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Salvados por el telefilme

Productores y directores descubren en las 'tv movies' de las cadenas de televisión un filón económico para salir de la crisis en la que se encuentra la industria

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El cine español busca su tabla de salvación. Y no la encuentra ni en reuniones secretas en la sede del Ministerio de Cultura, ni en una taquilla que, desde hace años, se empeña en darle la espalda. Pendiente de una Ley del Cine que no acaba de publicar la orden ministerial que la ponga en marcha (ha pasado ya más de un año desde su aprobación en el Parlamento), la industria se muerde las uñas y encuentra en palabras gruesas como 'agónico', 'aterrador' o 'saturado', la manera de definir un panorama que le quitael sueño.

La legislación está obsoleta, la taquilla no responde y 'la imagen del cine español está muy deteriorada', estima el veterano productor y director, Pedro Costa. 'Hay que buscar una salida', añade. Lluvia de ideas: 1) seguir como hasta el momento, 2) salir de las salas y buscar en la televisión, entre otros formatos, una nueva ventana.

El pelotazo

Daniel Calparsoro (Salto al vacío) mantenía desde hacía años un guión bajo llave. Lo movió por productoras para llevarlo al cine. Y nada. Hasta que recibió la llamada de una cadena: '¿Tienes algo por ahí?', le preguntaron. Lo que tenía era El castigo, pensado para ser rodado en 35 mm y exhibido de una tacada. Finalmente, la sexta película del director nunca se estrenó en cines, pero la vieron en dos partes y en la televisión 5,1 millones de personas, una cifra que, probablemente, no hubiera alcanzado en salas. El castigo se convirtió en la ficción nacional más vista de 2008 y en la constatación de que la ansiada tabla de salvación podría estar cortada por el mismo patrón que el mítico dramón basado en hechos reales de la sobremesa: la tv movie.

'La producción de telefilmes va a permitir sobrevivir a muchas productoras', asegura el productor madrileño Luis Méndez, que está embarcado ya en el desarrollo de dos, una basada en la vida de María José Carrascosa y otra en la de Rocío Jurado. 'Va siendo hora de que nos demos cuenta de que somos productores audiovisuales y no sólo de cine. El cambio está en marcha',señala.

Pedro Pérez, presidente de la federación de productores españoles (FAPAE) habla con franqueza: 'La situación es insostenible. El mercado está saturado. No hay cabida para estrenar las 172 películas que se produjeron el año pasado. De esas, sólo 48 superaron los 900.000 euros de presupuesto, que es lo que cuesta de media una tv movie. Muchas de estas películas podrían hacerse para la televisión', mantiene. 'Hay que crear industria', zanja.

Ante una afirmación tan contundente, más de un defensor del cine de autor, podría discrepar: 'La tv movie viene muy sesgada desde el propio guión. Desde el punto de vista artístico, el producto está muy mediatizado', opina el productor de cine de autor Luis Miñarro, que, sin embargo, no descarta empezar a producir telefilmes ante el descenso de la publicidad que le daba de comer.

Dame ese cinco

Guste más o menos, las productoras han comenzado a ver el filón y las televisiones a darse cuenta de que ese 5% que están obligados a invertir en cine puede salirles más rentable si producen una miniserie (máximo dos capítulos de 150 minutos en total) o un telefilme unitario, en vez de una película de cine, que entraña más riesgos. 'Es un producto flexible y útil para una cadena, porque es inédito y, además, controlamos muy bien el proceso de producción', explica Carlos Fernández, director de programación y contenidos de TVE, cadena que, junto a Antena 3, acapara la apuesta nacional por el telefilme.

De hecho, el engranaje se ha acelerado en el último año. La cadena pública ha estrenado El caso Wanninkof, Fago, 23F, el día más dificil del Rey,entre otras, con una audiencia que ronda el 20% del share. Dada la fragmentación de la audiencia, no es poca cosa. Y el fenómeno sigue subiendo. En total, TVE tiene en desarrollo seis nuevas tv movies, entre las que se cuenta Operación Malaya, producida por Mediapro. La apuesta para la productora está clara. 'Los telefilmes funcionan porque no vienen desgastados por su exhibición en salas o en DVD', mantiene Javier Méndez, responsable del área de cine de Mediapro.

Pero, la convicción no es sólo cosa de las cadenas o las productoras. El director Pedro Costa está preparando tres nuevos casos de la crónica negra española, un género que le apasiona y que ya había probado con tino en la mítica serie La huella del crimen (1985). La coletilla del basado en hechos reales (o históricos) cuelga de la mayoría de producciones en marcha porque, como admite Carlos Fernández, 'si tienes un referente muy insertado en la memoria colectiva, tienes un punto de partida muy favorable'. El productor Luis Méndez lo explica de manera más prosaica: 'Los españoles somos cotillas, nos gusta saber los detalles morbosos de las noticias y los famosos'.

La cultura del ladrillo

Pero, como con el ladrillo, ¿corre la nueva oleada de telefilmes el peligro de morir de éxito? Es decir, ¿saturarán las cadenas al espectador con los Adolfos Guerras, Carrillos, Anabeles Seguras, o Rocíos Jurados que vienen? Para Silvia Munt, actriz y directora de cine, que ha realizado en los últimos años cuatro tv movies, que han ganado premios internacionales, 'esa no debe ser la única vía. Soy gran defensora del cine, pero también es cierto que lo que me gusta es contar historias. El telefilme no tiene por qué ser un subproducto', admite. Sin ir más lejos, en 2006, Filmax produjo, junto a Telecinco, Películas para no dormir, seis telefilmes de género que dirigieron directores de prestigio como Álex de la Iglesia o Jaume Balagueró (REC).

Fernando Lara, director del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), comparte la opinión de Munt. Para él, las tv movies son un camino, pero 'no sólo desde un punto de vista de supervivencia industrial, sino también desde parámetros artísticos, como sucede en otros países, donde las mejores tv movies han sido firmadas por Ken Loach, Mike Leigh, Stephen Frears o André Téchiné, entre otros. En España no tenemos todavía la tradición de Reino Unido o Francia', dice.

Ni qué decirlo. En Francia, la producción alcanza, como mínimo, los 200 telefilmes, algo más que en Alemania. La industria catalana lleva años coproduciendo con estos países películas para la televisión, que, gracias a ello, tienen aseguradas sus ventas internacionales. 'Nuestros telefilmes son más valorados fuera. Se está desaprovechando una enorme riqueza material y cultural', dice Munt.

Antoni Camín, de la productora Ovideo, entona un 'ya era hora' cuando se le pregunta por el boom que vive la tv movie en el espectro nacional. El también catalán Joan Antón Gonzaléz, el hombre que ha producido más telefilmes del país, asegura que el género no sólo da trabajo a la industria sino que estimula la creatividad de unos productores 'que deben ser emprendedores. La tv movie te abre de miras'.

Al final, todos coinciden: se trata de crear industria. Y de explorar un formato que no es un género sino una manera de hacer cine. 'Los telefilmes son productos que no hemos acabado de descubrir totalmente', mantienen desde TVE. Productores, directores y técnicos entonan suparticular eureka.

 

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