

Un pequeño asteroide del cinturón de estos cuerpos celestes situado entre Marte y Júpiter se acerca al Sol siguiendo su órbita elíptica habitual. Nada extraordinario. Sin embargo, en su camino el asteroide pasa esta vez lo suficientemente cerca de la Tierra como para poder observarlo con algunos de los mejores telescopios. Entonces surge la sorpresa. Brilla como un cometa, tiene cola. ¿Qué es, se preguntan los astrónomos, un asteroide o un cometa?

La respuesta es que es un nuevo habitante del zoo de objetos celestes: No es un asteroide sino dos, pero también presenta características de cometa. Es el primer asteroide binario con actividad cometaria que se ha observado. El telescopio Hubble ha completado el estudio realizado por otros observatorios y ha permitido a un equipo de astrónomos alemanes confirmar esta primicia en la revista científica Nature.

Los dos asteroides se orbitan mutuamente, son casi iguales en masa y tamaño y están separados 100 kilómetros. Se conocen ahora como 288P, nombre correspondiente a un cometa, pero cuando se descubrió el objeto en 2006 se pensó que era un asteroide y así se bautizó. Luego, en 2011, cuando se acercaba al Sol en su pase anterior, se detectó por primera vez actividad y se creyó que era un cometa. Solo cuando se acercó más, el año pasado, se pudo determinar su estructura.

Los dos asteroides forman parte de una relativamente joven familia de al menos 11 asteroides. Estos nacieron de una formidable colisión del objeto original, de unos 10 kilómetros de diámetro, con otro cuerpo celeste hace 7,5 millones de años, han concluido los científicos.

Lo que más llama la atención a los astrónomos es su actividad, con expulsión de polvo, que se cree que empezó, en el pase de 2016, pocos meses antes de que se observara. “Detectamos fuertes indicios de la sublimación de hielo de agua debido al creciente calentamiento por el Sol, de forma parecida a cómo se crea la cola de un cometa”, ha explicado Jessica Agarwal, del Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar. Pero este hielo no puede proceder de los primeros tiempos de su formación si no hubiera estado protegido por una capa de polvo durante mucho, mucho tiempo.

Por eso, los especialistas creen que en su forma actual, de dos asteroides, 288P solo existe desde hace 5.000 años y se formó cuando se rompió en dos por las fuerzas derivadas de una rápida rotación. Luego, la pequeña cola formada al quedar expuesto el hielo en la superficie pudo impulsarlos para separarse y convertirse en uno de los pocos asteroides binarios muy separados que se han detectado en el Sistema Solar.

Ya se habían observado antes otros asteroides con actividad cometaria, pero ninguno de este tipo. Se les ha buscado el nombre genérico de “cometas del cinturón principal” y se considera que su estudio es importante para comprender la formación y evolución de todo el Sistema Solar.

La observación de este tipo de asteroides binarios con gran separación es poco frecuente porque son demasiado pequeños y están demasiado lejos para poder ser estudiados por radar. Además, se alinean para eclipsarse mutuamente (otra forma de detectarlos) solo raramente. Ahora queda por ver si este descubrimiento se queda en una mera curiosidad o si, con suerte, se descubren más objetos de este tipo y se pueden extraer conclusiones.