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Italia dará permisos temporales a todos los tunecinos que lo pidan

Podrían moverse por toda la UE. Es la solución de Berlusconi a la crisis humanitaria, pero París no está por la labor

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El ministro de Interior italiano, Roberto Maroni, ha dado con la tecla para solucionar la crisis humanitaria desatada tras la llegada de 21.000 inmigrantes tunecinos a las costas italianas desde el pasado mes de enero. El Gobierno proporcionará permisos de residencia temporales a todos los que lo soliciten, permitiéndoles viajar libremente por todos los países de la Unión Europea.

El decreto será firmado este jueves por el primer ministro, Silvio Berlusconi. Pero con toda seguridad provocará un largo contencioso con Francia, ya que la mayor parte de esas personas mostraron su predisposición a desplazarse al país vecino para reencontrarse con sus familiares.

La medida pensada por Maroni puede sonar razonable, dada la situación del país magrebí, pero no está motivada por razones humanitarias. Italia ha vivido en primera persona las consecuencias de las revoluciones sociales de los países del norte de África y, si bien ha tenido que afrontarlo con muy poca ayuda de la UE, que por el momento se ha limitado a reforzar el dispositivo Frontex, no ha sabido gestionarlo.

La semana pasada había presentes en la isla de Lampedusa 6.200 inmigrantes, que tras la estelar aparición de Berlusconi, han sido trasladados a campamentos improvisados en diversas regiones del centro y el sur del país. Como prometió Il Cavaliere, la isla ha sido 'vaciada' de inmigrantes, pero el conflicto ahora está en otra parte. Lo que pasa es que esa situación no se puede alargar para siempre.

Italia trató primero de conseguir el compromiso de los 27 para repartirse a las personas que llegaran a sus costas con el fin de minimizar el impacto de las revueltas en el Magreb. Aquello no fue aceptado, así que tanto Maroni como el ministro de Exteriores, Franco Frattini, se dirigieron a Túnez para intentar pactar con las autoridades la repatriación de todos los inmigrantes.

El Gobierno tunecino se negó, pero en una posterior visita a principios de esta semana en la que también estuvo Berlusconi, terminó por aceptar sólo a los inmigrantes que hayan llegado a Italia desde el pasado martes (Además de una serie de medidas para impedir que el flujo migratorio siga desarrollándose a este ritmo).

Esto tampoco daba una salida a la situación italiana, por lo que Maroni decidió proponer los permisos temporales con la esperanza de que la mayor parte de los tunecinos se fueran. Así se 'les permitirá moverse por todos los países del área Schengen', siempre que no sean 'sujetos peligrosos', dijo Maroni esta mañana en el Parlamento.

Berlusconi se reunirá con el presidente Nicolas Sarkozy en Roma el próximo día 26 y mañana está previsto que Maroni se entreviste con su homólogo francés, pero hasta el momento, París había hecho de tapón en la frontera mandando de vuelta a Italia a todos los tunecinos que habían conseguido escapar durante el traslado de Lampedusa y no parece que vaya a cambiar de estrategia.

En un plazo de tiempo breve el problema se trasladará a las fronteras con el resto de países de la UE  El diario Le Figaro publicaba este jueves la circular enviada por el Ministerio de Interior a sus puestos fronterizos. El Gobierno exige que los inmigrantes que traspasen la frontera tengan que cumplir cinco puntos obligatorios: Deben tener un pasaporte en regla, portar el permiso temporal emitido por Italia, al menos 62 euros para cada día de estancia en Francia, no constituir una amenaza para el orden público, y estar un tiempo máximo de 3 meses.

Está claro que las normas han sido creadas para no permitir que pase ninguno, porque si bien no queda muy claro cómo se valorará el hecho de que ninguno de ellos sea peligroso, se antoja difícil que alguna de estas personas tenga en el bolsillo 62 euros al día para tres meses de estancia.

¿Cuáles serán las consecuencias? La más fácil de imaginar es que la crisis humanitaria se traslade en un periodo de tiempo no muy lejano a las fronteras.

Los guardacostas han vuelto a salir esta mañana al mar en la isla de Lampedusa para tratar de localizar a algún superviviente del naufragio de un barco con más de 300 personas a bordo la pasada madrugada. Ayer sólo se rescataron 51 personas, y los helicópteros de la Guardia de Finanzas habían avistado una veintena de cuerpos sin vida en el agua.