Publicado: 18.01.2016 19:16 |Actualizado: 18.01.2016 19:24

El joven que grabó y difundió una agresión racista en el metro se libra de la cárcel

El acusado acepta una pena de dos años de prisión, que no cumplirá si cierra sus perfiles de tinte neonazi inactivos en las redes sociales, cumple la orden de alejamiento respecto a la víctima, participa en cursos sobre derechos humanos y no delinque en tres años.

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Imagen del vídeo de la agresión en el metro de Barcelona. YOUTUBE.

Imagen del vídeo de la agresión en el metro de Barcelona. YOUTUBE.

BARCELONA.- El joven neonazi que en junio de 2014 grabó y difundió en las redes sociales una agresión racista cometida por un amigo, menor de edad, en el metro de Barcelona, ha aceptado hoy una pena de dos años de cárcel, que no cumplirá si participa en cursos sobre derechos humanos y no comete más delitos en 3 años.

En el juzgado de lo penal número 1 de Barcelona se ha celebrado hoy el juicio por esta agresión, ocurrida el 28 de junio de 2014, en el que el joven ha ratificado el acuerdo de conformidad alcanzado entre el Fiscal de Delitos de Odio y Discriminación, Miguel Ángel Aguilar, que inicialmente solicitaba 3 años de prisión, y su abogado.



El acusado, que ha pedido perdón a la víctima, un joven inmigrante de origen asiático, ha aceptado una pena de dos años de prisión por los delitos contra la integridad moral, una falta de lesiones y por provocación a la discriminación, al odio y a la violencia por motivos xenófobos y racistas, aunque no ingresará en prisión si cumple con las contraprestaciones exigidas por el Fiscal, que la juez ha incorporado en la sentencia dictada 'in voce'.

Para que se mantenga la suspensión de la pena de cárcel, el joven no puede volver a delinquir en los próximos tres años, debe cerrar los perfiles de tinte neonazi que tiene inactivos en las redes sociales, cumplir la orden de alejamiento respecto a la víctima y participar en sendos programas formativos de Justicia Juvenil impartidos por la Generalitat: uno sobre Derechos Humanos y respeto a la diversidad y otro sobre el tratamiento de conductas violentas.

Otros de los requisitos exigidos son que el chico, que no tiene antecedentes penales, abone en plazos "razonables y realistas", según el Fiscal, los 4.550 euros de indemnización aún pendientes, después de que el acusado ya ha satisfecho a la víctima, antes de que se celebrara el juicio, los primeros 5.000 euros. El acusado, que ha llegado a juicio con el rostro cubierto, ha sido condenado también a una multa de 1.920 euros.

Ante la juez, el joven se ha limitado a dar la conformidad al acuerdo con la Fiscalía y a pedir perdón a la víctima, una de las condiciones impuestas por el ministerio público para rebajar su petición inicial de tres años de cárcel.

Los Mossos d'Esquadra elaborarán dentro de tres años un informe para corroborar que el condenado no ha incumplido ninguno de los puntos del acuerdo, ya que de hacerlo el fiscal se opondría a la suspensión de la pena de cárcel aceptada ahora por las partes.

En su escrito de acusación, el fiscal recrimina al acusado, que profesa la ideología neonazi, por grabar y colgar en las redes sociales la agresión cometida por su amigo menor -y en compañía de su hermano, también menor-, para hacer "propaganda masiva de su violenta actuación, mofándose de los actos ejecutados, justificando e incitando de esta forma a la violencia contra los extranjeros y personas con color de piel diferentes".

Los hechos ocurrieron el 28 de junio de 2014, cuando los tres chicos, guiados por un móvil racista y xenófobo, según el escrito del Fiscal aceptado por el condenado, seleccionaron a un pasajero del metro de Barcelona, en la línea 1, al ver sus rasgos asiáticos, ya que era natural de Mongolia, y se repartieron sus funciones para agredirle, jactarse de él y grabar el episodio y difundirlo en las redes sociales.

Tal como lo había planteado, el acusado grabó de forma deliberada los puñetazos que el menor -que ya fue condenado por la justicia de menores a un año de internamiento- le propinó a la víctima y posteriormente, tras pixelar el rostro de su amigo, lo colgó en las redes sociales con el título 'pegando a chino', en sus perfiles en los que se recreaba con expresiones neonazis.

Al comprobar la trascendencia mediática de la agresión, el acusado borró sus perfiles de Twitter y de Youtube, aunque los Mossos recopilaron parte de sus comentarios racistas y xenófobos.

Desde entonces, según un informe elaborado por los Mossos d'Esquadra a instancias del Fiscal, el joven no ha efectuado más comentarios xenófobos a través de las redes sociales y ha dejado inactivos sus perfiles.