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Entrevista al alcalde de Valladolid Óscar Puente: "Lo de Borrell lo hicieron con cianuro, con Sánchez ha sido un apuñalamiento en toda regla"

Indignado por lo ocurrido en los últimos meses en el PSOE, el alcalde vallisoletano ha saltado a la palestra nacional defendiendo el proyecto de Pedro Sánchez y la necesidad de una regeneración en el partido. En esta entrevista muestra que no tiene pelos en la lengua: “La Gestora no está siendo neutral y está al servicio de la estrategia de Susana Díaz”.

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Óscar Puente, alcalde de Valladolid.- EFE

Dice que su única ambición es ser lo que es, alcalde de Valladolid, pero en unas semanas se ha convertido en el principal indignado en el PSOE por lo ocurrido en los últimos meses y ha dado el salto a nivel nacional. Abandera el proyecto de Pedro Sánchez, y lanza duras acusaciones contra Susana Díaz y la Gestora. Cree que el PSOE o cambia el modelo de partido en el 39º Congreso, buscando un partido democrático de abajo arriba, o tendrá muy poco futuro. Es un firme convencido de que su formación debe volver a coger el liderazgo de la izquierda en España y que eso sólo lo puede encarnar el ex secretario general.

Desde lo que ocurrió el 1 de octubre en el Comité Federal, usted ha sido uno de los mayores indignados con lo que ha hecho el PSOE y lo que está pasando. ¿Qué es lo que más le ha dolido?

Para indignarse hay muchas razones en este momento, y lamentablemente hay demasiados protagonistas en relación con esos motivos. Ha habido cosas muy lamentables: traiciones de carácter personal, ambiciones desmedidas y desproporcionadas, se ha puesto el interés personal muy por encima del interés colectivo. Incluso se ha estado dispuesto a entrar en el juego de elementos económicos y empresariales, hasta periodísticos, que se han inmiscuido de manera absolutamente inaceptable en las decisiones de un partido. Creo que hay muchos motivos para estar indignados.

¿Puede poner nombres y apellidos?

Creo que están en mente de todos. De quienes han protagonizado las traiciones y de quienes han protagonizado las ambiciones excesivas.

Por ejemplo, ¿Susana Díaz?

Creo que Susana Díaz es el ejemplo de una ambición poco sana. Y la ambición está bien y en política es imprescindible, pero cuando es excesiva las consecuencias son malas.

¿Qué pensó cuando se decidió facilitar el Gobierno a Mariano Rajoy?

No me rasgo las vestiduras en caso de que pudiera haber un acuerdo con el PP, incluso un acuerdo de Gobierno. Hasta defendí públicamente una negociación con el PP, pero lo que no entiendo es que al PP se le regale el Gobierno, y eso es lo último que tenía que haber hecho el PSOE. Debería haber tomado decisiones en pie de igualdad y haber buscado un acuerdo en el que hubiera contrapartidas, lo que no tiene sentido es regalarle a última hora, por la puerta de atrás y de manera vergonzante el Gobierno al PP. Eso ha sido una decisión nefasta que le da un golpe
durísimo a la línea de flotación de la credibilidad del partido, que ya estaba bastante tocada, pero que ha indignado a muchísimos socialistas que no han sido capaces de entender que el PSOE se haya rebajado a eso.

¿Por qué defiende con tanta vehemencia a Pedro Sánchez y su proyecto? ¿Cree que es la única salida que le queda al PSOE?

No defiendo exclusivamente a Pedro Sánchez, lo que defiendo es una posición política, y Pedro ahora es el que la abandera. Pero, honestamente, entre las opciones que ahora mismo se barajan no tengo la más mínima duda de que la más sana y la mejor para el futuro del partido es la que encabeza Pedro Sánchez.

¿Se refiere a ese giro a la izquierda que propone ahora de forma tan nítida el precandidato como la única salida del PSOE a su crisis?

Es la salida que le queda a la socialdemocracia, no sólo en España, sino también en el resto de Europa. En el único sitio donde ese giro a la izquierda se ha podido poner en práctica y visualizarse ha sido en Portugal, y los resultados se están viendo. De pronto, el Partido Socialista Portugués ha recuperado unas cuotas de apoyo ciudadano propias de otros tiempos y eso significa que a los ciudadanos les ha gustado. El PSOE tendría que asumir una posición de liderazgo de la izquierda y creo que, en algún tiempo, le podría llevar a recuperar las cuotas de apoyo popular que ha tenido. La alternativa clara que tiene el PSOE es liderar la izquierda. Hay 
ilusos que dicen que el partido va a pasar del 18% de los votos al 40% de los votos por decir que el PSOE es mucho PSOE; no es más que una muestra de bisoñez intelectual verdaderamente alarmante. El PSOE no volverá a esas cuotas de apoyo salvo que vuelva a liderar una nueva izquierda.

Se ha publicado que el portavoz de la Gestora, Mario Jiménez, ha venido a pedir explicaciones por el éxito del acto de Sánchez en Valladolid. ¿Cómo considera que está actuando la gestora en todo este proceso?

A mí no me consta que Mario Jiménez estuviera aquí. No tenía ni idea. Y, en cuanto a la Gestora, es un órgano designado a dedo y en su mayor parte por Susana Díaz y, por tanto, está al servicio de la estrategia de Susana Díaz. Eso es así. Allá cada cual por haber asumido ese papel. Pero no es un órgano neutral, ni se esfuerza en parecerlo. Es un órgano de parte que ataca verbalmente a Pedro Sánchez y lo que representa, y que organiza el partido en función de los intereses de Susana Díaz. Pasará tristemente a la historia del PSOE.

Está usted diciendo cosas muy gruesas. ¿Ha decidido jugársela? ¿No cree que van a ir a por usted a nivel político?

Soy muy duro de roer y, además, me preocupa muy poquito lo que vaya a pasar. Yo las decisiones políticas las tomo en función de mis convicciones, el día que no pueda defenderlas pues no pinto nada en política.

Pedro Sánchez ha dicho que si pierde dejará la política. ¿Usted podría seguir su legado y posiciones en el partido?

Yo no quiero ser otra cosa que alcalde de mi ciudad. Nada más. No estoy con Pedro
Sánchez ni le defiendo porque busque un puesto en la Ejecutiva o quiera ser ministro si llegase al Gobierno. Yo he llegado al máximo de lo que me he propuesto en la vida, que es ser alcalde de mi ciudad y de aquí, salvo que los ciudadanos me echaran, no me voy. Tengo una tarea por hacer que no se hace en un mandato y mi aspiración es repetir como mínimo un mandato más. No tengo ninguna aspiración en el ámbito nacional. Ni me postulo, ni voy a liderar absolutamente nada.

¿Por qué cree que el PSOE ha llegado a este distanciamiento tan grande entre los cuadros del partido y su militancia, incluso entre los votantes?

Eso no es nuevo. En el PSOE hay más episodios en los que la militancia ha sido absolutamente ignorada por la dirigencia. Aquí hubo un secretario general, Joaquín Almunia, que fue impuesto por Felipe González, y se demostró que los militantes no le querían. Y aún así se cargaron a quien había sido elegido democráticamente, Josep Borrell, y el resultado acabó en una Gestora. Y estamos repitiendo la historia; ahora en un caso más sangrante y más extremo. Porque a Borrell lo matamos, digamos, poniéndole cianuro en el café. Pero nadie supo bien de quién era la mano. Aquí ha sido un apuñalamiento en toda regla, y el puñal ensangrentado está en las manos de quien pretende ahora competir por la Secretaria General con él. Ahora es mucho más grosero. Pero es un episodio ya vivido en el partido. ¿Qué pasa? Yo creo que los militantes están hartos ya de esto, de este tipo de comportamientos, de estas maneras, de creerse por encima de ellos. ¿Por qué la opinión de un secretario general o de un presidente de una comunidad tiene un peso específico muy superior al de la militancia? Y yo tengo la sensación de que los militantes se han hartado, y creo que van a decir basta. En estos momentos quien tiene la bandera de esa indignación es Pedro Sánchez, y quien juega en contra es la Gestora y la candidata de la Gestora.

Pero con este clima, ¿no cree que del 39º Congreso va a salir un PSOE completamente roto?

El PSOE no sé si está en una situación de ruptura, pero hay una situación de división muy fuerte, y la única manera de sellar esta división es votando y poniendo las cosas y a cada uno en su sitio. No es sólo importante que lo que Pedro Sánchez representa gane; tan importante o más es que salgan derrotadas determinadas maneras de ver el partido y de ver la política.

Está hablando claramente de cambiar el modelo de partido.

Absolutamente. Este modelo de partido ya no sirve, en el que la democracia interna y las nuevas formas se han ido abriendo paso a contracorriente, y los que han aceptado eso lo han hecho con un fin meramente cosmético. Las primarias en el PSOE se han asumido a regañadientes y para maquillar. Y el PSOE necesita unas formas democráticas que se acepten por todos como las mejores. Porque, mientras queramos que en el partido haya democracia pero los que manden no crean en ella, estaremos abocados a situaciones como esta, en la que cuando el resultado de la democracia no gusta, los que mandan se sacuden al líder que haya sido elegido y abrimos otra crisis. Hay que hacer de una vez por todas un partido democrático de abajo a arriba.