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Las ratas amenazan las islas españolas

Investigadores afirman que es la especie más dañina, y se está expandiendo por todo tipo de ecosistemas

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Siete especies de roedores están provocando un desbarajuste en el equilibrio ecológico en Canarias y Baleares. Los daños causados por algunas de ellas están cambiando las relaciones entre las especies autóctonas hasta el punto de poner en peligro especies de aves, lagartos, plantas o insectos exclusivas de estas regiones.

Un equipo dirigido por la bióloga Anna Traveset, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB), ha concluido que las especies más dañinas son las ratas, especialmente la rata negra, aunque otras, como ratones y ardillas, también han provocado una erosión ecológica considerable en gran parte del archipiélago.

'En determinadas zonas las ratas pueden ser depredadores activos de nidos, tanto de los huevos como de los polluelos, e incluso de los adultos, en el caso de pájaros de pequeño tamaño', describe el estudio, publicado en la revista Biological Invasions. En Formentera se ha constatado la desaparición de una especie de petrel, un ave marina, en dos de sus islas debido a la acción directa de la rata gris. Y en Gran Canaria hasta un 53% de los nidos de algunas especies han sido atacados por ratas o ratones.

'Algunas de estas especies fueron introducidas hace miles de años, pero últimamente se ha favorecido su dispersión a todos y cada uno de los lugares de estos frágiles ecosistemas' continúa Traveset. Los autores son conscientes de que la degradación comenzó desde la llegada del ser humano a estas islas, debido en parte a la introducción de especies como los roedores. La rata negra fue, sin embargo, introducida hace relativamente poco en ambos archipiélagos, hacia el siglo XVIII, pero su expansión ha sido exponencial durante las últimas décadas.

Ninguna isla se salva a estas alturas. Los estudios recopilados en este artículo demuestran que, en Canarias, hasta un 50% de las especies vegetales productoras de frutos son depredadas por los roedores y hasta un 80% de las semillas de algunas especies autóctonas de Baleares son consumidas por estos pequeños invasores, lo que favorece la expansión de especies foráneas de plantas. Especies como los Carpobrotus, unas plantas originarias de Suráfrica y que se están intentando erradicar de Menorca desde hace más de una década, se ven muy favorecidas por la presencia de los roedores, que eliminan a sus competidores autóctonos y dispersan sus propias semillas.

La erradicación es muy compleja y costosa 'y posiblemente sea realista sólo en islas de muy pequeño tamaño', concluye Traveset, que insiste en el control de estas y otras plagas para intentar mantener los pocos lugares que quedan imperturbados en los dos grandes archipiélagos españoles.