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Rajoy tacha el cambio de alcalde de "historia siciliana"

Chaves contacta con los partidos para convocar el Pacto Antitransfuguismo

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"Barbaridad y novelón", "historia truculenta", "historia siciliana...". El PP desplegó toda su capacidad descriptiva para enfatizar su rechazo a la moción que desbancó ayer a los conservadores de la alcaldía de Benidorm, a la que llegaron en 1991 mediante el mismo procedimiento.

Los socialistas también condenaron la operación, protagonizada por 12 tránsfugas expulsados de sus filas, mientras desde el Gobierno, el vicepresidente de Política Territorial, Manuel Chaves, anunció que está en contacto con todos los partidos para convocar una reunión del Pacto Antitransfuguismo solicitada por el PP.

Chaves anunció que los conservadores han pedido "sin ningún tipo de exigencia previa" que los partidos firmantes del acuerdo se reúnan para abordar el caso de Benidorm "y otros de posible transfuguismo". La convocatoria del encuentro, sin embargo, no será sencilla. A pesar de las palabras de Chaves, y de forma paralela, los conservadores sí anunciaron una condición para acudir a la reunión del pacto.

Completando el guión adelantado por otros dirigentes conservadores, su responsable territorial, Javier Arenas, exigió que Rodríguez Zapatero se comprometa públicamente a que los concejales tránsfugas de Benidorm no se presentarán a las próximas elecciones municipales como candidatos socialistas. De lo contrario amenazó el portavoz autonómico del PP, el partido de Rajoy abandonará el Pacto Antitransfuguismo. Arenas calificó de "barbaridad y novelón" el cambio de alcaldía enBenidorm.

Liderando el mismo órdago de Arenas, Rajoy reclamó a Zapatero que se pronuncie antes de hacerle "responsable" de la moción de censura. Acusación que extendió al número dos socialista, José Blanco, y a su secretaria de Organización, Leire Pajín. "Lo que hay alrededor es una historia muy truculenta. Esto suena un poco a una historia siciliana", resumió Rajoy.

El líder del PP pasó de puntillas por aquellos casos recientes de transfuguismo que han beneficiado a su partido Calpe, Denia o Villajollosa en Alicante y ahora Silleda, en Pontevedra y rechazó las críticas del PSOE por la actitud del PP ante estas operaciones de relevo municipal apoyadas en tránsfugas. Rajoy negó a la número tres socialista, Leire Pajín, "autoridad" para hablar "después de todo lo que le ha ocurrido en Benidorm con su madre concejal".

El PP multiplicó el mismo mensaje por medio de todos sus altavoces posibles. Su portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, lo sustanció en una acusación: Zapatero y Pajín "están de acuerdo" con la moción de censura aprobada ayer.

El PSOE, sin embargo, reiteró una y otra vez su rechazo a esta operación. También desde el Congreso, el responsable del Grupo Socialista, José Antonio Alonsorecordó que su partido "siempre dijo que no apoyaba la moción" y recordó cómo Eduardo Zaplana se convirtió en alcalde de Benidorm con la ayuda de una tránsfuga y Rajoy "fue a felicitarle". "Esa es la diferencia", subrayó Alonso sumándose al resto de dirigentes socialistas que censuraron la operación. La portavoz del PSOE en el Senado, Carmela Silva, reiteró que "el PSOE ha fijado claramente su posición", que es la de "no apoyar ni consentir la moción", y recalcó que los ediles que la han hecho posible "están fuera" de su partido.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, admitió que el "espectáculo" nada "edificante" ofrecido en Benidorm "ayuda poco a los partidos y a la democracia". Rubal-caba descartó un futuro político dentro del PSOE para los concejales tránsfugas.

 

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