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El máster de la presidenta de Madrid Cifuentes pasa de la huida al ataque: "Va a morir matando"

La presidenta de la Comunidad de Madrid aguanta los que previsiblemente serán sus últimos días en el cargo intensificando su ofensiva contra la oposición. La decisión de llevar a la Fiscalía las irregularidades en la Ciudad de la Justicia de Esperanza Aguirre, semanas después de que lo hicieran PSOE, Podemos y Cs, puede leerse a la externa y a la interna: "Tolerancia cero contra la corrupción, venga de donde venga", advertía Cifuentes este jueves.

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en el pleno de la Asamblea regional, donde hoy Cifuentes responde a cuestiones relacionadas con el polémico máster que cursó en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), mientras la presidenta del Parlamento regional, la popular Paloma Adrados, aún no ha fijado la fecha de la moción de censura. EFE/ Mariscal

Cristina Cifuentes ha recrudecido sus ataques en todos los frentes abiertos, en su huida hacia adelante por el escándalo de su máster. Este jueves, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha dejado que trascienda que su Gobierno ha trasladado a la Fiscalía General del Estado documentos que recopilan algunas de las muchas irregularidades en torno al proyecto megalómano de la Ciudad de la Justicia.

Fuentes del PP destacan la "desesperación" de Cifuentes, y advierten: "Va a morir matando"

También ha elevado el nivel de sus ataques a la oposición, así como a los periodistas que destaparon el escándalo de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos, pero sobre todo destaca su embestida contra la gestión de Esperanza Aguirre, su predecesora en el cargo y la ideóloga del ruinoso y fallido proyecto.

Las irregularidades que Cifuentes asume hoy eran de sobra conocidas, fueron llevadas a la Fiscalía por PSOE, Podemos y Ciudadanos hace escasas semanas, y estas fuerzas no han dejado de denunciarlas desde que comenzó la legislatura, en 2015. Mientras tanto, el Ejecutivo del PP se ponía de perfil, acusaba a la oposición de orquestar una "causa general" en su contra, e incluso dilataba en el tiempo la entrega de documentos sobre ésta y otras causas.

Fuentes del Partido Popular explican a Público que este gesto refleja "la desesperación" de Cifuentes, cuando ya se da por hecho que dimitirá antes de la moción de censura del PSOE en la Asamblea de Madrid, no más tarde del 7 de mayo. Además, este paso, y el mensaje que lo acompaña -publicado por la propia Cifuentes en Twitter- pueden leerse a la externa y a la interna.

"Tenemos tolerancia 0 con la corrupción, venga de donde venga. Hoy, una prueba más", eran sus palabras. De cara al escaparate, esto puede suponer un último intento por vender la imagen de renovadora que Cifuentes lleva años intentando atribuirse -pese a llevar más de tres décadas en el PP-, en el momento en que esta capa de barniz se muestra más deteriorada.

En segundo término, las palabras "venga de donde venga", así como su denuncia de "irregularidades" en un proyecto tan vinculado a Aguirre -cuando estas "irregularidades" eran de sobra conocidas hace años-, se interpretan como una suerte de advertencia a los enemigos internos, con un toque de revancha contra la lideresa, con la que Cifuentes lleva años librando pulsos -y a la que ha ganado varios de ellos-. "Va a morir matando", coinciden fuentes del partido conservador.

En última instancia, los dardos de la también presidenta del PP de Madrid persiguen desviar la atención del escándalo de su máster, que lleva un mes eclipsando cualquier iniciativa o anuncio de su partido. Y, aunque la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha logrado que se imponga su opción, y el líder de la formación, Mariano Rajoy, ha decidido que la presidenta de la Comunidad de Madrid siga en su cargo -por el momento-, en el PP cuesta encontrar dirigentes que defiendan la continuidad de Cifuentes.

Es más: el Gobierno y el partido han marcado distancias con la presidenta madrileña, y prefieren señalar a la oposición: quedan escasos días para la votación de la moción de censura, y Génova se esfuerza por lograr que Ciudadanos cambie de plan. Presiona a la formación naranja, intentando trasladar a la opinión pública que los de Albert Rivera se ha aliado con los "radicales" de Podemos, para desbancar a una presidenta que ni siquiera está imputada.

Su relato incide también en que, de seguir por este camino, Cs regalaría el Gobierno regional al socialista Ángel Gabilondo, cuyo portavoz en la cámara autonómica, José Manuel Franco, ha reconocido recientemente irregularidades en su currículum, registradas hace años. El PP, consciente del peligro que supone dejar gobernar a Gabilondo y perder la Comunidad por primera vez en 23 años, intenta que este y otros casos tapen el de Cifuentes, pero de momento no ha tenido mucho éxito.

Ataques a la oposición y a la prensa

Este jueves, en el pleno de la Asamblea de Madrid, Cifuentes ha cargado contra Ciudadanos, intentando vincular al partido de Rivera con la "izquierda radical" de Podemos. "Ya está adoptando el lenguaje podemita", mitineaba. "¿De qué habla Podemos, si para ellos la política es un medio para montar pesebres con dinero público?", apuntaba después, esta vez contra el partido morado.

Cifuentes acusa a Cs de usar "el lenguaje podemita"; al partido morado le atribuye haber entrado en la política para "montar pesebres con dinero público"

Como ella, el resto de portavoces del PP en la esfera autonómica, pero también estatal, llevan días disparando contra Ciudadanos, PSOE y Podemos. No es algo nuevo; Cifuentes comenzó a señalar a los socialistas en la Convención Nacional de su partido, en Sevilla, hace casi dos semanas, y los ataques de los conservadores a Cs también se han vuelto una constante. Sus críticas a la Universidad, a la que intentan hacer responsable de todas las irregularidades en torno al máster, también son recurrentes.

Y, desde que le estalló este escándalo, hace un mes, la presidenta de Madrid ha evitado a los medios y los actos públicos salvo en contadísimas ocasiones -ha retomado parte de su agenda en los últimos días-, pero esto no le ha impedido tomar represalias por la publicación de las informaciones sobre su caso.

Evitando cámaras y micrófonos, en una comparecencia en plasma, Cifuentes apenas tardó una semana en anunciar la interposición de una querella criminal contra Raquel Ejerique e Ignacio Escolar, la periodista responsable de la exclusiva sobre Cifuentes y el director de El Diario.es, el medio que la publicó.

Este jueves, Cifuentes presumía en sede parlamentaria de que la querella ha sido aceptada, pese a que desde la dirección nacional del PP ya han dejado claro que el partido no quiere ver a periodistas entre rejas. "El PP no quiere meter a nadie en la cárcel", afirmaba hace días el coordinador general de los conservadores, Fernando Martínez-Maillo. Cifuentes parece haber obviado estas palabras.