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El carbón de Goldman Sachs provoca problemas sanitarios en Asturias

Asturias encabeza estadísticas de problemas sanitarios como consecuencia, en parte, del almacenamiento en la región de carbón colombiano con metales pesados que flotan en la atmósfera.

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Carbón colombiano acumulado en el puerto gijonés de El Musel.JUAN PLAZA / LNE

Asturias encabeza estadísticas de problemas sanitarios como consecuencia, en parte, del almacenamiento en la región de carbón colombiano con metales pesados que flotan en la atmósfera. Tal como dijo Público hace años, esas cargas se acumulan en depósitos alimentados por la financiera multinacional Goldman Sachs para el mercado de futuros.

La cuestión enfada mucho a los asturianos, que llevan años viendo morir las minas de carbón autóctono y ahora son almacén para los negocios de una de las empresas causantes de la crisis internacional, sin que digan nada los Gobiernos autonómico y central. El control de los materiales que entran y salen por los puertos no es competencia de las administraciones locales y regionales, sino del Estado (a través de las aduanas), pero sí los problemas de salud que pueda sufrir la población.

Expertos consultados por este periódico explican: “De todos los contaminantes del aire, el material particulado tiene el mayor efecto en la salud humana. Las partículas finas se asocian con un amplio espectro de enfermedades agudas y crónicas, tales como cáncer de pulmón y enfermedad cardiopulmonar. Otros contaminantes derivados de los combustibles fósiles y que se emiten a la atmósfera incluyen el dióxido de azufre (SO2), los óxidos de nitrógeno (NOx) y el monóxido de carbono (CO). Los contaminantes secundarios y la exposición a ellos pueden desencadenar otros tipos de patologías: la exposición a plomo, que se acumula en órganos y tejidos, conlleva problemas de aprendizaje, daño al sistema nervioso y cáncer; la inhalación de monóxido de carbono interfiere con la entrega de oxígeno, causando mareos, dolor de cabeza, daño neurológico y en el peor de los casos la muerte; el ozono disminuye la función pulmonar, genera irritación de los ojos y bronco-constricción; la exposición a asbesto, mercurio, dioxinas, algunos compuestos orgánicos volátiles (COV) e hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) puede causar cáncer, efectos perniciosos sobre la reproducción, daño neurológico y daños respiratorios”.

Los conocedores de las operaciones temen que éstas se difundan, porque en ellas participan nombres mal considerados públicamente, como la propia Goldman Sachs, el empresario Victorino Alonso y, probablemente, Xstrata Glencore. Es más, nadie quiere hablar de los trajes que utilizan para manipular el material los empleados de European Bulk Handling Instalation (EBHISA), una sociedad de capital mixto controlada por el puerto de Gijón y en la que participan Arcelor y Energías de Portugal (Hidroeléctrica del Cantábrico, antes; Electricidade de Portugal, después). Los trajes son como esa ropa aislante que todo el mundo conoce por las imágenes del accidente nuclear de Fukushima.

Pero el tema ha comenzado a trascender, porque mucha gente se pregunta cuál es el origen de la elevada incidencia de ciertas enfermedades en Asturias o del súbito empeoramiento de la calidad del aire –desde hace años, los estudios ambientales son demoledores–. Y hay hasta grupos de opinión que empiezan a hablar de “el infierno de El Musel”, para referirse a lo que está pasando en los puertos de Gijón y Avilés y en el parque de carbones de Aboño, situado en la costa entre ambas poblaciones.

Un gigante carbonero

La actividad carbonífera de Goldman Sachs es menos conocida que la financiera, pero tiene su importancia. A través de su filial Colombia Natural Resources posee cuatro minas a cielo abierto en Colombia, un puerto para la exportación de la hulla y un ferrocarril para transportarla.

En 2008 adquirió a Coalcorp las minas La Francia I y II, que por entonces producían 1,3 millones de toneladas anuales. Goldman Sachs redobló su apuesta cuando adquirió otras dos minas colombianas, El Hatillo y Cerro Largo, al grupo brasileño Vale do Rio Doce. Se trata de dos yacimientos que suman una capacidad de producción anual de 4,5 millones de toneladas. En total, la filial de Goldman Sachs en Bogotá roza una capacidad productiva de seis millones de toneladas anuales… casi nada comparado con los 74 millones de toneladas que produce anualmente Colombia, pero mucho frente a los 3,83 millones de toneladas que en 2011 produjo la minería subterránea en España.

La bandera estadounidense frente al símbolo de Goldman Sachs en el New York Stock Exchange in New York, EEUU. / REUTERS

La apuesta por el carbón como negocio no es nueva en el gigante inversor. De 2005 a 2011, destinó 6.770 millones de euros a financiar a las grandes compañías productoras de carbón y a las empresas que lo usan para sus centrales eléctricas, siendo el undécimo banco del mundo en inversiones en ambos sectores, según un informe de la organización estadounidense Rainforest Action Network sobre el papel de la banca en el cambio climático. En España, tiene intereses mineros en Rio Tinto (Huelva); de ahí su relación con Victorino Alonso, empresario leonés que es propietario de la mayoría de minas de España y que ha tenido frecuentes problemas con la Justicia por sus prácticas.

Las dudas sobre las operaciones de Goldman Sachs tampoco son nuevas en el ámbito político. La Secretaría de Estado de Energía sostiene que entre sus funciones “no está fiscalizar las compras de carbón que se acuerden entre empresas privadas”. Esta es la respuesta que recibió el entonces diputado asturiano de IU, Gaspar Llamazares, tras requerir al Gobierno central información sobre el almacenamiento en el puerto de El Musel de carbón de origen colombiano por parte del gigante inversor Goldman Sachs. El Ministerio de Industria remarcó que sus competencias acaban en el momento en que se confirma que el citado carbón no recibe las ayudas “previstas y autorizadas para la producción autóctona, algo que no nos consta”. Esa pregunta entró en el Congreso el 18 de julio de 2012 y desde entonces la acumulación de material ha crecido enormemente.

El problema del carbón colombiano recobra actualidad estos días porque una delegación del Ejecutivo Asturiano está de viaje en América Latina para buscar empresarios que utilicen la región como puerta de entrada a la Unión Europea en sus operaciones. Y Colombia es uno de los países que ha visitado el gabinete que preside el socialista Javier Fernández.