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El final del terrorismo Trece voces para el adiós a las armas de ETA

Protagonistas principales del largo conflicto vivido en el País Vasco comparten reflexiones y emociones con 'Público' ante el desarme, un momento que casi todos califican como "histórico". Una vez silenciadas las armas, la sociedad vasca afronta otros debates pendientes de solución.

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De arriba a abajo, y de izquierda a derecha, Iñaki Anasagasti, Tasio Erkizia, Edu Maura, Josean Pastor, Consuelo Ordóñez, Ane Muguruza, Urtzi Errazkin, Manu Arrue, Xabi Ansa, Santi Martínez, Borja Sémper, Roberto Larrañaga.

La cuenta atrás ya ha comenzado. En cuestión de horas, ETA ya no tendrá pistolas ni explosivos. Tampoco zulos ni escondites en viviendas particulares. Cinco años y medio después del fin de la violencia, el reclamo tantas veces planteado desde distintos sectores se ha hecho realidad: las armas ya no estarán en sus manos. A falta de conocer cuándo y cómo será su disolución, hoy son muchas y muchos los que miran hacia atrás. Piensan en los que ya no están, pero también en los que vendrán. Por unos y otros. Por todos.

En una semana clave en la historia de Euskadi, Público ha buscado las voces de quienes vivieron y viven este proceso en carne propia, a veces de forma descarnada y brutal. Algunas de estas voces quedaron enmudecidas por el dolor cuando les arrebataron lo que más querían. Tampoco faltan las gargantas que dicen "agur" después de una corta visita en una lejana cárcel, antes de hacer otros 900 kilómetros de carretera. Todas y todos ellos son, algunos sin quererlo, parte indispensable de esta historia.

IÑAKI ANASAGASTI (PNV): "A Joseba lo asesinaron pese a haber estado preso bajo el franquismo en Carabanchel"

"Hoy me acuerdo de todos los muertos, en especial de Joseba Goikoetxea. Estuve tres días detenido con él en Bilbao por preparar el Aberri Eguna de 1976", relata Iñaki Anasagasti, uno de los vascos del PNV que más tiempo estuvo en el Congreso. Joseba, su compañero de detención, se hizo ertzaina. El 22 de noviembre de 1993, ETA acabó con su vida. "Lo asesinaron pese a haber estado preso bajo el franquismo en Carabanchel", continúa su viejo amigo. Por más que pasen los años, Anasagasti no lo comprende ni lo comprenderá.

En cualquier caso, hoy confía que esas armas digan adiós para siempre. "Si se hace bien, con discreción y mesura, el desarme puede dar paso a la completa disolución de ETA", señaló. Aunque ese anuncio sigue sin llegar, este ex diputado y ex senador peneuvista cree que en Euskadi están cambiando las cosas. "Le voy a dar un dato: el otro día anunciaron que este año vendrán al puerto de Cruceros de Getxo 58 barcos, con la posibilidad de que el año que viene sean cien. En tiempos de ETA no venía ni uno", señala.

TASIO ERKIZIA (abertzale torturado): "No puede haber paz sin un respeto escrupuloso de los derechos humanos"

Tasio Erkizia, un veterano militante de la izquierda abertzale, conoció en primera persona esos "otros tiempos" de los que habla Anasagasti. Este exsacerdote bilbaíno nunca fue de ETA ni practicó la violencia, aunque nada de eso le sirvió como atenuante: en mayo de 1975, policías franquistas le sometieron a una salvaje sesión de torturas en comisaría. Los autores de tales vejámenes jamás pagaron por lo que hicieron, y no precisamente porque Erkizia no lo denunciara. De hecho, aún hoy sigue pidiendo justicia, tanto aquí como en Argentina: su sufrimiento forma parte de la querella contra los crímenes del franquismo que tramita en Buenos Aires la jueza María Estela Servini de Cubría.

Durante muchos años, los atentados de ETA y el relato oficial sobre el sufrimiento padecido en Euskadi dejó fuera a voces como la de Tasio. Una y otra vez, determinados jueces, políticos y periodistas señalaron que las torturas no existían. Tampoco los torturadores. Mucho menos los torturados. De ahí el bajísimo número de funcionarios públicos condenados por este tipo de prácticas. Negación absoluta, casi por decreto.

"Todas las víctimas deben ser consideradas como tales·", dice Erkizia con la mirada puesta en el futuro. "No puede haber paz sin un respeto escrupuloso de los derechos humanos —subraya—, pero tampoco habrá normalización sin la libertad de todos los presos políticos en un procedimiento especial y acordado". "Los presos deben empezar a salir progresivamente a la calle", remarca este curtido dirigente independentista.

JOSÉ ANTONIO PASTOR (PSE): "La paz, en realidad, ya llegó hace cinco años y medio"

José Antonio Pastor es otro experimentado político del País Vasco, lo cual encierra una parte no precisamente grata: en su calidad de destacado miembro del PSE, le ha tocado vivir con escoltas que le acompañaban siempre, le gustase o no. Esa imagen también es parte del pasado: en el mismo mes en el que ETA deja las armas, el ministerio de Interior ha retirado el servicio de protección que aún tenía un centenar de dirigentes políticos y empresarios de Euskadi. "Ambas son buenas noticias: vienen a significar que ya no existe riesgo para la vida de nadie", destaca.

Para este parlamentario socialista, "el desarme contribuirá a recuperar la normalidad y la convivencia". "La paz, en realidad, ya llegó hace cinco años y medio, cuando ETA anunció el cese definitivo de la actividad armada. Fue entonces cuando empezamos a salir a la calle sin escoltas. Fue entonces —resalta— cuando empezamos a respirar libertad". "Faltaba que ETA diera el paso definitivo, y lo hará cinco años y medio más tarde de lo que debería", sostiene.

EDUARDO MAURA (Podemos): "La construcción de la convivencia es un proceso más largo y de toda la sociedad"

Eduardo Maura, diputado de Unidos Podemos e integrante de la dirección del partido de los círculos en Euskadi, pertenece, en el más amplio sentido del término, a otra generación. "Estamos en un momento importante, pero la construcción de la convivencia ni empezó con la noticia del desarme, ni acabará este sábado. Se trata de un proceso más largo, y corresponde a toda la sociedad", reflexiona. En esa línea, reivindica que conceptos como entrega de las armas y disolución son esenciales, pero también se trata de "construir un marco de convivencia estable y duradero".

"Si nos centramos únicamente en el desarme, nos olvidamos de la necesaria construcción de un relato inclusivo que reconozca todos los sufrimientos y todas las víctimas, y que sea capaz de reparar", continúa. Maura se refiere a un "proceso de justicia restaurativa, que dignifique y repare, en la medida de lo posible, el sufrimiento de las diferentes víctimas".

BORJA SÉMPER (PP): "ETA se ha acabado"

"ETA se ha acabado. Este es un paso más que certifica su derrota social, política y moral", afirma enérgicamente Borja Sémper, uno de los parlamentarios más jóvenes del PP. Su lectura sobre el desarme se basa en la lógica de vencidos y vencedores, con protagonistas muy bien definidos en cada uno de los bandos. "Cuando una organización armada entrega las armas sin ningún tipo de contraprestación, obviamente está reconociendo una derrota. Otra cosa es que tengan que maquillarlo de alguna manera para que esa derrota sea lo más honrosa posible", sostiene.

Más allá de las armas, Sémper también reflexiona sobre el futuro del País Vasco tras el fin definitivo de la violencia. "Se abre un escenario que homologa a Euskadi a cualquier sociedad moderna de su entorno", asegura. En cualquier caso, considera que aún quedan varias cuentas pendientes en el ámbito de la convivencia. "Ahora nos queda trabajar en la segunda parte: el odio que ha inoculado ETA en una parte de la sociedad, las relaciones entorpecidas, un clima de convivencia perturbado…". A su juicio, se trata de "pasar de la apología del terror a la apología de la democracia".

CONSUELO ORDÓÑEZ (COVITE): "¿Os creéis lo del desarme?"

En efecto, las consecuencias humanas de tantos años de violencia forman una parte esencial del relato. De un relato escrito y hablado por varias voces, no siempre fáciles de reconciliar. Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) es buen ejemplo de ello. Su hermano Gregorio, uno de los dirigentes con más proyección del PP en Euskadi, fue asesinado por ETA el 23 de enero de 1995. "¿Os creéis de verdad que se van a desarmar? Yo soy bastante escéptica por una razón obvia: estoy harta de presenciar shows, numeritos y tomaduras de pelo", responde.

En ese marco de incredulidad, Ordóñez tampoco confía en el papel de los "artesanos de la paz", nombre dado a los intermediarios que facilitarán su desarme. "A esos los fichó ETA y encima se arrogan la representación de la sociedad civil… Querrán decir de la sociedad civil que se identifica con la izquierda abertzale, porque con nosotros no han contado para nada", critica.

¿Cómo debe ser entonces el final de ETA? "Para que sea digno —contesta Ordóñez— debe llevar implícito la derrota del proyecto político que sirvió para asesinar a nuestros familiares". No solo eso: "También debe ser un final con ley. Nosotros decimos sí a la justicia, no la impunidad", recuerda Ordóñez.

ANE MUGURUZA (víctima del GAL): "El Gobierno sigue sin mover nada en torno a la violencia generada por el Estado"

Ane Muguruza también es víctima del terrorismo. En su caso, los asesinos le arrebataron a su padre. Se llamaba Josu Muguruza, integraba la dirección de Herri Batasuna, llegó a ser electo diputado en Madrid y quería ver crecer a su hija, pero el GAL decidió que no merecía vivir. Su asesinato se produjo el 20 de noviembre de 1989 en el Hotel Alcalá de Madrid. A día de hoy, el Estado sigue negándose a otorgar a Ane el mismo tratamiento que reciben las víctimas del terrorismo de ETA.

"Hoy estamos viviendo el fin de una etapa y el comienzo de otra nueva. Sin embargo, el gobierno sigue sin mover nada en torno a la violencia generada por el Estado”, señala. Precisamente por ello, Muguruza considera que ha llegado el momento de "dialogar claramente sobre lo que sucedió aquí". "Cuando las víctimas del terrorismo de Estado queríamos hablar, nos decían que ETA continuaba existiendo. Ahora estamos en otra situación. Hablemos de igual a igual", reclama.

URTZI ERRAZKIN (Etxerat): "Necesitamos que se den pasos"

En efecto, las víctimas forman uno de los capítulos sin cerrar. Los presos, otro. Se trata de la suerte de los reclusos, pero también de sus familiares. El motivo: la dispersión que se aplica desde hace treinta años contra los encarcelados por terrorismo. Esa política de alejamiento provocó 16 muertos en carretera. No busque sus nombres en listados oficiales. No los encontrará.

"El desarme es una buena noticia. Se trata de un paso más hacia una paz verdadera, justa y duradera que tanto necesitamos en esta sociedad", afirma Urtzi Errazkin, hermano de un preso de ETA y portavoz de Etxerat, la asociación de familiares de presos abertzales. Tiene motivos para la esperanza: en los últimos días, prácticamente todos los partidos políticos se han pronunciado a favor de otro modelo de política penitenciaria. Sin embargo, el Gobierno del PP ha dicho que no habrá cambios. Tampoco ha habido un revés en la postura de Francia, donde se encuentra un amplio número de reclusos vascos. "Necesitamos que se den pasos. Sabemos que España y Francia no están dispuestos a mover ficha, pero confiamos en el papel de la sociedad civil para que se acaben todas las consecuencias del conflicto", señala Errazkin.

MANU ARRUE (jesuita): "Los que no se hablaban se relacionan"

El mensaje contra el inmovilismo llega desde diferentes partes de la sociedad. "En cuestiones como paz y reconciliación no podemos dar marcha atrás", afirma el jesuita Manu Arrue, responsable de estos asuntos en la Delegación de Caridad y Justicia de la Diócesis de Bilbao. "Desde el alto al fuego irreversible, declarado en octubre de 2011, vivimos en otra situación: los que no se hablaban se relacionan, hay manos que se tienden, procesos personales de reconocer el daño causado o de encontrarse con su victimarios, incluso para perdonarle", comenta.

En este momento, Arrue tiene muy presente lo vivido hace aproximadamente un mes en la localidad vizcaína de Zornotza, donde la diócesis celebró el Bake Topaketa (Encuentro por la paz). Allí hablaron víctimas de distinto signo —del terrorismo de ETA, pero también de las torturas infligidas por funcionarios policiales—, así como "un testigo que pedía perdón por el daño causado", familiares de presos dispersados que reclamaban humanidad. "También hubo quienes contaron sus experiencia de perdonar", recuerda. Tras enumerar los testimonios de aquella jornada, Arrue llega a una conclusión muy clara: "Esas son nuestras tareas pendientes".

XABIER ANSA (ELA): "Es necesario que se acabe con una política penitenciaria inhumana y democrática"

Ya sea dentro o fuera de la iglesia, hoy nadie duda que el desarme no es ni será el último tema de esta larga —y dolorosa— historia. "La paz no solo es ausencia de violencia", precisa el sindicalista de ELA —central mayoritaria de Euskadi— Xabier Ansa. ¿Qué quiere decir con eso? "Hay que construir una nueva convivencia en Euskal Herria. También hay que hacer justicia con las víctimas, y resulta necesario que se acabe con una política penitenciaria inhumana y democrática", afirma Ansa.

El debate que plantea Ansa va incluso más allá. "Tenemos que armarnos de razones y, al mismo tiempo, desarmar las palabras y los modos para ayudar a que las relaciones en nuestros ámbitos sean distintas", explica. No será fácil, ni rápido. "Al fin y al cabo —apunta el miembro de ELA—, se trata de rehacer culturas políticas. Eso será lento".

SANTI MARTÍNEZ (CCOO): "El desarme debe ser unilateral, completo, sin condiciones políticas y verificado"

Es tiempo de pensar en el futuro, pero también de reconfortarse por el momento actual, con una organización armada a punto de convertirse en desarmada. "Es una alegría para la sociedad vasca después de muchos años de sufrimiento y dolor, donde el principal responsable ha sido ETA", resume Santi Martínez, responsable de Movimientos Sociales de CCOO. "Por consiguiente, debe ser ETA la principal responsable de su propio desarme, que debe ser “unilateral, completo, sin condiciones políticas y verificado".

UGT: "Llega tarde"

Desde UGT también expresaron —a través de un comunicado remitido a Público— su "satisfacción por el anuncio de desarme unilateral e incondicional de ETA, que no obstante llega tarde para una mayoría de la sociedad vasca y en especial para las víctimas de su sinrazón". En ese sentido, este sindicato confía que la entrega de armas "posibilite aclarar los más de 200 asesinatos aún sin esclarecer".

Del mismo modo, el sindicato reclama que esa organización y sus reclusos "reconozcan, de una vez por todas, el daño causado a la sociedad vasca", lo que a su criterio permitiría "afrontar un debate sereno y sin justificaciones, por parte de nadie, que permita buscar salidas para los presos con enfermedades incurables y el acercamiento progresivo a las cárceles vascas de los presos de ETA".

ROBERTO LARRAÑAGA (CONFEBASK): "Bienvenido sea, aunque tarde"

El pasado miércoles, tanto UGT como los sindicatos ELA, LAB y CCOO —así como la totalidad de partidos políticos con representación parlamentaria, salvo el PP— unieron sus siglas en un manifiesto de apoyo al momento histórico que se vive en Euskadi. Público quiso conocer la opinión del presidente de CONFEBASK —principal organización de la patronal vasca—, Roberto Larrañaga, pero no fue posible. En su lugar, desde el área de comunicación recomendaron la lectura del resumen de la entrevista que Larrañaga ofreció hace algunos días en una emisora local.

"Los empresarios y empresarias hemos sufrido el acoso terrorista en primera línea durante muchos años, con asesinatos y extorsiones. El desarme llega tarde, tenía que haberse producido mucho antes, y haber evitado así tanto y tanto sufrimiento a toda la sociedad vasca", dijo entonces el titular de CONFEBASK. "Pero en cualquier caso, todo lo que sea avanzar en la desaparición definitiva de ETA es una magnífica noticia y bienvenido sea", añadió el empresario.