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Campo de Gibraltar: la comarca antes que la patria

Los pueblos vecinos del Peñón esperan soluciones concretas de la histórica visita de Moratinos

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Las cuestiones de mayor impacto mediático ligadas al Peñón —el conflicto de soberanía, las visitas de la realeza o su estatus de paraíso fiscal— ocupan poco espacio en las reivindicaciones de los alcaldes de la comarca del Campo de Gibraltar, atentos a las consecuencias prácticas que se esconden en la letra pequeña, lejos de los grandes titulares. Tras casi tres siglos de litigio por su soberanía, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se convertirá el martes en el primer miembro de un Gobierno español que visite oficialmente Gibraltar. El motivo es una reunión del conocido como foro tripartito entre España, Reino Unido y Gibraltar. Ante esta cita, los ayuntamientos de esta comarca gaditana, de 300.000 habitantes, centran sus reivindicaciones en problemas concretos de vecindad, sobre todo medioambientales.

Estos municipios que viven piel con piel con el Peñón (La Línea de la Concepción, Algeciras, Los Barrios, San Roque, Tarifa, Castellar de la Frontera y Jimena de la Frontera) postergan o dejan en un segundo plano las espinosas cuestiones de soberanía, un planteamiento compartido por Exteriores pero que choca con la pretensión del líder gibraltareño, Peter Caruana, de dar mayor altura diplomática a la reunión.

'Para nosotros es un pueblo vecino. Tenemos que caminar centrándonos en lo positivo', explica Inmaculada Nieto, concejal del Gobierno de Algeciras, que pide que las 'decisiones de arriba' se adopten reflexivamente porque, al margen de la frontera en el atlas político, Gibraltar forma parte del arco cerrado de la misma bahía de Algeciras. 'Cuando en su día a alguno se le ocurrió el doble filtro [doble control policial en la verja], quedaría muy bien en su despacho de Madrid, pero le dificultó las cosas a miles de trabajadores que cada día cruzan la frontera', sobre todo desde La Línea, añade.

Antes de la reunión, Moratinos se entrevistará con alcaldes de la comarca para conocer sus demandas, según fuentes de Exteriores. Pese a las especulaciones sobre una posible asistencia oficial de los regidores o de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar en el foro, esta no se producirá.

'Nuestra postura sobre la soberanía es sencilla: lealtad al Gobierno', explica Isabel Beneroso, presidenta de la Mancomunidad. Sus demandas son prácticas. 'Gibraltar debe cumplir las normas medioambientales europeas', resume, aportando un ejemplo gráfico: 'De poco te sirve sacar la basura si tu vecino la deja frente a tu casa'.

Un documento de Greenpeace, Ecologistas en Acción, Enviromental Safety Group y Agaden con motivo de la reunión sostiene que el litigio diplomático 'agrava la situación de la bahía, que sufre uno de los problemas de comunicación más graves de Europa'. Denuncias sobre vertidos, atraque de submarinos nucleares —el Tireless fue el caso más sonado—, bunkering y gasolineras flotantes recorren el documento.

El problema que debe encabezar la agenda, según la mayoría de opiniones, es el de los vertidos al mar, asunto relacionado con el último escollo resuelto antes de cerrar la reunión: la falta de un acuerdo mínimo sobre cooperación marítima.

La Línea, la ciudad más ligada a Gibraltar, ha protagonizado el último encontronazo con la colonia este mismo mes a causa de los vertidos. El Ayuntamiento ha pedido explicaciones por escrito a Caruana por las manchas de hidrocarburos aparecidas en las playas. Y hay más cuestiones en el cajón. 'Miles de españoles trabajan en Gibraltar y no cotizan para su jubilación. Es hora de que se dejen de fotos', dice el alcalde linense, Juan Carlos Juárez.

'También se ha demostrado que podemos colaborar', subraya Beneroso. El acuerdo para el uso común del aeropuerto es un ejemplo en boca de todos. La entrada de Gibraltar en el sistema de gestión de residuos fue un 'éxito a todos los niveles', en palabras de Miguel Manella, alcalde de Tarifa. 'Y podemos mancomunar más servicios', añade.

Pero el diálogo directo entre Gibraltar y sus vecinos escasea. 'Caruana debe de estar muy ocupado. Nunca nos responde a nada', lamenta Beneroso. 'Es un problema que la comarca no tenga una voz propia', apunta José Antonio Ledesma, alcalde en funciones de San Roque.