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Rajoy se escuda en Bárcenas y renueva su apoyo a Camps

Afirma que dio instrucciones en 2004 al entonces gerente para que no contratara con las empresas de Correa, pero admite que no transmitió la orden a las organizaciones territoriales

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El líder del PP, Mariano Rajoy, compareció ayer para dar explicaciones sobre el cese de Ricardo Costa, su relación con Francisco Camps y los vínculos de su partido con la trama Gürtel. Hacía más de seis meses que no daba una rueda de prensa en la sede nacional y había mucha expectación por sus palabras. Pero esta se desinfló en cuanto volvió a profesar su confianza en el presidente de la Generalitat y vendió la salida del secretario general de la Comunidad Valenciana como una dimisión voluntaria.

La única novedad fue el anuncio de que el PP elaborará 'un código de buenas prácticas' para reforzar 'la transparencia' de su sistema de gestión interna. Pero no habló de poner en marcha una comisión de investigación interna. Muchos dirigentes creen que no lo hace porque eso supondría reconocer en público que existe financiación ilegal.

Rajoy arrancó su discurso aclarando cuál había sido el contacto de su partido con las empresas dirigidas por Francisco Correa. Contó que habían sido 'proveedores de servicios' durante años y la colaboración se rompió en el 2004 porque estaban utilizando las siglas del PP en beneficio propio. El jefe de la oposición sostuvo que fue en febrero de ese año cuando se enteró de que esta red había iniciado 'cierta actividad profesional con algunas autonomías y ayuntamientos'. Y se lavó las manos afirmando que habían actuado 'o bien ocultando su auténtica identidad, o bien a través de contactos no institucionales sino estrictamente personales'.

'Yo he dado instrucciones a quien me corresponde darlas'

Al recordarle que Costa se defendió hace unos días diciendo que jamás recibió una orden directa de la dirección nacional para cortar con Orange Market, la empresa de la trama en Valencia, Rajoy recalcó que él había emitido una: 'Yo he dado instrucciones a quien me corresponde darlas, que es al gerente y al tesorero nacional del partido, y se cumplieron'. Rajoy obvió comentar que el gerente no era otro que Luis Bárcenas, a quien luego ascendió a tesorero y que ahora está imputado por el Supremo por recibir 1,3 millones en sobornos de la trama.

Rajoy admitió que no se había avisado a las formaciones regionales una por una. 'No he dado instrucciones a todas las personas que aparecen en el sumario de Madrid. Y en Valencia me han explicado ahora que creyeron que esa empresa [Orange Market] se había desgajado de la que yo había dicho', se defendió.

En su discurso, el líder del PP repitió hasta en tres ocasiones que las cuentas del PP eran 'legales'. Y afirmó con solemnidad que no iba a consentir conductas que pudieran 'avergonzar a ningún votante', fueran o no estas 'sancionables desde el punto de vista penal'. A su juicio, su formación ha dado una respuesta política 'sin parangón en la vida pública española'.

'Costa ha hecho grandes trabajos en el partido y estamos muy contentos'

'Ya se han tomado las medidas que había que tomar', destacó. Parecía que con el relevo de Costa se daba por satisfecho. Y ni se planteaba la posibilidad de que Camps siguiera el mismo camino. Al contrario, Rajoy insistió ayer en que seguía manteniendo en el presidente de la Generalitat 'el mismo nivel de confianza' de los últimos años. Tanto que le quería seguir viendo al frente del partido valenciano y como candidato a las elecciones de 2011. 'A mí Camps no me ha mentido', apuntó, despejando los fantasmas de una fractura interna que se originó después de que el presidente valenciano le transmitiera una versión del Comité regional muy diferente a la real.

Sobre los motivos de la destitución de Costa, Rajoy señaló que no tenía 'ninguna duda de su honradez personal' y reconoció su dedicación al PP. 'Ha hecho grandes trabajos en el partido y estamos muy contentos', llegó a decir. En el PP algunos reconocían que el demoledor informe policial, que se filtró hace unas semanas, había influido mucho.

Pero Rajoy argumentó que lo había expulsado porque su cargo tiene 'un plus de exigencia mayor que otros militantes'. No quiso analizar si el presidente de una comunidad autónoma tiene ese mismo plus de responsabilidad. Y menos entrar a valorar si era éticamente reprobable que Camps fuera 'el amiguito del alma' de Álvaro Pérez, El Bigotes.

Rajoy piensa que 'no hay ningún elemento nuevo' que afecte a Camps 'ni ninguna actuación política' que 'le haga merecedor de ser cesado'. Es más, aprovechó para subrayar que el Tribunal Superior de Justicia de Valencia había archivado el caso de los trajes, aunque el fiscal 'ocultó' documentos 'básicos' para su defensa.

El líder del PP cree que en todo este asunto ha actuado 'con prudencia', procurando 'no ser arbitrario, ni injusto'. Él no cree que afecte a su liderazgo.:'Estoy equilibrado', bromeó. Pero no se salvó de algunas críticas internas que creen que sólo ejerce su autoridad cuando 'no queda más remedio' y que mientras ejerce la táctica del avestruz: meter la cabeza debajo del ala.

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