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Moción de censura a Rajoy Los mejores momentos del debate más largo

Más de once horas de debate dan para mucho momentos de tensión, enfrentamientos varios y alguna que otra risa

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Rajoy, durante el debate de la moción de censura en el Congreso. EFE/Sergio Barrenechea

Más de once horas de debate sobre la moción de censura de Podemos a Mariano Rajoy dan para mucho. Desde que a las 09.03 horas de la mañana Irene Montero subió al estrado hasta que a las 21.18 horas de la noche la presidenta del Congreso, Ana Pastor, suspendió la sesión hasta el día siguiente hubo tiempo para todo: momentos de tensión, enfrentamientos varios y alguna que otra risa.  Estos son los mejores momentos de un debate largo e intenso.
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Irene Montero: "La corrupción tiene sede y es Génova 13"

La portavoz parlamentaria de Unidos Podemos abría el turno de intervenciones cuando pasaban tres minutos de las nueve de la mañana y ya desde el principio se veía forzada a hacer varias pausas por los comentarios y murmullos procedentes de la bancada del Partido Popular.

Montero se granjeó el reconocimiento dentro y fuera de su grupo por su discurso. El punto culminante llegó con su recital de los 64 casos de corrupción —algunos, aún en fase de instrucción— vinculados al PP, al que dio un duro repaso.

"España está harta de que ustedes le roben, y la democracia pide paso", afirmó Montero, quien afeó a los conservadores que cuenten "con más miembros del partido imputados de los que caben en las Cortes Generales". "La corrupción tiene sede y es Génova 13", fue una de sus frases más afortunadas y la que más escoció entre los diputados del PP.

"España está harta de que ustedes le roben, y la democracia pide paso", afirmó Montero

Pero quizá el mejor momento de Irene Montero llegó cuando dio réplica a Rajoy, quien, en contra de todos los pronósticos, subió él mismo en persona a la tribuna a responder a Montero en nombre del Gobierno. Esa circunstancia fue vista como una victoria para Unidos Podemos, que interpretó la irrupción del presidente del Gobierno como un añadido de peso y valor a su iniciativa. Rajoy aseguró que con la derrota de esta moción "España gana y Unidos Podemos pierde". Montero contestó que la iniciativa "no es contra España, sino contra el PP, que es quien está saqueando este país y llevándose el dinero a Suiza, Andorra y Panamá".

En su discurso Montero deslizó varias citas literarias y, como se esperaba, el feminismo tiñió toda su intervención, que arrancó con una primera alusión a la última mujer asesinada en un crimen de violencia machista en Granada. La crítica llegó fundamentalmente por la duración de su alocución, que se prolongó durante algo más de dos horas y cuarto. En los pasillos del Congreso, el cofundador del partido, Juan Carlos Monedero, defendía que la duración de los discursos de Montero e Iglesias se compensaba por su abundante "contenido". "Me gusta que los parlamentarios no sean youtubers", apuntó Monedero.

Rajoy, el PP y "el comodín de Venezuela"

En el PP, los mejores momentos se vivieron en el patio. Pletóricos, los conservadores se felicitaron por la sorprendente estrategia de Rajoy. Todos sabían que intervendría en el debate de la moción de censura, pero nadie esperaba que lo hiciera desde el principio, replicando ya a Irene Montero. Pero lo hizo. ¿Objetivo? No permitir que Unidos Podemos copara, entre Montero e Iglesias, los únicos titulares del telediario de mediodía.

En cuanto a su actuación en la tribuna, los suyos no sólo la aplaudieron desde los escaños, sino también desde los pasillos. Incluso bromearon sobre la acusación de Pablo Iglesias, que atribuyó el tono bronco del presidente del Gobierno a los nervios. "Su discurso es más propio de Rafael Hernando en una tertulia de 13TV", le espetó el líder de Podemos al jefe del Ejecutivo. Rajoy respondió que incluso podía haber sido más duro en sus respuestas, algo que el otro aludido —Rafael Hernando— puso en duda en el patio: "Tengo trabajo que hacer para superarle mañana", bromeó el portavoz conservador.

Y es que el discurso —escrito y preparado, sin dejar casi lugar a la improvisación para responder a Montero y a Iglesias— estaba plagado de insultos. Eso sí, acompañados de la ironía, sorna, sarcasmo y retranca gallega que Rajoy siempre usa de forma magistral para bajar al barro con elegancia. Venezuela, la lucha entre Podemos y PSOE por la izquierda y el populismo fueron algunos de sus argumentos más repetidos y aplaudidos por la bancada del PP.

Rajoy criticó "el uso caprichoso" de la moción de censura "pintoresca, chusca" que tiene como "única pretensión el espectáculo" pero que "no pretende cambiar nada". El presidente del Gobierno utilizó varias veces lo que Iglesias definió como el "comodín de Venezuela" y le pidió en reiteradas ocasiones que aclarase su postura respecto al referéndum catalán. "Si me convenciera sobre este asunto, hasta me plantearía votarle", bromeó Rajoy.

"Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político", balbuceó Rajoy

Después criticó el 'gusto' de Podemos por los escraches que son, en su opinión, una ataque a las libertades individuales, y recordó incluso la denuncia de la APM contra la formación morada. "Y luego me hablan a mí el plasma", sentenció entre los aplausos de los conservadores. Y llegaron los ataques personales: de la "insolencia" de Iglesias a su "estilo desabrochado" pasando por su "palabrería", su tono "con barniz de impertinencia televisiva" y su "sobreactuación indignada". Todo, dijo Rajoy, para presentar un discurso tremendista que presenta una "España de leyenda negra" con el fin de "crear más indignados" para sacar rédito político.

En su intento por dejar a Podemos como un partido que busca el "cuanto peor, mejor" mientras él genera estabilidad, empleo, etcetera.  Rajoy volvió a protagonizar otra de sus frases para la historia: "Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político", balbuceó.

Ana Pastor tuvo también su momento de protagonismo, no tanto por las veces —no excesivas— que tuvo que pedir silencio a los diputados, sino al matizar a Montero en cierto tono ofensivo: "Es una dúplica, no una réplica", le espetó como si de una relación profesora-alumna se tratase cuando ésta pidió la palabra para responder al presidente. Rajoy ya había usado ese tono paternalista previamente: "No olvide nunca la realidad, es el único consejo que le voy a dar", dijo para volver a criticar la negativa valoración de Podemos con respecto a la situación del país. "Eso no es la realidad de España, sino garabatos de grafitero que ustedes dibujan [...] Por eso, por manipular la realidad en su único beneficio, usted no puede ser presidente del Gobierno", volvió a meterse con Iglesias. ¿Su valoración del anunciado fracaso en la votación de la moción? "España gana. Ustedes pierden. Fin de la cita", Rajoy dixit (otra vez).

Iglesias vs Rajoy: el mejor cara a cara

Fue un duelo en toda regla —casi cuatro horas—, pero con un Pablo Iglesias templado, más irónico que agresivo, con la intención de perfilarse como presidenciable, y con un Mariano Rajoy que criticaba un espectáculo que no estaba teniendo lugar, aunque sí logró lanzar algunos golpes certeros a su adversario. El líder de Podemos y candidato a reemplazar al presidente del Gobierno habló durante casi tres horas, desglosó su programa con tono tranquilo, profusión de datos y algunas críticas a la corrupción que carcome al PP.

Se pudo ver a un Pablo Iglesias autocrítico y más amable con el PSOE: "En el pasado no nos pudimos entender y asumo mis errores. Nuestra falta de entendimiento abrió la puerta a Rajoy". Sin embargo, el momento álgido tuvo lugar con la primera de las réplicas del presidente al candidato. Unidos Podemos no esperaba un movimiento así por parte de Rajoy, quien aseguró que el líder de Podemos está deslegitimado para ser presidente. El candidato de Podemos intentó desestabilizar a Rajoy repitiéndole varias veces que no estaba teniendo su mejor intervención como parlamentario.

Ana Oramas, a Pablo Iglesias: "A usted no le gustan las mujeres no sumisas"

"Hoy aquí estamos juzgando una época. Y usted, señor Rajoy, va a pasar a la historia como el presidente de la corrupción". "Seguro que nosotros hacemos algunas cosas mal, pero nosotros no robamos", espetaba Iglesias, antes de retarle a subir a la tribuna sin papeles, sin una respuesta redactada de antemano. Podemos considera que Rajoy estaba más nervioso de lo habitual, y considera que tanto Iglesias como Montero han logrado salvar los muebles con mucho margen. 

Mucha tensión con los minoritarios

Curiosamente, si algo quedó claro durante el debate fue el mal rollo y la poca química de Iglesias con la mayoría de los grupos minoritarios. Sólo hubo un clima cordial con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con Compromís y algo con Bildu. Con el resto hubo mucha tensión.

Lo más llamativo fue el  rifirrafe con Ana Oramas, de Coalición Canaria, que acusó a Iglesias de poner en escena con esta moción una "obra de teatro" con cargo al contribuyente. La diputada canaria incluso le recitó una estrofa de una canción muy conocida de La Lupe:

Igual que en un escenario
Finges tu dolor barato
Tu drama no es necesario
Ya conozco ese teatro
Mintiendo que bien te queda el papel
Después de todo parece
Que es tu forma de ser

Iglesias no se quedó corto y replicó con una versos de José Bergamín: 

Aprende a diferenciar
las cosas que son mentira
de las que no son verdad.

Pero no se paró ahí Iglesias: acusó a Oramas de "venderse al PP". Oramas optó por hacerse la víctima y contraatacó denunciando el supuesto "tono machista" del líder de Podemos: "A usted no le gustan las mujeres no sumisas". Oramas también recurrió al comodín de Venezuela. "Su intervención no merece respuesta ninguna", contrarreplicó Iglesias, antes de tildar a Oramas y al diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, de "tránsfugas". "Están dispuestos a venderse a quien les pague más", dijo Iglesias recordando que los dos apoyaron los Presupuestos de Rajoy. Eso provocó la reacción de Quevedo: "Ha estado usted mesiánico y sin embargo faltón"

La tensión se elevó también con la intervención de los diputados de UPN, Íñigo Alli, y de Isidro Martínez Oblanca, diputado de Foro Asturias. Los dos partidos concurrieron a las elecciones generales en coalición con el PP y no le iban a dar caricias a Iglesias precisamente. Alli llegó a decirle a Pablo Iglesias: "Cuando usted acude a Navarra sólo acude a las herriko tabernas". Con el representante de Foro Asturias la cosa no fue mejor: "Si llega a ser presidente del Gobierno, los asturianos iríamos dados". Iglesias acusó a Oblanca de "caciquismo".

Cuando usted acude a Navarra sólo acude a las herriko tabernas", le dijo el reprsentante de UPN a Iglesias

El referéndum catalán y el modelo de Estado fue uno de los temas clave cuando les llegó el turno a Bildu, PNV y ERC. Con los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes el tono fue más cordial. Iglesias repitió una de sus promesas electorales: "Si resultara elegido presidente tras este debate habría referéndum pactado en Catalunya", dijo. Así, y además de su cordial y amigable debate con Joan Tardá (ERC) y Joan Baldoví (Compromís) –"Tenemos que hablar más", respondía, ante una crítica de Baldoví por las declaraciones del líder de Podemos en una entrevista con Público- su intercambio verbal con Aitor Esteban (PNV) fue educado pese a que Iglesias reprochó al del PNV su apoyo a Rajoy en los presupuestos. Lo mismo pasó con Bildu, que ofreció un "sí crítico" a la moción de censura pero pidió a Iglesias mayor compromiso en Euskadi

Con ERC todo fue frotarse el lomo y dedicarse flores el uno al otro. "Hay muchas razones por las que no quiero que Catalunya abandone España, pero una de ellas es que la Cámara pierda diputados como tú y como los de ERC", dijo Iglesias en un momento del debate de guante blanco. "Os apoyampos porque vosotros creéis en la desobediencia ante la tiranía", replicó Tardà. 

A su salida del pleno Iglesias se mostraba "satisfecho" y volvió a tender la mano al PSOE para echar al Partido Popular: "Sé que ustedes no están preparados para votar a favor de la moción de censura, pero espero que su abstención sea reflexiva, para que podamos, como decía Joan Baldoví, para que podamos ponernos a trabajar juntos para sacar a esta gente de las instituciones". Sólo el futuro si ese ofrecimiento tiene visos de prosperar. De momento, el primer paso ya está dado.