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Primarias La presión fuerza a Susana Díaz a adelantar su candidatura a final de marzo

La sevillana busca presentarse “como militante” a liderar el PSOE en un acto que ni organizará el Gobierno andaluz ni su federación, y que tendrá lugar a final de mes, próximo a la ponencia política del día 25.

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La presidenta de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE-A, en un acto del Partido en Huelva.

La presidenta de Andalucía y secretaria general de los socialistas andaluces, Susana Díaz, prevé adelantar el esperado anuncio de su candidatura a las primarias antes de que finalice este mes de marzo. No será ni durante un acto orgánico del PSOE andaluz ni mucho menos durante una cita institucional. Díaz quiere presentarse como militante socialista, ni como presidenta de la Junta ni como líder de la federación más potente, de ahí que busque un escenario similar al que eligió 2013, cuando presentó su candidatura a las primarias para liderar el PSOE andaluz ante un millar de militantes de una agrupación de Antequera (Málaga).

Fue un acto relativamente modesto -si atendemos a la poderosa capacidad de movilización de la ejecutiva socialista andaluza- pero también simbólico, porque en ese municipio malagueño, ubicado justo en el centro de Andalucía, se firmó el famoso Pacto de Antequera por la autonomía andaluza. Ahora, el equipo de Díaz busca un contexto parecido, para remarcar que se trata de “la decisión personal de una militante del PSOE”.

Hace unas semanas, los más estrechos colaboradores de la presidenta aseguraban, tajantemente, que Díaz no daría el paso hasta que el comité federal hubiera convocado oficialmente el congreso y las primarias, previsiblemente el 1 de abril. El anuncio de su candidatura se esperaba para la primera semana de abril. Se barajó incluso que lo hiciera en el comité director del PSOE andaluz posterior al comité federal, o justo después de éste, como ocurrió con su anuncio en Antequera. Pero la presión interna y externa ante el avance y el fervor que está generando Pedro Sánchez la empuja a adelantar unos días su decisión. El anuncio será a final de marzo y, según fuentes socialistas, Díaz baraja una fecha próxima a la ponencia política de la gestora del PSOE, el próximo 25 de marzo. O inmediatamente antes [el 22 de marzo se conmemoran dos años de la victoria de Díaz en las elecciones autonómicas] o justo después, entre el 26 y el 29 de marzo.

Otras fechas se han descartado porque coinciden con actos institucionales del Gobierno andaluz o de la dirección del PSOE-A: por ejemplo, este fin de semana coincidía con el aniversario de los atentados del 11M, y además la presidenta asistirá a la entrega de los premios a la igualdad Clara Campoamor en Málaga, y posiblemente acuda a un acto de partido el domingo en Almería. El fin de semana del 17 al 19 de marzo coincide con el congreso regional del PSOE andaluz, que se celebrará en Málaga con asistencia de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal. Los socialistas han sopesado “contraprogramar” el cónclave de los populares, pero lo descartaron porque sería “contraproducente”: Rajoy y Cospedal ya han criticado a Díaz por usar la Junta como plataforma para liderar a su partido, contraponiendo el “compromiso con Andalucía” de Juan Manuel Moreno, líder del PP-A.

El comité federal del PSOE del 1 de abril convocará el congreso para el 17 de junio y abrirá el calendario oficial de las primarias. A partir del 10 de abril, los tres candidatos (Sánchez, Díaz y el vasco Patxi López) iniciarán la recogida de avales durante 20 días, luego se contabilizarán y comprobarán los apoyos, y arrancará una campaña electoral interna que durará dos semanas, hasta la votación a finales de mayo, principios de junio.

Dentro o fuera de Sevilla

El otro asunto que aún está sobre la mesa es donde lo anunciará. Su equipo aún está valorando si le es más beneficioso hacerlo fuera de Andalucía, probablemente en Madrid, o en Sevilla: La capital de España, por tratarse de una candidatura nacional, y porque así devolvería el golpe en su casa a su gran rival, Pedro Sánchez, que inició su carrera a las primarias en Sevilla; y la capital andaluza porque aquí reside el motor del PSOE y la fuerza de la presidenta, aquí se concentran 10.000 avales, y se coordinan los apoyos de la militancia en las ocho provincias, unos 45.600 votos (el 24% de los 180.000 afiliados socialistas en todo el país). Otra fuente próxima a la presidenta asegura que ahora cobra más peso que anuncie su candidatura fuera de Andalucía. Susana Díaz se ha esmerado mucho en no parecer la candidata del PSOE andaluz, ha esgrimido un discurso de Estado, una visión federal de España y del partido, hablando de los problemas que comparte la gente vivan donde vivan, y no de los territorios. Pero es consciente de que muchos de sus críticos y escépticos en el partido recelan de ella por su marcado perfil populista, que identifican “erróneamente” con el sur.

Al margen de los detalles, lo que sí ha decido la ejecutiva del PSOE andaluz es acallar los rumores de quienes, sobre todo desde Madrid, llevan meses augurando que Díaz no se presentaría, que se había achantado con el regreso de Pedro Sánchez o que sus más próximos la estaban disuadiendo por miedo a poner en riesgo la unidad del PSOE-A y, por extensión, la estabilidad del Gobierno andaluz.

No obstante, algunos de sus valedores admiten que han fallado los cálculos, que esperaban que la corriente de apoyos a Susana Díaz creciera en estos últimos cuatro meses, apoyada en dos datos incontestables: la estabilidad de su Gobierno en Andalucía y sus victorias electorales frente al PP y a Podemos. De ahí que los últimos actos en torno al 28F, Día de Andalucía, se convirtieran en una especie de exaltación de los logros de la presidenta: sanidad y educación públicas, financiación a pulmón de la dependencia, bajada de un 10% del paro en los tres años que lleva al frente de la Junta…

El tirón del sanchismo

La gestora que dirige provisionalmente el PSOE va a prolongar su mandato nueve meses, más de lo que ningún otro órgano temporal lo ha hecho en la historia de este partido. Los sanchistas pedían que el congreso federal se celebrase antes, a lo sumo tres meses después del comité federal del 1 de octubre que forzó la dimisión del ex secretario general. Pero la transición se alargó, en parte, porque los barones territoriales más críticos con Sánchez pensaron que necesitaban tiempo para rebajar la tensión y la brecha interna que acababa de sufrir el partido.

Los sanchistas, en cambio, acusaron a la gestora de postergar las primarias con la esperanza de que las aspiraciones de Pedro Sánchez se esfumaran. Y así fue en un principio: muchos interpretaron el silencio prolongado del exlíder como un epitafio, y lo dieron por muerto políticamente. Lo que no esperaban es que, en la ausencia de Sánchez, empezaran a crearse por toda España plataformas de militantes críticos con la gestora, singularmente contra Díaz, y que allanaban el terreno para el regreso del madrileño. Esos actos, con apenas apoyo orgánico (ningún secretario regional ni provincial de peso), sólo contaban con el rostro conocido del ex alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, la diputada y ex teniente Zaida Cantera, la asturiana Adriana Lastra, el secretario provincial de Valencia, José Luis Ábalos, o el histórico alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, que finalmente orquestó la puesta en escena y el anuncio de la candidatura de Pedro Sánchez en su municipio ante 2.000 personas.

Desde entonces, el grado de apoyo y seguimiento del madrileño no ha dejado de crecer, alcanzando un punto álgido hace unos días, cuando su equipo abrió una sede de campaña en Madrid y creó una plataforma para recaudar fondos (crowdfunding) que captó cerca de 50.000 euros en pocas horas. “La solidaridad de las bases con el líder derrocado por el aparato es un relato que ha funcionado”, dice una reconocida sanchista. Del mismo parecer es el entorno de Susana Díaz, y también sus apoyos orgánicos fuera de Andalucía, que en los últimos días han elevado la presión para que la andaluza dé un paso adelante.

Las primarias han empezado de forma oficiosa. Sánchez y (en menor medida) Patxi López le llevan delantera en el terreno de la calle. En el entorno de la sevillana explican que Díaz no tenía tanto margen de maniobra porque, al contrario que sus rivales, ella es responsable de un Gobierno, una administración totémica con 270.000 trabajadores y capacidad de decisión sobre 8,4 millones de personas. Además tiene en frente a una oposición que, en cuanto levanta un pie de su responsabilidad institucional y empieza a maniobrar en el PSOE, la acribilla acusándola de tener a Andalucía abandonada, o de estar usando el poder de la Junta en su lucha interna por el control del partido. Esto, y el respeto escrupuloso del calendario orgánico, es lo que ha hecho que Díaz prorrogue tanto el anuncio de su candidatura. La teoría, hasta ahora, era ésta: “¿Qué diferencia hay entre que lo anuncie o no?”. Se ha comportado como una candidata de facto, y le ha servido de plataforma, voluntaria o involuntariamente, tanto la secretaría general del PSOE-A como la presidencia de la Junta. Lo anómalo era que sus otros dos rivales anunciasen tan pronto su precandidatura, pero ellos no tenían plataforma en la que apoyarse. Sea como sea, Díaz ha decidido finalmente entrar en el ring.

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