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Guerra Siria Trump juega al gato y el ratón con Putin en Siria

Los repetidos anuncios de esta semana de que Trump pensaba sacar a las tropas estadounidenses de Siria no se han recibido con entusiasmo en Rusia. Moscú cree que son declaraciones que tienen detrás intenciones ocultas: recaudar más dinero de Arabia Saudí para financiar la presencia del Pentágono en Siria.

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El presidente de EE UU., Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la cumbre de APEC en Danang, Vietnam. REUTERS

Después de reunirse con sus asesores de seguridad durante varias horas, Donald Trump se reafirmó el miércoles en su intención de sacar de Siria a las tropas estadounidenses, pero no inmediatamente sino en el plazo de seis meses. Aunque esta semana había manifestado en dos ocasiones la necesidad de sacar las tropas cuanto antes, en última instancia le debieron convencer otros razonamientos.

El repetido anuncio de Trump no persuadió a Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Hassan Rouhani, que el mismo día se reunieron en Ankara. Estos tres presidentes expresaron serias dudas al respecto, dijeron lisa y llanamente que no esperaban una salida de las tropas americanas, y lo dijeron antes y después de que se anunciara que continuarán en Siria otros seis meses.

Seis meses es el plazo que ahora se ha marcado Trump para sacar las tropas. El presidente iraní Rouhani vino a decir que es otro cuento chino y que Trump no tiene ninguna intención de sacar las tropas. Lo que la Casa Blanca desea en realidad es que otros paguen la cuenta de su presencia en Siria.

Precisamente en este sentido Trump ha pedido a Arabia Saudí 4.000 millones de dólares para continuar en el nordeste de Siria. El presidente de Estados Unidos habría lanzado sus amenazas de la última semana justamente para convencer al príncipe Mohammad ben Salman (MBS), el hombre fuerte del reino wahabí, de que abriera el bolsillo.

MBS tiene mucho interés en que Estados Unidos se quede en Siria por varias razones. Una de ellas es mantener al presidente Bashar al Asad lejos de una amplia zona de Siria, especialmente después de que sus aliados, los salafistas yihadistas del Ejército del Islam, han sido borrados del mapa de Guta oriental por los ejércitos de Rusia y Siria, de los suburbios de Damasco en donde estaban desde hace años.

Desde allí, desde Guta oriental, los yihadistas del Ejército del Islam bombardeaban Damasco a discreción, con toda seguridad siguiendo las instrucciones de MBS, que es quien sostiene a los yihadistas de esa formación salafista. Ahora que tienen que retirarse de Guta, el ascendiente de MBS en Siria caerá, de ahí que le interese incluso más que antes la presencia de tropas estadounidenses.

Moscú denunció que Trump y sus aliados, incluidos los saudíes, están en Siria para “agitar” la zona y que Washington cada vez oculta menos sus intereses económicos, unos intereses con los que quiere pagar la cuenta de sus soldados en el este de Siria.

Todo indica que con los primeros 4.000 millones de dólares Washington financiará los próximos seis meses, y muy posiblemente después pedirá más dinero a los saudíes. El dinero saudí y de los Emiratos Árabes Unidos probablemente podrá garantizar la presencia de los 2.000 soldados americanos desplegados en Siria.

Trump ha cancelado los 200 millones de dólares que había decidido destinar a la reconstrucción de Raqqa

Pero hay algo más: Trump ha cancelado los 200 millones de dólares que había decidido destinar a la reconstrucción de Raqqa, la ciudad siria que fue capital del Estado Islámico. Algunos medios de información sostienen que Trump quiere que los saudíes no solo se hagan cargo de la cuenta del despliegue militar del Pentágono, sino también de la reconstrucción del norte del país, es decir de la zona en la que están los americanos.

La explicación que da la Casa Blanca para justificar la permanencia de sus soldados es que el Estado Islámico todavía no ha sido derrotado completamente. Ciertamente, todavía quedan bolsas de yihadistas leales al Estado Islámico en el extremo oriental, cerca de la frontera con Irak, y no está claro por qué los americanos no han seguido aplastándolos.

La reunión trilateral de Ankara reunió a los presidentes de Rusia, Turquía e Irán. Estos países tienen intereses diversos en Siria aunque desde principios de 2017 mantienen una política afín en ese país, una política que está claramente en contra de la política de la Casa Blanca, de ahí que tengan interés en que los americanos se vayan.

Los presidentes Rouhani, de Irán, Erdogan ,de Turquía y Putin, de Rusia celebran una conferencia de prensa conjunta después de su reunión en Ankara. REUTERS

El comunicado final de los reunidos en Ankara mencionaba que los tres países defienden la integridad territorial de Siria. Este es un punto importante que se saca a la luz en un momento en que los Estados Unidos están tonteando con los kurdos de una manera imprecisa y sin que se sepa si su intención es crear una entidad diferente en esa zona del norte.

La reunión de Ankara puede significar un punto de partida en la reconstrucción de Siria, una cuestión sobre la que los tres presidentes mostraron interés. Aunque la continuidad de Bashar al Asad parece garantizada y la situación se va estabilizando poco a poco, aún queda un buen trecho, que en gran parte depende de Trump, para que sepamos adonde se dirige, y si países como Arabia Saudí seguirán jugando su papel destacado en Siria.