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El Gobierno 'penaliza' a los fumadores de tabaco de liar

Sube los impuestos de la picadura, cuyo consumo se ha disparado durante la crisis, para que no sea un sustitutivo de los cigarrillos

HENRIQUE MARIÑO

El tabaco de liar ya no será a partir de ahora tan barato. El Gobierno tomó nota del vertiginoso aumento de su consumo, producto de los zarpazos de la crisis en las rentas más bajas, y ha decidido aumentar sus impuestos.

Así lo ha reconocido hoy la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado: hay que 'frenar el importante' consumo de picadura, la alternativa a las cajetillas elegida por estudiantes, parados, jubilados y demás ciudadanos con la billetera maltrecha.

Los cigarrillos también han subido de precio (la marca más vendida pasará de 3,10 a 3,29 euros), pero el Gobierno, consciente de que cada vez más personas optaban por el tabaco de liar, decidió establecer un impuesto específico de seis euros por kilo y otro mínimo de 50 euros por kilo. Esto supondrá que cada paquete de picadura costará unos 20 céntimos más, aunque para calcular la subida habría que tener en cuenta la marca y el tamaño.

A diferencia de los cigarrillos, cuyas cajetillas suelen ser contener 20 unidades, las bolsas de picadura son de diferentes medidas. Pero, si nos remitimos a una popular marca, los paquetes de Golden Virginia de 25 y 50 gramos cuestan, respectivamente, 1,75 y 3,50 euros.

Para hacernos una idea del aumento del consumo de tabaco de liar, pasó de 1.050.041 kilos en abril de 2008 a 1.748.663 en la misma fecha de este año. Sin embargo, el año pasado se vendieron 1.417.860.680 cajetillas, mientras que en 2009 sólo fueron 1.286.257.121, según datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos.

Si tenemos en cuenta los ingresos, la picadura generó 69.844.284 euros en abril de 2008, mientras que este año reportó 98.178.379 euros. Esta subida contrasta con el descenso experimentado por los cigarrillos: 3.655.361.680 euros en 2008, 3.446.903.259 euros en 2009. Además, las ventas de picadura para pipa (en kilos) han aumentado, mientras que la de los cigarros han bajado.

En resumen, las ventas de tabaco de liar han subido un 65,5%, mientras que las de cigarillos han descendido un 9,2%. De ahí, la decisión anunciada por Salgado tras el Consejo de Ministros, que súbitamente generó reacciones entre varios colectivos. Juan Moreno, de la Unión de Consumidores de España, dijo a Europa Press que la subida del tabaco y los hidrocarburos afecta a las rentas más bajas, ya que entiende que tanto el humilde como el rico pagan lo mismo en impuestos indirectos.

Los estanqueros, por su parte, advirtieron de que la subida podía provocar un incremento de las falsificaciones de cajetillas, pero en cuanto al tabaco de liar supieron valorar el nuevo sistema de financiación. La Unión de Asociaciones de Estanqueros llegó a decir que la modificación del impuesto mínimo llevaba un retraso 'de casi tres años, porque no se adecuaba al mercado' desde noviembre de 2006. 

Finalmente, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo aseguró que la subida del precio reducirá su consumo entre un 2,4 y un 3%, sobre todo entre los adolescentes y las personas con menos ingresos (una persona que fume una cajetilla al día, gastará a partir de ahora 5,7 euros más al mes). Su portavoz, Rodrigo Córdoba, dijo a EP que no cree que la gente deje de fumar por ello y reconoció que, a corto plazo, no tendrá un impacto sanitario relevante.  

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