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El juez Escalonilla

Pablo Iglesias en La Base
Pablo Iglesias en La Base.

Las investigaciones prospectivas, tanto policiales como judiciales, están prohibidas en nuestro ordenamiento jurídico. "No se puede salir a investigar 'en modo a ver lo que pesco'". Esto no lo digo yo. Lo dijo el magistrado Alejandro Abascal de la Audiencia Nacional en 2019, en el marco de unas jornadas.

El finado fiscal general del Estado, José Manuel Maza, dijo dos años antes, en 2017, que correspondía desechar "tanto las investigaciones generales o prospectivas, dirigidas a la búsqueda de 'algo', que pudiera ser un indicio de delito", así "como la extensión sin límite de las investigaciones dirigidas a explorar, sin verdadero soporte real, el posible hallazgo de eventuales infracciones penales". Ninguno de los dos juristas citados es sospechoso de simpatizar con Podemos.

La práctica del fishing expedition (salir a ver lo que pesco) está prohibida porque no parte de indicios de delito, sino del convencimiento subjetivo del juez que ordena investigar, de que "algo habrá" o de su animadversión contra el investigado o los investigados.

Algunos juristas me han dicho que la investigación contra Podemos del juez Juan José Escalonilla se parece demasiado a una causa general y ejemplifica precisamente una investigación prospectiva. Estos juristas me dicen que Escalonilla habría salido "a ver si pescaba algo" y se puso a investigar a Podemos por financiación irregular, blanqueo, malversación, falsedad documental, administración desleal, delito electoral, apropiación indebida, y a organizar una macrocausa con diez líneas de investigación.

La caja de solidaridad, la llamada "caja B de Podemos" para que recordara a la del PP, el caso sobresueldos para que pareciera que lo que hacía el PP lo hacía también Podemos, el caso niñera contra la periodista Gara Santa y la dirigente Teresa Arévalo, la supuesta licitación irregular de las obras de la sede de Podemos; la contratación de una consultora para una campaña electoral; el acceso al disco duro de una de las abogadas del partido; el proyecto Impulsa; las donaciones de la Fundación 25M; unas costas judiciales que me acusaron de quedarme y el llamado caso Neurona. Volvió sin peces el pescador Escalonilla. 

Todas estas cacerías provocaron un daño político y electoral irreparable a Podemos y enormes daños a las personas investigadas que tuvieron que asistir a una campaña mediática de acoso que contó con la participación entusiasta de lo más repugnante del periodismo patrio. Es muy burdo, pero vamos con ello, es ya el lema de buena parte del periodismo español tanto facha como progre.

En España, todo cristo le ha visto la cara a Gara Santana, la periodista acusada de ser la niñera de mis hijos, pero ningún medio se ha atrevido a publicar una foto del juez Escalonilla. Nuestro equipo ha buscado fotos e imágenes de un juez cuya actividad profesional es lógicamente objeto de atención informativa, pero no hay forma. Me dicen que no se quita la mascarilla ni para fumar.

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