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Los cubanos acogieron al Papa con un ordenado y masivo recibimiento en Santiago

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Decenas de miles de cubanos dieron la bienvenida al papa Benedicto XVI con un ordenado recibimiento en Santiago de Cuba, donde abarrotaron la principal plaza de esa ciudad oriental para asistir a su primera misa en la isla.

La presencia de los jóvenes resaltó en el acto multitudinario celebrado en la plaza "Antonio Maceo" de Santiago, que reunió a creyentes y no creyentes de la isla, junto a peregrinos de distintas nacionalidades.

Las banderas de países como Venezuela, Panamá, Canadá y Brasil ondearon en la explanada con capacidad para unas 150.000 personas, pero la mayoría de los asistentes portaban banderas de Cuba y el Vaticano.

"Eres bienvenido a esta tierra bella, donde está 'Cachita' la más linda estrella", corearon al Papa los asistentes remarcando la presencia de la Virgen de la Caridad en la plaza y en Santiago, donde se encuentra su santuario nacional, en el poblado de El Cobre.

La Virgen de la Caridad, o "Cachita", como se la conoce popularmente, es la patrona de Cuba y un símbolo de identidad y fe para los cubanos de dentro y fuera de la isla que trasciende del marco católico a la cultura e historia de Cuba.

Su imagen llevada a la plaza en procesión poco antes de que comenzara la ceremonia, fue colocada en el altar mayor y al finalizar la misa el pontífice entregó a la Virgen una rosa de oro.

En honor a la Virgen de la Caridad, muchas mujeres asistieron a la misa vestidas de amarillo, el color con el que se le identifica dentro del sincretismo religioso cubano.

Además, los peregrinos en la plaza corearon y algunos bailaron la canción más popular dedicada a la patrona de Cuba y escrita por Miguel Matamoros: "Y si vas al Cobre/ quiero que me traigas/ una virgencita de la Caridad".

La demora en el horario previsto para el inicio de la homilía despertó la impaciencia de muchos asistentes, que luego respondieron con gran entusiasmo a la llegada de Benedicto XVI a la plaza en medio de aplausos, exclamaciones de alegría y hasta lágrimas.

"El Papa ha dado su mayor prueba de confianza a nuestro pueblo", dijo a Efe un cubano presente en la explanada, tras el paseo que el Pontífice realizó por la plaza con los cristales laterales del papamóvil bajados.

Antes del inicio de la misa ocurrió un incidente en el que un hombre mestizo de entre 30 y 40 años edad burló el cerco de seguridad y se lanzó a correr algunos metros en dirección al altar gritando pronunciamientos como "abajo el comunismo".

Inmediatamente fue detenido en medio de tirones y empujones, y fue sacado por un lateral de la plaza por las autoridades.

La celebración religiosa comenzó casi al anochecer y terminó bajo una lluvia que puso cierre a la calurosa y agotadora jornada que vivieron este lunes las personas que no solo asistieron a la misa, sino que esperaron horas bajo el sol del mediodía para ver pasar al Pontífice en su recorrido en "papamóvil" por Santiago.

El vehículo recorrió unos ocho kilómetros y medio desde el aeropuerto al Arzobispado por las avenidas y angostas calles de la ciudad, adornadas con carteles que en su mayoría rezaban mensajes como "Bienvenido a Cuba, peregrino de la Caridad".

Como ocurrió en la misa, la multitud saludó con entusiasmo y alegría al Papa a su paso por el centro de la urbe, pero no se escucharon lemas ni había carteles de iniciativa individual.

En Santiago, las autoridades locales convocaron a una "masiva movilización ordenada" para recibir al papa y advirtieron de que no se permitirían "consignas políticas, ni carteles" con tal de evitar "cualquier acto de provocación o intentos de hacerlo".

Por otra parte, el Gobierno de Raúl Castro estableció un receso laboral en la provincia para facilitar la participación de los cubanos en el acto de bienvenida y la misa.

Según dijeron a Efe varios santiagueros, la concentración para recibir al Pontífice se organizó por "puntos" acorde con el recorrido del papamóvil y hubo convocatorias desde los centros de trabajo, escuelas y Comités de Defensa de la Revolución.

"Es un Jefe de Estado y hay que recibirlo respetuosamente y para cumplir con nuestro deber", afirmó a Efe Maritza, una maestra de 50 años que no es católica.

Luisa Limonta, otra santiaguera de 62 años, enfatizó que "cualquier país que conozca las normas de conducta está obligado a ser amable ante una visita como esta".

"Por eso estamos aquí creyentes y no creyentes", apuntó Limonta, tras elogiar la postura de Benedicto XVI en contra del bloqueo económico y comercial que Estados Unidos aplica a la isla desde 1962.

Santiago de Cuba recibió asimismo a miles de peregrinos religiosos que llegaron de todas las provincias del país y también a grupos de extranjeros, entre los que destacó una comitiva de la Archidiócesis de Miami compuesta mayormente por cubanoamericanos.

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