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Estudio asocia la música a todo volumen con el abuso de alcohol y drogas

Reuters

Por Genevra Pittman

En un estudio realizado enHolanda, un equipo halló que los adolescentes y los jóvenes quepasaban mucho tiempo escuchando música a todo volumen, lo que depor sí favorece la pérdida de audición, también eran máspropensos a fumar marihuana, consumir alcohol en exceso y tenerrelaciones sexuales sin preservativo.

"Efectivamente, (los autores) demostraron que el sexo y lasdrogas van junto con el rock", opinó la doctora Sharon Levy,directora del Programa de Adicciones Adolescentes del Hospitalde Niños de Boston, quien no participó de la investigación.

Pero consideró también que aún es muy pronto como paradecirle a los padres que escuchar música fuerte induce aconsumir drogas y alcohol.

Levy señaló que eso es porque el estudio no logró demostrarque una conducta riesgosa lleve a la otra ni pudo responder quétipo de música escuchaban exactamente los participantes.

El equipo de Ineke Vogel, del Centro Médico Universitario deErasmo, en Rotterdam, entrevistó a 944 estudiantes, de entre 15y 25 años, de los colegios vocacionales urbanos sobre qué músicaescuchaban y otros hábitos.

Los autores determinaron la "dosis" de música según lacantidad de tiempo que dedicaban a escucharla en losreproductores MP3, en una discoteca o en un concierto, y laestimación del volumen.

Luego, el equipo dividió a los participantes en dos grupos:los que estaban expuestos o no a niveles riesgosos de música,según un punto de corte de una hora diaria de exposición a 89decibeles, lo que equivale al ruido que produce una cortadora decésped.

A partir de esa definición, un tercio de los participantesestaba expuesto a volúmenes riesgosos con el reproductor de MP3y alrededor de la mitad lo estaba en discotecas y conciertos.

Los jóvenes que a menudo utilizaban los reproductores de MP3con volumen alto eran dos veces más propensos a haber fumadomarihuana el mes anterior que los que no escuchaban música demanera riesgosa, publica el equipo en la revista Pediatrics.

Y los que frecuentemente concurrían a discotecas oconciertos eran seis veces más propensos que los que no lohacían a consumir alcohol en exceso; además, tenían el doble deriesgo de tener relaciones sexuales sin usar preservativohabitualmente, aunque eran menos propensos a fumar marihuana queotros participantes.

"Sabemos que las conductas de alto riesgo se combinan, demodo que estos resultados no son una gran sorpresa", dijo Levy.

La experta indicó que nada dice el estudio sobre si el usode reproductores de MP3 promueve el deseo de consumir marihuanao viceversa. Y consideró que una pregunta más crítica es si losjóvenes escuchan música que exalta las conductas riesgosas ytoman decisiones a partir de eso.

"Esa es una pregunta muy importante: lo que escuchan,¿modifica sus conductas? Eso sí sería importante para lospadres", señaló.

El equipo concluye que los nuevos estudios sobre lasconductas de riesgo de los jóvenes deberían tener en cuenta laexposición a la música a todo volumen y que las intervencionespreventivas podrían orientarse a sitios como las discotecas paramaximizar el efecto.

Para Levy, por ahora, los resultados no deberían modificarla forma en la que los médicos atienden a sus pacientes ni laopinión de los padres sobre cómo sus hijos escuchan música.

FUENTE: Pediatrics, online 21 de mayo del 2012

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