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"Revolución ciudadana" de Correa

El presidente ecuatoriano promete un nuevo reparto más justo y solidario de la riqueza del país

G. CASTILLO / AGENCIAS

Rafael Correa comenzó ayer a esbozar su estrategia política para "realizar una revolución ciudadana radical". Durante su primer acto como presidente electo de Ecuador una visita a la humilde Lumbisí, una localidad cercana a Quito arrasada hace ocho días por unas inundaciones que causaron una docena de muertos, Correa centró su mirada en la organización de su partido Alianza PAIS.

"Hay que evitar los vicios heredados del pasado para consolidar una estructura incluyente", indicó. Su hombre fuerte en el proceso de transformación programado será el actual ministro de Coordinación Política, Ricardo Patiño. Este ex responsable de carteras tan importantes en el gabinete anterior de Correa como la de Economía y Finanzas, reconoció ayer el enorme déficit existente en la organización territorial de Ecuador y prometió abrir espacios de decisión para la participación ciudadana en la política al margen de la Asamblea Nacional.

"Nuestra preocupación es no parecernos a los partidos anteriores, que avanzaron y, después de un tiempo, se cercaron y se convirtieron en una cápsula de un grupo de amigos", declaró.

El buró político estará compuesto por Correa, Patiño y el actual secretario de Administración Pública, Vinicio Alvarado, uno de los arquitectos del concepto de "revolución ciudadana" difundido por el presidente.

"Se trata de renovar nuestro compromiso con los más pobres del país, incluirles en el proceso de toma de decisiones en sus barrios. Ellos son Patria", explicó Alvarado

El triunfo cantado de Alianza PAIS en los comicios legislativos del domingo también modificará la manera de gestionar la política presidencial. Ricardo Patiño señaló que el incremento de los escaños y la mayoría absoluta lograda por el bloque izquierdista B, afirmó.

La victoria de Correa abre la posibilidad de aplicar un modelo económico inédito en Ecuador, "basado en el reparto más justo y solidario de la riqueza del país, donde el ser humano prevalezca sobre la mercancía y la regulación del mercado", según volvió a remarcar ayer el presidente electo en Lumbisí.

Pero estas elecciones también han servido para que las zonas indígenas del país, las provincias de Guayas y Amazonía, enviaran al ganador un inquietante mensaje de oposición a su proyecto.

Algunos expertos ecuatorianos como el analista uruguayo Kintto Lucas consideran que el escaso apoyo recibido en estas regiones por Correa se debe a su "torpeza" a la hora de negociar aspecto puntuales de su autonomía.

El peligro que se adivina es una resistencia a la política nacional que se trata de impulsar, especialmente en lo que hace referencia a la explotación y gestión de los recursos petroleros que aquí se encuentran. De lo que ya no hay duda es que Rafael Correa no abrirá un proceso de diálogo con el líder del partido de oposición Sociedad Patriótica, Lucio Gutiérrez.

Tras superarse la barrera del 50% de los votos emitidos para configurar la nueva Asamblea Nacional de Ecuador, el movimiento Alianza PAIS de Correa ocupará 52 de los 124 escaños de la cámara. Sus socios de Gobierno serán el Movimiento Popular Democrático (MPD), la organización indígena Pachakutik y el Movimiento Municipalista. Juntos sumarán 63 asientos, una mayoría suficiente como para no tener que hacer cesiones a la oposición. El complejo sistema electoral que se aplica en Ecuador para favorecer a los partidos minoritarios, el sistema Webster, ha abierto las puertas de la Asamblea a 16 grupos políticos. Los seis escaños de emigrantes aún no están repartidos.

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