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Sarkozy defiende a su retoño de las críticas de nepotismo

La campaña contra la nominación de Jean como jefe del distrito de negocios logra 45.000 firmas

ANDRÉS PÉREZ

Nicolas Sarkozy puso ayer toda la carne en el asador para intentar convencer a la opinión pública de que no hay favoritismo en favor de su hijo Jean, después de la polémica que sacude Francia desde hace una semana. Con 23 años y sólo el primer curso de derecho aprobado, el príncipe Jean ha sido nominado para un cargo público clave, el de jefe de la administración del barrio de negocios de París, equivalente a la City londinense.

Pese a la recogida de 45.000 firmas por Internet contra su nombramiento, el presidente declaró que no puede haber nepotismo en favor de su hijo, puesto que Francia ya decretó hace 200 años "el fin de los privilegios de nacimiento" del tipo realeza o

Sarkozy se quedó ahí, y se abstuvo de entrar en el fondo de la polémica sobre cuáles son los méritos y el currículum que acreditarían a su hijo para un cargo tan suculento. Pero de inmediato varios de los más fieles entre los fieles cargaron con contundencia contra la izquierda y el centro, muestra del nerviosismo reinante en el Ejecutivo.

El consejero especial de la Presidencia, Henri Guaino, dijo: "Jean Sarkozy es un hombre político como los demás, y no por ser hijo del presidente de la República tiene menosderechos".

"Pido que se me juzgue por mis actos y resultados", dice el hijo del presidente

Otros cinco personajes muy allegados al presidente también cerraron filas por el más que probable nombramiento de Jean al frente del Establecimiento público de La Défense (Epad). Se trata de la capitanía del barrio de negocios del oeste de París, administración que tramita el mantenimiento y ampliación de sedes de multinacionales como Total o British Petroleum.

Si tanta energía política era necesaria por parte de las más altas instancias del Estado francés para proteger a Jean, hasta ahora modesto "consejero provincial" del departamento de Hauts-de-Seine, ello se debe a que la defensa del propio interesado es débil.

Tras una larga semana de silencio desde que el miércoles empezara la polémica, ayer el príncipe Jean se limitó a adoptar la estrategia de víctima. "Pido que se me juzgue, no por mi estado civil, sino por mis actos y mis resultados", dijo el hijo de Sarkozy, "si tuviera que ser juzgado por las medias verdades, las críticas y las amalgamas de que soy objeto, probablemente sería condenado a cadena perpetua".

"Olvidan demasiado rápido o aparentan olvidar que fui elegido consejero general (diputado provincial) por sufragio universal, y después fui elegido presidente de grupo en el Consejo General de Hauts-de-Seine por mis pares", dijo. En suma, llegar a la presidencia el Epad no sería más que un lógico escalafón más.

Jean Sarkozy tiene 23 años y sólo ha acabado primero de Derecho

Pero si bien es cierto que fue elegido diputado provincial en 2008, también lo es que sólo pudo entrar en las listas electorales de la derecha dirigida por su padre en el que fuera feudo también de su padre. Y que eso fue posible sólo después de una fuerte presión ejercida por su progenitor sobre varios barones locales de la derecha, algunos de los cualescayeron en desgracia.

"En Hauts-de-Seine no hay tradición de lo que se llama transparencia absoluta. El riesgo es, en el mejor de los casos, el amiguismo; en el peor, la corrupción", explica el ex ministro socialista Jean-Louis Bianco.

Un personaje muy próximo a Nicolas Sarkozy, Thierry Solère, un barón local de Hauts-de-Seine, resumió todo el problema con una frase brillante. "Jean es el hijo de un genio político, y por lo tanto no es sorprendente que sea precoz. Cuando usted es hijo de un pianista de gran talento, no es sorprendente que toque bien, y si es hijo de Zinedine Zidane, que juegue bien al fútbol", añadió sin reparos.

 

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