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Energía advierte del riesgo para particulares en las subastas de renovables

"No es un producto para pequeños ahorradores, no es una renta fija, es un producto para gente que conozca el mercado, con sus riesgos y volatilidades y que conozcan muy bien la regulación", avisa el ministro Nadal

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El ministro de Energia, Álvaro Nadal, junto al rector de la UIMP, César Nombela, y al consejero delegado del BBVA, Carlos Torres Vila, en el curso "La cuarta revolución. ¿Cómo afecta la agenda digital a la economía y a la industria?". EFE/Pedro Puente Hoyos

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, advirtió el lunes sobre la presencia de inversores particulares en las subastas de energía renovable y dijo que se estaba estudiando una posible publicidad engañosa en la comercialización de un producto "industrial y no financiero".

"Estamos viendo a pequeños ahorradores entrando en las subastas (...) no es un producto para pequeños ahorradores, no es una renta fija, es un producto para gente que conozca el mercado, con sus riesgos y volatilidades y que conozcan muy bien la regulación", dijo Nadal en unas jornadas en Santander organizadas por la APIE.

Nadal dijo que le preocupaba que se utilizase el sector energético como un producto financiero, aunque dejó claro que esto es competencia del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

"Estamos mirando si se está haciendo publicidad engañosa, no es una cuestión de prohibir (...) Lo que nos preocupa es ver cómo se está presentando este producto", dijo.

Nadal hacía referencia así a algunos promotores de renovables que comercializan participaciones entre inversores particulares bajo promesas de altas rentabilidades.

Algunos promotores comercializan participaciones entre inversores particulares bajo promesas de altas rentabilidades

Una empresa de paneles solares se anuncia en internet bajo el reclamo "¿Le gustaría conseguir una rentabilidad atractiva y segura para sus ahorros?" y asegura con inversiones a partir de 10.000 euros una rentabilidad "regulada en el BOE" del "entorno del 7,5 por ciento" durante un plazo de 30 años en una actividad que está sometida a volatilidad e incertidumbre.

Con las subastas, España quiere garantizarse que se cumplen los compromisos con Bruselas en materia de energías limpias después de que diversos cambios normativos prácticamente paralizaran la instalación de renovables al eliminar las primas a estas energías.

Las subastas buscan dinamizar de nuevo este mercado que también ha ganado en competitividad por la evolución de las distintas tecnologías y los precios.

A las subastas, con una extensa y compleja normativa, se pueden presentar proyectos ofreciendo generación eléctrica con origen de cualquier energía renovable. Los ganadores obtienen una rentabilidad considerada "razonable" y determinada por las pujas en las subastas.

A mediados de mayo, España adjudicó 3.000 MW en una subasta en la que la gran triunfadora fue la eólica, con 2.976 MW en un complejo sistema marginalista (las ganadoras son las empresas que ofertan más barato) y en el que el descuento máximo que podían ofertar las empresas estaba limitado favoreciendo al sector eólico porque en caso de empate prevalecían los proyectos con mayor número de horas de funcionamiento.

Este sistema había levantado ampollas en los grupos y asociaciones fotovoltaicas, que intentaron sin éxito frenar la subasta en los tribunales.

Está previsto que a lo largo del verano se realice una nueva subasta de renovables por otros 3.000 megavatios.