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Netflix Jason Bateman: "En 'Ozark' el dinero es la motivación de toda la acción"

‘Ozark’, disponible desde hoy en Netflix, es una serie sobre decisiones, acertadas o no, sus consecuencias y hasta dónde está dispuesto un padre de familia a llegar por el bienestar económico y vital de los suyos. Su protagonista, Jason Bateman (‘Arrested Development’), habló con Público en Londres en una jornada con medios internacionales.

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Jason Bateman y Laura Linney encarnan al matrimonio Byrde en 'Ozark'.

¿Qué es el dinero? Se pregunta Marty Byrde. Tras una disertación de dos minutos y medio la conclusión a la que llega es que “no es sinónimo de tranquilidad. No es sinónimo de felicidad. El dinero es, en esencia, el resultado de nuestras elecciones”. Así con un discurso cargado de lecciones económicas y existenciales arranca Ozark, serie protagonizada por Jason Bateman que estrena este viernes Netflix. El actor, en un encuentro con medios internacionales en Londres, explicaba que “el dinero es un personaje más en el sentido de que es la motivación de toda la acción. La gente reacciona ante él, mueve a la gente a hacer cosas, es una tentación”.

Y así es. El dinero es causa directa de todo lo que ocurre en Ozark, un pueblo tranquilo, idílico, con sus casas de madera, su lago y su atmósfera grisácea y algo triste. Allí nunca pasa nada hasta que pasa. Hasta que la familia Byrde se muda con un plan muy claro: lavar el dinero de un magnate de la droga para salvar sus vidas. Cómo llegan hasta ese punto Bateman lo tiene muy claro, su personaje (todos en realidad) es resultado de sus decisiones. En muchos casos, no muy acertadas.

El dinero es causa directa de todo lo que ocurre en Ozark, un pueblo tranquilo, idílico, con sus casas de madera, su lago y su atmósfera grisácea

Ozark plantea la pregunta de hasta dónde está dispuesto a llegar su protagonista. Para ello la historia lo coloca en una posición “justificable”. Todo lo que hace, todas las decisiones que toma, están enfocadas a mantener con vida a su familia. “Es el reto con esta historia, este tipo está en una posición justificable para hacer todas estas cosas, estas decisiones en el nombre de mantener a su familia segura. Tenemos que hacer que la audiencia entienda que son gente con la que podrías relacionarte, que no es una banda criminal”, explica Bateman.

Los Byrde (Jason Bateman y Laura Linney) viven en Chicago con sus dos hijos y, en apariencia, son la típica familia media americana hecha así misma con una vida normal. El cabeza de familia es Marty, un tipo que es mucho más inteligente de lo que algunos que le rodean se cree, con muchos recursos para tirar hacia delante que un día decidió ampliar su cuenta corriente lavando dinero de la droga y que acaba pagando sus decisiones con una carrera contrarreloj por mantener con vida a su infiel esposa, a sus dos hijos y a él mismo.

Compuesta de diez episodios, 'Ozark' no se deja nada guardado para una hipotética segunda temporada

Compuesta de diez episodios –Netflix dio acceso a los medios a cinco de ellos antes del estreno–, Ozark no se deja nada guardado para una hipotética segunda temporada. Cada capítulo pone todo lo que tiene sobre la mesa. La acción avanza a un ritmo constante. Los personajes evolucionan casi en cada escena y cada final de capítulo cuenta con eso que los americanos llaman un cliffhanger para generar ese suspense tan necesario en una serie como esta en la que los personajes lo son todo. Desde los protagonistas a los secundarios, todos parecen estar en tensión continua, como a punto de explotar en algún momento.

“El equipo de guionistas ha considerado esta primera temporada como una película dividida en diez partes, en diez capítulos. Una historia con principio, desarrollo y final”, explica Bateman, quien promete “un final muy elegante”. Esto quiere decir que si Netflix renueva Ozark, la segunda temporada no tendrá nada que ver con la primera en cuanto a la historia que cuente.

Según el protagonista de Arrested Development, resucitada una vez más por Netflix, es algo “pretencioso” darle a la audiencia solo una parte de la historia y emplazarla después a seguir con otra temporada. “Dame todo y, si quiero más, crea algo nuevo”, dice. “Eso es lo que hicimos. Ozark es una historia cerrada. Si hacemos una segunda temporada será una secuela, otra historia. Con el mismo reparto, pero tendremos que pensar algo nuevo, una continuación”.

El que habla aquí no es el Bateman actor sino director y productor. Tras dirigir dos películas, “estaba buscado continuar con algo así, retarme con algo más grande, más complicado…” y así llegó a Ozark, creada por Bill Dubuque y Mark Williams. Su idea ponerse tras la cámara en los diez episodios, pero al final se quedó con el piloto y optó por ejercer como productor ejecutivo con la misión de controlarlo todo, de darle unidad, continuidad. “Como productor tienes que asegurarte de que el resto de directores entiendan lo que se ha hecho antes y lo continúen. Porque es una película de diez horas y no podemos tener algo que sea diferente a lo anterior porque necesita tener una continuidad”, resumía de su ‘otro’ trabajo en la serie.

La asfixiante atmósfera de 'Ozark'

Uno de los aspectos más cuidados y que más atrapa de 'Ozark' es la atmósfera que envuelve toda la serie

Uno de los aspectos más cuidados y que más atrapa de Ozark –aparte de la historia y sus personajes–, es la atmósfera que envuelve toda la serie. En su conversación con varios medios internacionales, Bateman reconocía y explicaba la importancia que para él tiene crear todo ese envoltorio, esa paleta de colores algo “descompuestos” que da al ambiente esa sensación de ser “menos seguro”, la luz, la ausencia de la misma, la fotografía estudiada hasta el más mínimo detalle, y ponía como ejemplo lo conseguido en ‘Top of the Lake’.

Una escena de 'Ozark', que está disponible desde este viernes en Netflix.

En Ozark hay mucho de eso, aunque su productor ejecutivo reconoce que “no es algo nuevo en el mundo del drama. Hay una obligación como director, me sorprende que más directores no lo hagan. Quiero decir, muchos directores no le dedican tiempo al componente visual de lo que están haciendo. Muchos directores se centran en la actuación. Pero creo que cuando se trata de captar a la audiencia hay que encontrar el equilibrio en muchos departamentos para crear un ambiente específico. Para mí ese es el reto como director, es difícil y me gusta”.

"Hay una cosa que pasa con Netflix y es que no tienes la garantía de que la gente vaya a ver la serie en un ambiente de oscuridad"

Quizá este haya sido el trabajo más arduo de crear ese universo propio que es Ozark y puede que también el que menos se aprecie a la larga en el sentido de que es imposible controlar las condiciones de visionado que afectan a esta atmósfera.
“Hay una cosa que pasa con Netflix y es que no tienes la garantía de que la gente vaya a ver la serie en un ambiente de oscuridad. La gente lo ve en sus dispositivos en la playa, por ejemplo” y esto, se quiera o no, afecta a la calidad de la imagen que se ofrece. Aunque en el original sea de calidad, las condiciones de visionado influyen.

Aún así, Bateman reconoce que es una de las partes que más le gusta de su trabajo y de haberse lanzado –hace ya tiempo– al otro lado de la cámara. “Me encanta crear todo ese ambiente. Como actor estás en el centro para la audiencia, pero realmente donde lo vives es en la dirección. Porque escoges qué ve el espectador, cuándo, qué parte de la información recibe, cómo se lo ofreces… Esto para mí es un reto”.

Como director y como actor que vio como su carrera era “reseteada’ gracias a una serie como Arrested Development, reconoce que el valor de una buena película o serie reside en un buen guión. “Si el guión es bueno, tienes el 90%. Es complicado cagarla con un buen guión en el set. Si lees algo y es bueno, todo lo que tienes que hacer es fotografiarlo, solo tienes que hacerlo creíble”. Eso es lo que hizo con Ozark, disponible desde hoy en Netflix.