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"Berlusconi sufre de priapismo"

El actor Toni Servillo, que dio vida a Giulio Andreotti en Il Divo, trae La trilogia della villeggiatura al Festival de Otoño

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El gesto contenido de un Giulio Andreotti con rostro del actor Toni Servillo está todavía en la mente de muchos espectadores. Il Divo, la película de Paolo Sorrentino, estrenada en 2008, puso en el mapa internacional al actor italiano por su estupenda recreación del político democristiano, que en los setenta se vio envuelto en un caso de corrupción. Lo que nunca haráServillo es ponerse en la piel del actual primer ministro italiano, Silvio Berlusconi: 'Jamás lo interpretaría. Primero porque Andreotti era mucho más interesante y porque creo que es a los periodistas a los que ahora les toca trabajar sobre Berlusconi. El cine necesita más distancia'.

El actor llegó ayer a Madrid para recibir un premio del Festival de Cine italiano y para actuar en la obra de teatro La trilogia della villeggiatura, de Carlo Goldoni, programada dentro del Festival de Otoño, en los Teatros del Canal. Pero él sabe que le toca hablar de Il Cavalieri. Tampoco le importa. La época que vive Italia enlaza bien con el mensaje que lanzó Goldoni al escribir esta obra en 1761: 'El dramaturgo diría hoy lo mismo que hace dos siglos, y es que tenemos una clase política que no sabe mirar al pasado, no sabe mirar al futuro y sólo está centrada de forma obsesiva en el presente y en conseguir una felicidad efímera'.

La obra, en la que Servillo se sale de su intensidad y contención habitual, aborda también un tema que concierne mucho a la sociedad de hoy: el desencanto y frustración tras un período en el que se pensaba que todo era posible. 'En la trilogía, a partir de una metáfora sobre las vacaciones, se muestra a una burguesía muy alegre, muy despreocupada con consecuencias desastrosas, que hoy todos conocemos muy bien. De hecho, el tercer texto trata de la falta de liquidez', cuenta el actor.

Servillo forma parte de ese mundo cultural italiano muy crítico con el momento político, social y económico que atraviesa su país. Y es consciente de que esta postura no gusta al poder. De hecho, hace sólo unos meses el Ministro de Cultura, Sandro Bondi, definió a los actores como mendigos. El intérprete no quiere entrar al trapo: 'Sólo le contesto con mi trabajo, con hechos. Acabo de venir de Varsovia y ahora estoy degira en España'.

Servillo forma parte de ese mundo cultural italiano muy crítico con el momento político

El intérprete reconoce la imagen de 'agujero negro' de Italia, pero no quiere dar la sensación de que los italianos estén dormidos. Ni de que todos vean a Il Cavalieri como el referente moral por tener mujeres y dinero. 'Es evidente que Berlusconi es un caso de priapismo, pero no es una imagen exhaustiva de Italia. En estos momentos, hay otros políticos y otros artistas que proponen otro modo de vida', afirma. ¿Y dónde están? Ahí Servillo reconoce la falta de un líder en la izquierda: 'Sí, se echa en falta. Se está esperando a la persona adecuada, un líder capaz de conjugar las exigencias de la gente con las diversas corrientes que hay en la izquierda'.

Mientras este liderazgo se impone, Servillo no tiene pensado dejar de trabajar. Por eso ya tiene en cartera otra película en la que interpreta a un tipo llamado Gorbachov. Pero no es el ex presidente de la Unión Soviética, avisa. 'Sólo es un tipo peculiar que vive en la comunidad china de Nápoles y como tiene una mancha en la cabeza le llaman así', explica. Con Giulio Andreotti el actor napolitano ya tuvo más que suficiente entre los personajes políticos.

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