Publicado: 04.11.2013 07:53 |Actualizado: 04.11.2013 07:53

Egipto vuelve a estar en alerta por el juicio al expresidente Mursi

El juez levanta la sesión porque Mursi se niega a vestir el uniforme de acusado, y sólo permite acceder a 7 de sus 30 representantes legales. 20.000 agentes de los cuerpos de seguridad toman las calles de El Cairo por el temor a nuevas mani

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 El tribunal encargado de juzgar a Mohamed Mursi  ha levantado la sesión debido a que el procesado se ha negado a vestir el uniforme de acusado como le pedía el juez, informó la televisión estatal egipcia. El alboroto reinante en la sala ha sido otro de los factores aparentemente considerados por el tribunal para aplazar el juicio contra el exdirigente, que volverá a sentarse en el banquillo el 8 de septiembre.

La primera sesión del juicio, en el que también son procesados otros catorce dirigentes de los Hermanos Musulmanes por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes en diciembre pasado, ha durado apenas una hora, y ha concentrado a multitud de seguidores del expresidente.

Miles de sus partidarios se manifestaron hoy en varias ciudades del país, principalmente en El Cairo y en Alejandría, en protesta por el comienzo del juicio contra el exmandatario. Según la televisión estatal egipcia, los manifestantes islamistas agredieron y expulsaron a varios periodistas apostados en la entrada de la Academia de la Policía, en las afueras de El Cairo, donde se desarrolla el proceso contra Mursi y otros catorce dirigentes de los Hermanos Musulmanes.

Al menos quince simpatizantes de los Hermanos Musulmanes fueron detenidos durante disturbios en Alejandría, la segunda ciudad del país, donde se produjeron disparos, de acuerdo a la televisión oficial.

La Policía lanza gases lacrimógenos a miles de manifestantes en varias ciudades.

Por su parte, la Policía egipcia ha lanzado gases lacrimógenos contra los cientos de partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi congregados frente a la sede del tribunal que lo juzga por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes, en la Academia de Policía de El Cairo, en una jornada especialmente tensa ante la llamada de los Hermanos Musulmanes a las manifestaciones masivas para protestar por la causa abierta contra el exmandatario.

En este marco, las autoridades egipcias han impedido la entrada al recinto a la mayoría de los miembros del equipo legal del depuesto presidente Mohamed Mursi, cuya primera sesión del juicio ya ha empezado. Según un portavoz de los Hermanos Musulmanes, Islam Taufiq, sólo siete de los treinta integrantes del equipo legal- que asisten como observadores, ya que Mursi no reconoce la autoridad del tribunal- pudieron ingresar en la sede judicial, sin que los jueces hayan explicado a los abogados los motivos por los que se rechazaba su entrada en la corte, agregó Taufiq.

El expresidente egipcio Mohamed Mursi, derrocado el 3 de julio tras un golpe de Estado ha sido trasladado a primera hora de este lunes ante el tribunal encargado de juzgarle por "incitación al asesinato y provocación de derramamiento de sangre", según ha informado el diario egipcio Al Ahram.

Por su parte, la agencia oficial egipcia Mena asegura que un helicóptero ha trasladado al expresidente a la Academia de Policía de El Cairo, donde también se encuentran los otros 14 dirigentes de los Hermanos Musulmanes que serán procesados en este mismo caso. El exmandatario, que está siendo juzgado por el mismo tribunal encargado de decidir el destino del dictador Hosni Mubarak, ha sido trasladado antes de la hora prevista acompañado de fuertes medidas de seguridad por el temor a nuevas manifestaciones masivas en la capital.

20.000 agentes de los cuerpos de seguridad custodian este lunes las calles de El Cairo desde primera hora de la mañana, por el  el llamamiento a nuevas manifestaciones masivas convocadas por la Alianza Nacional en Apoyo a la Legitimidad, coalición liderada por la organización islamista egipcia Hermanos Musulmanes, antiguo partido de Mursi hoy parcialmente ilegalizado, para protestar contra el ejuiciamiento del expresidente, que ha insistido en que no reconoce la autoridad de los encargados de juzgarle.

De ser declarado culpable, Mursi podría ser condenado a cadena perpetua o incluso a muerte como pena máxima, según el abogado del grupo islamista Coalición Nacional para Apoyar la Legitimidad, Mahmud Ahmed.

El golpe de Estado se produjo tras la reiterada negativa de Mursi a presentar su dimisión en el marco de manifestaciones multitudinarias contra su mandato, alegando que se trataba de un presidente electo- el primero en Egipto- y de la existencia de manifestaciones también en su favor, si bien estas fueron de menor calado. Durante los disturbios entre los cuerpos de seguridad y los partidarios y detractores del expresidente perdieron la vida cerca de un millar de personas.

Durante los enfrentamientos de julio y agosto murieron un millar de personas     Por su parte, el Ejército asegura que su actuación respondió a la voluntad de la población, que había tomado las calles para protestar contra el mandato de Mursi, pero desde que el expresidente fue depuesto Egipto ha estado en manos de un Gobierno interino proclamado por una élite militar que sigue al poder desde los tiempos del dictador Hosni Mubarak.

Hermanos Musulmanes se ha negado en múltiples ocasiones a reconocer la legitimidad de las autoridades surgidas tras el derrocamiento del expresidente y ha sostenido que el nuevo gobierno es de tinte golpista.

Asimismo, ha denunciado la existencia de una campaña de persecución contra la formación con el arresto de decenas de sus miembros, entre ellos los integrantes de su cúpula, y la represión de las manifestaciones celebradas tras el derrocamiento de Mursi.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha pedido este domingo a las autoridades egipcias que garanticen un juicio justo a los acusados de las últimas revueltas tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Mohamed Mursi.

Kerry solicitó al ministro de Exteriores egipcio, Nabil Fahmy que el actual Gobierno en funciones haga todo lo posible para detener la violencia en el país y garantice "juicios justos y transparentes" a los acusados.

El secretario de Estado insistió en que Egipto sigue siendo "un socio vital" para los intereses de Estados Unidos y percibió indicios de que los generales egipcios están progresando en sus intentos de restaurar el sistema democrático en el país tras el golpe de Estado.