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Los organismos internacionales no tienen mujeres en los altos cargos

Los casos más llamativos son los de la ONU, la OTAN y los organismos financieros, FMI y el Banco Mundial, que nunca han tenido una mujer en el despacho más elevado

HÉCTOR JUANATEY

Ni la ONU, ni la OTAN. Tampoco el Banco Mundial. Ni siquiera la Unión Europea. Encontrar mujeres en cargos de poder en los principales organismos internacionales requiere, todavía hoy, una tarea de minuciosidad e investigación profunda propia de detectives. Las listas de presidencias, direcciones o secretarías generales están llenas de cientos de nombres de hombres.

En un día como hoy, cuando la igualdad ya debería haber dejado de ser una proclama para convertirse en realidad, aún encontramos desigualdades en aquellos lugares desde los que se debería predicar con el ejemplo. ¿Cuál es la credibilidad de las Naciones Unidas en términos de igualdad cuando desde 1945, año de su creación, sólo ha tenido secretarios generales hombres? El último y noveno, Ban Ki-moon.

La Asamblea General de la ONU, presidida actualmente por el suizo Joseph Deiss, se constituyó en 1946. Desde entonces, han pasado por su presidencia un total de 75 personas. De toda ellas, sólo tres han sido mujeres: Vijaya Lakshmi en 1953, Angie E. Brooks en 1969, y Jequesa Haya Rashed en 2006.

También en 1946 y dentro de la ONU se formó el Consejo Económico y Social. En 2004 entró la primera mujer presidenta, la finlandesa Marjatta Rasi. La segunda y última, la luxemburguesa Sylvie Lucas, se convirtió en presidenta en 2009. Desde su creación, sólo ellas han podido ocupar el despacho más elevado. Actualmente este está ocupado por el zambiano Lazarous Kapambwe.

La ONU, la OTAN, el Banco Mundial y el FMI solo han tenido hombres en sus cargos directivos más elevados

Lo mismo sucede con la Corte Internacional de Justicia, el órgano judicial principal de Naciones Unidas. De las 15 personas que ejercen en ella como jueces, sólo dos son mujeres: la china Xue Hanquin y la estadounidense Joan E. Donoghue. No obstante, el Tribunal Penal Internacional, aunque también está presidido por un hombre, cuenta con once mujeres como juezas, mientras que jueces hay ocho.

La ONU, sin embargo, sí cuenta con una mujer presidiendo uno de sus principales órganos: ONU Mujeres , la entidad para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer. Creada en julio de 2010, tiene como directora ejecutiva a Michelle Bachelet. Sin la intención de criticar su posición, es bueno observar que, con este asunto, la ONU favorece a la generalización del estereotipo ya extendido de que "las mujeres solo pueden ocuparse de los asuntos de mujeres".

La invisibilidad de la mujer en organismos internacionales es más visible, valga la redundancia, en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Desde 1952, la OTAN ha tenido once secretarios generales hombres y ni una sola mujer. Lo mismo ocurre con el secretariado general adjunto. Desde ese mismo año, ha habido trece personas en el cargo. Todos hombres.

En los altos cargos de la OTAN sólo encontramos dos mujeres: Oana Lungescu, portavoz de la organización; y Stefanie Babst, adjunta. Todos los demás puestos importantes tienen en la placa de la puerta el nombre de un hombre.

Dirección de Planeamiento Político, Dirección de la Oficina de Seguridad, Dirección de la Oficina de Recursos, Representación de la OTAN en Afganistán, Representación Especial del Secretariado General de la OTAN para el Cáucaso y Asia Central, Presidencia y Vicepresidencia del Comité Militar, Comandancia Aliada Suprema en Europa (SACEUR), Mando Supremo Aliado en Europa (DSACEUR), Jefatura de Estado Mayor, Jefatura Adjunta de Operaciones de Personal, Jefatura Adjunta de Personal de Apoyo, y Presidencia y Vicepresidencia de la Comandancia Suprema Aliada de Transformación (SACT). Sólo hombres ostentan estos cargos.

El Comité Militar de la OTAN es, si cabe, todavía más llamativo. Desde el año 1963 ha tenido 53 personas en el decanato. Ninguna fue mujer. Asimismo, el Comité está formado por 28 Jefes de Estado Mayor. No hay ni una sola jefa.

La situación cambia si llevamos la mirada hacia la representación de los 28 países miembros de la organización. Cuatro de ellos están representados por mujeres: Eslovaquia, Islandia, Alemania y Croacia. Tres de ellos tienen mujeres en el Ministerio de Asuntos Exteriores: España, Estados Unidos y Dinamarca. Por otra parte, en cuanto a responsables de Defensa, cinco de los 28 países han elegido a una mujer: Eslovenia, Noruega, Lituania y, de nuevo, España y Dinamarca.

Solo la UNESCO y la OMS tienen a una mujer presidiendo el organismo

¿Y qué hay de la economía? El Banco Mundial es uno de los principales organismos internacional requerido a la hora de hablar de temas monetarios. Desde su nacimiento, en 1949, ha tenido trece presidentes. Ni una sola mujer ha ocupado el cargo más elevado de la institución. En cada etapa, marcada por la elección de un nuevo presidente, el Banco Mundial saca una fotografía de los principales miembros. Llama especialmente la atención el hecho de que las últimas fotos son bastante parecidas a las de hace más de 60 años. Un numeroso grupo de hombres mira hacia cámara. Es difícil distinguir entre la mesa la mirada de alguna mujer. El Fondo Monetario Internacional tampoco ha querido poner a una mujer a cargo de sus actividades. Sólo diez hombres se han sentado en la butaca de director gerente del organismo. No ha habido una sola mujer en ese cargo desde 1946.

En Europa, la posición de las mujeres no es muy diferente. A día de hoy, la Unión Europea está formada por 27 estados miembros, de los cuales sólo cuatro están representados por mujeres en Bruselas: Lituania, Alemania, Eslovaquia y Finlandia. Y, aunque la Alta Representante de la UE también sea una mujer, Catherine Ashton, en total, en el Consejo sólo se pueden ver cinco mujeres.

Para contrarrestar, existen dos organismos que sí cuentan con féminas en sus cargos ejecutivos. Son la Organización Mundial de la Salud y la UNESCO. La primera, ha escogido a Irina Bokova como directora ejecutiva en 2009, convirtiéndose en la primera mujer en asumir el puesto desde 1946. Del mismo modo, la doctora Margaret Chan se convirtió en directora de la OMS en 2006, siendo la segunda mujer en hacerlo desde 1948. 

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