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Alicia Alonso cree que lega un ballet que vivirá "para la eternidad"

EFE

La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso considera que deja como legado un ballet que vivirá "para la eternidad", según explicó hoy durante la presentación del doble espectáculo con el que celebra en Francia su condición de nonagenaria.

Aunque hasta noviembre no cumplirá los 90, la cubana viene celebrándolo este año, y ante el público francés lo hará con dos representaciones de "Giselle", mañana y el sábado, en el Centre des Arts y el "Théatre du Casino" de la localidad de Enghien-les-Bains, a las afueras de París.

La prima ballerina assoluta se mantiene lucida y muy activa, lo que le está permitiendo celebrar esta efeméride, como hizo en Londres con "El lago de los cisnes", que tendrá continuidad en esta doble representación en Francia y en un futuro homenaje en Nueva York.

Al mirar atrás, la bailarina explica el legado que deja al mundo de las artes, tras una dilatada carrera que aún no tiene fin y que se ve plasmada desde hace ya más de sesenta años con la dirección del Ballet Nacional Cubano (BNC), que nació en 1948 bajo el nombre Ballet Alicia Alonso.

"En Cuba se ha plantado un árbol, el de la danza y el ballet, y ha dado muy buenos frutos y sigue dándolos. Sé que este árbol vivirá para la eternidad porque en Cuba tenemos muy buena tierra y muy buenas raíces", afirmó la bailarina sobre la compañía que dirige.

Sin embargo, Alonso manifestó que el legado que deja "no sólo queda para Cuba", sino "para todo el mundo", y consideró que el ballet, pese a los costes que representa, "no va a morir".

"Lo que pasa es que hay compañías profesionales en Latinoamérica que no todas tienen la misma ayuda que nosotros tenemos en Cuba, donde nos aportan toda la protección posible para desarrollarlo", detalló la coreógrafa, quien reconoció que es un arte "muy caro".

Leyenda viva de la danza, tanto en su faceta de bailarina como de coreógrafa, Alonso comentó que le "encanta" la obra "Giselle", una de las más representativas de su repertorio, porque reúne la "interpretación" y "la locura" de la protagonista.

"En el primer acto es una locura sencilla, con ciertos movimientos, y en el segundo acto es un espíritu", explicó la artista sobre una obra que siempre ha considerado un "reto" y a la que tiene especial cariño porque fue con la que debutó en Nueva York, cuando sustituyó por enfermedad a la gran bailarina Alicia Markova.

Su vitalidad le lleva siempre a pensar en proyectos y explicó que con el BNC tiene "varias giras que cumplir", entre las que destacó el Festival de Ballet de La Habana, que se desarrollará del 28 de octubre al 6 de noviembre próximos.

Asimismo, la bailarina y coreógrafa ensalzó el baile clásico, pese a que ella ha bailado a lo largo de su vida "todos los estilos".

"Siempre quería hacer el baile clásico. Es el que más me ha llenado como artista. Es el más difícil y es un reto, pero uno siempre sentía satisfacción al bailarlo", recordó la bailarina.

Una de las maneras de entender su figura, clave en la danza del siglo XX, es precisamente que haya sido una de las pocas en alcanzar la denominación de prima ballerina assoluta, originalmente inspirada por las maestras italianas del ballet del romanticismo.

Se denominaba así a las bailarinas que tenían talentos excepcionales, muy por encima del resto.

Entre algunas de las que la consiguieron se encuentran Pierina Legnani -la primera en recibir este nombre-, Mathilde Kschessinska, Galina Oulanova, Maïa Plissetskaïa o Yvette Chauviré.

Hija de padres españoles, Alonso nació en 1920 en La Habana y a los once años empezó a dar sus primeros pasos como bailarina de la mano de Sophia Fedorova.

Tras estudiar en Nueva York y Londres, su carrera profesional se inició en 1938 en Estados Unidos en musicales como "Great lady" o "Stars in your eyes".

En los años posteriores cimentó su fama internacional junto a los mejores coreógrafos del momento, como Michel Fokine, George Balanchine, Léonide Massine o Bronislava Nijinska, lo que le permitió actuar en todo el mundo con obras como la ya mencionada "Giselle", "La Fille mal gardée", "La Belle au bois dormant" o "Carmen".

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